23.4.07

SIEMPRE PRESENTE y OTROS POEMAS (1974)






















SIEMPRE PRESENTE

recorrer la luz con alegría
proseguir el camino por el que se avanzó
reconocerse en los amigos

que la poesía y el amor nos acompañen
detenerse es morir y la vida te apura
hay que dejar que el sol nos violente la sangre



*
Pero vuelve...
y con qué dulzura vuelve... ¿Es la melancolía
que vuelve?

Juan L. Ortiz

Veo tu rubia cabellera bajo el sol de Diamante,
la entrerriana claridad de tus ojos
llenándose del cielo que nos venía del río
en el verano del 73 con juncos en la orilla transparente;
y veo después (sería mejor decir que siento)
las finas hebras de tu pelo golpeando su suavidad de aire
contra mi cara, al volver –litoral de colinas
y luz sobre tus párpados– camino a Paraná
y su hechizo de mágicas cigarras.

Después el bar aquél, la noche alta,
nuestro suspenso sobre el borde de la quietud y sus estrellas,
el malecón grisáceo, el murmullo del agua,
y tu voz susurrando: Llevame a casa ahora;
la madrugada que adelantó sus pájaros para los dos,
la mañana, próxima, despertando
sobre el imperceptible oleaje del río dormido todavía a esa hora,
y el mismo sol del día anterior que ya nunca más,
en las playas de blanca arena de tu ciudad pequeña
para el amor que hubiera sido.



CHILE ¿PRIMAVERA DEL 73?...


No es coincidencia que cuando América comienza a liberarse
los malditos de siempre le quiebren el perfil de su sangre;
ni que los objetos tengan poderes sobrenaturales
y lo mínimo sirva de talismán secreto e invencible,
si no ¿por qué alguien guarda el reloj del Che
como un corazón americano arrancado con puñal de obsidiana?
¿Por qué han quemado las fotografías donde Allende miraba
con cálida sonrisa, acaso demasiado buena?
¿Por qué no más compañero Neruda?: canto de fuego y verde,
amor hasta en el odio. La poesía en carne viva clausurada.
No existen coincidencias en estas latitudes: mágico o real
pero nunca azaroso. Todo fue estudiado. No miente la dialéctica.

Y ahora que está de duelo el cielo austral
y negro de dientes Chile entero
y está de mar y luto Isla Negra: qué dolor estos muertos
que de tanto matarlos los viven cada día en los soles del hombre.
Qué difícil que se hace decir murió Neruda,
porque es tanta esta muerte que ya más no se puede,
que se quiebra la voz y la palabra y la rabia que empuja
y qué carajo, si esto duele
como una primavera de sangre hasta los pájaros
o como los anteojos hechos trizas del presidente asesinado.

Por eso me es difícil la poesía en tan duro momento
sin estallar las furias como estrellas precisas,
sin morderme la sombra sólo por impotencia.
Digo que tanto horror no cabe en un poema.

Algún día, tal vez, fluya el canto por cauces más serenos.



PEQUEÑA CRÓNICA DE AMOR

después cuando salimos llovía agosto
nos quedamos mirando el cristal empañado
atentos a la música de jazz
que ascendía tu cabellera oscura de la madrugada
giraba en tu aire y me contagiaba su perfume

lima y humberto I
zona de amor en hoteles de nadie
en sus veredas nuestros pasos corriendo hacia el refugio
y golpes de agua como dura esmeralda cayendo en el topacio

una sonrisa de mi quietud hacia tus ojos
de tu pelo a mi boca una caricia
las miradas como un fuego largamente encendido
que el calor de los cuerpos apaciguó en su abrazo

ahora en la calle
mientras este mes en su día último llueve sobre nosotros
nos parece que nunca ha sucedido así
al menos para vos y yo
y nos demoramos bajo sus cristales erizados
sintiendo la llovizna resbalar sobre nuestros cuerpos
tibios del amor todavía.



*
a Graciela del Valle


exaltado y sin límites
lo que toco crece y crezco en lo que toco
lo que respiro me proyecta

seguro que algo de esto dije alguna vez
pero no importa
hoy me pasa lo que me sucede de continuo
sólo ocurre que ahora lo escribo
para decir mi sangre reiterada
no digo derramarla
dejemos los grandes manifiestos
y aliviarme de esta intensidad
violenta sacudida de tiempo
garras de amor empecinado
cuando la poesía sucede a pesar de mí
brota por esta herida de vivir
por la que me desvivo lleno de alrededores



A UN ASESINO DE SI MISMO

No sos un ángel de Piero precisamente
ni tampoco un demonio de Hieronymus Bosch;
es preciso saber en qué siglo naciste,
cómo andaban las cosas por entonces,
de qué lado del mundo te tocó vivir
para saber cómo se elige,
si apenas sos una ínfima tuerca
de la sociedad consumista
que ciega las ventanas al sol,
invierte sangre en refugios atómicos,
asiste nacimientos de bebés-heroína,
duerme con un solo ojo por las noches
y es prepotencia occidental.

Nada de cuando hiciste es lo correcto,
no hay justificación cuando faltan razones;
sin embargo es difícil
tomar partido contra tu soledad acribillada
sin enjuiciar a los que se adueñan del aire.
¿Cómo tirar sobre tu pecho en desamparo
sin pedir la cabeza de los grandes culpables?

De todos modos Alea jacta est y no hay tu tía:
pagarás alto precio por tu juego,
por el lujo de la facilidad que te inventaron,
por la muerte sin pasión legítima:
esa bala que descargaste en otros contra vos
cuando ya no te queda
el sencillo final que alguna vez soñaste.

Habría que creer en dios
–supuesto autor de esta hecatombe
sin juicio universal posible–
y dejar en sus manos tanto absurdo.
Quizá te perdonara; mas lo ignoro,
porque nos queda por saber
si no pertenece al sistema.



UNO EN LA MULTITUD

encerrado entre muros
intentaron violarle la conciencia
después que le inventaron una culpa

tuvo que acostumbrarse a dos metros cuadrados de cielo
el golpe en contra que le dio la vida

años más tarde probaron su inocencia
le abrieron las sonrisas y las rejas
lo soltaron con las manos gastadas de tocarse

hoy anda cargado de temores entre tantos culpables.



MI AMIGO EL VIENTO

I


El aires es el cristal del viento.
El viento lo absoluto del espacio.

Para sentir sus manos,
su dignidad de vuelo,
descorro a impulsos de vida y verdad
(que sé una unidad indisoluble;
el azul que rodea la realidad,
salgo a su golpe hermano,
a su calidez amante,
y me dejo invadir por su invisible,
que se meta como ojos en la sangre,
como agujas de luz en las pupilas,
porque recién entonces será viento.

II

Alguna que otra vez es porcelana,
aire sensual apenas,
suave
hueco
de espacio
dando forma a las cosas:
recuerdo de la madre que uno tuvo,
su delantal repleto de alegría,
las tardes en la escuela,
el vino cansado del abuelo,
el amor con las primas
ingenuo como la pubertad amanecida,
la amiga –casi novia– que nunca vimos más.

El despertar un día hacia otros días
cuando cerró una puerta de la vida
con una fuerte ráfaga.
El imposible –desde esta nueva luz–
donde quedó el ayer
que apenas es la sombra y su nostalgia.

III


Sucede a veces
que el viento es lo primero:
armarse de poesía hasta los dientes,
jugarse por lo de uno,
deshacerse en amor hasta la rabia,
acostarse sin muerte a las espaldas
y dormir en la noche
sin presagios ni garras metafísicas.
Lo simple sin doblez:
lo que somos,
lo que asumimos desnudos como el agua,
el después que seremos.

IV

En todos mis instantes tengo al viento,
sin buscarlo
lo encuentro
por mis días;
necesito su áspero terciopelo
cuando su voz aprieta mis costados,
cuando siento sus dedos en mis ojos,
su noche boca arriba y un delirio de estrellas,
su soplo en mis arterias,
su caricia de potro en la mirada.

Porque somos lo mismo desde siempre al olvido.

V

El viento es la conciencia absoluta del tiempo.
El que aventa la ola de los cambios.
El que acerca la lluvia a los cereales.
El primer alquimista de la Tierra.
El canto anónimo de la juglaría.
El gran despeinador del fuego.

Y me habita las venas para hurgar mi intención,
la última duda,
la íntima mirada,
para hacerme su voz o su silencio,
su más violento nervio o su brisa serena,
su quietud,
su estremecimiento o el filo de su zarpa.

VI

Soy parte del infinito que lo nutre,
vital,
con un furioso sol en la alegría.
Y no hubo arreglo:
fue siempre así del vamos.

Por eso, sin hacer concesiones,
en mi orden total de casa y minuciosidades,
indisciplinadamente,
amo al viento.



JUEVES FRANCO

a mitad de semana
sin hijos de patrona ni delantal azul
cuando la luz de las 3 de la tarde
juega alegrías en su rostro
baja las heras o sube santa fe
ensayando miradas nocturno frente a cada vidriera
que regalará al conscripto del 2 de infantería
cuado en plaza italia el aire se ilumine de globos
y el botánico desparrame sus verdes

después de encontrarse los ojos
se buscarán la piel por godoy cruz o uriarte
y a la salida lenta
con una pesadez de olvido en las pestañas
pero el cuerpo más claro
en algún bar nostalgiará su casa
porque siempre le queda una tristeza

a las 8 el adiós volará
como un pájaro absurdo de esperanza

a las 10 la pieza de servicio
la cuerda menos cuarto de mañana

pero ella guardó un poco de sol en su cartera
hasta el próximo jueves.



*

este sol que crea los colores me aleja de la muerte
pero me acerca a la certeza de algún día final
cuando todo este verde que mueve la brisa
crezca sobre mi pecho hasta la flor
y sea esta misma luz quien le dé vida.



VERDAD QUE SOS

me venciste de amor
lo reconozco
admito que me tocó tu ala
todo el pasado es casi olvido
quedarme a esperar ya no me es dado

debo considerar como aprendido
lo más simple del pacto
decir amor es la poesía
que lo importante es amo

esta verdad que sos me ha derrotado

no sé qué llegará después de tu presencia
lo que venga después será otro paso



ADEMÁS SOS MI TIEMPO

Te miré hacia adentro y me bastó:
me alcanza tu lugar de ternura,
el sol en tus pupilas,
tu gesto que me comprende el fuego.

Es todo. Lo demás es naufragio.



*
a Marcos Silber

Amor es lo único que nos salva,
toda vida a empezar,
lo solo que nos queda
cuando nos asumimos
enfrentándonos a posibles caídas,
en la última frontera que divide lo terminado
–mirada final al ayer desde otros ojos–
de todo nuevo intento.



21 DE SEPTIEMBRE

hoy fue la primavera

el albañil silbando en los andamios
dejó correr el sol sobre su cuerpo
y acarició los ásperos ladrillos
como si fueran de su casa propia

el camionero vio abrirse la mañana
y del horizonte nacer pájaros
respiró tan profundo el aire nuevo
que sintió el corazón lleno de mariposas
y amó a gritos el verde de los campos de otro

el oficinista como todos los días
miró en el calendario su vida circular
desayunó apurado pensando en el exacto colectivo
y salió rapidísimo

fichó y 55 como siempre

pero hoy 21 de septiembre
estrenó una corbata.



LA POESÍA Y EL DEBER

Claridad, poeta, claridad:
turbia es el agua estancada.


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