1.7.08

BIOBIBLIOGRAFÍA


Rubén Derlis
Poeta, escritor y periodista.

Nació en Chivilcoy, provincia de Buenos Aires, Ar­gentina, el 12 de abril de 1938. En 1941 viaja con sus padres a la Capital Federal, donde se radican; por lo que dice ser un porteño honoris causa, y como tal se asume.Cursó estudios en la Escuela Nacional de Bellas Artes “Manuel Belgrano”, en la Escuela Argentina de Periodismo y en establecimientos privados. En 1966 comenzó a realizar muestras de poemas ilustrados en el país y en el exterior, en forma individual o conjunta. De las primeras se destacan las llevadas a cabo en la galería Scheinsohn, de Buenos Aires, entre 1967 y 1968, y la que con el nombre de "París", presentó con el plástico Antonio Oriana, en 1978, en la galería Rodolfo Cascales, también de la Capital, y la realizada en la galería A, de Montevideo, República Oriental del Uruguay, en 1968. Entre las segundas caben mencionar las tituladas "El amor" (1967), "Buenos Aires y sus barrios" (1967) y "Del recuerdo..., de la memoria" (1969), todas ellas en la galería Scheinsohn; "5 de Buenos Aires" (1973) y "30 poetas y un fotógrafo" (1974), en galería de arte Meridiana, ambas de Buenos Aires.
Colaboró en revistas literarias y periódicos culturales de la Capital Federal: "El contemporáneo", "Las espuelas del ángel", "Meridiano 70", "Actitud", "Renovación", "Runa", semanario "Propósitos" y diario "Clarín"; del interior: "Cartón de poesía" (Tucumán), "La entana" (Rosario, Santa Fe), "Polen" (Catamarca), periódico "Alberdi" (Buenos Aires) y del exterior: "Revista de los viernes" (Uruguay) y "Cultura boliviana", (Oruro, Bolivia).
Participó en los libros colectivos: "16 poemas breves"; "3 poetas 3 poemas"; "He nacido en Buenos Aires"; "Aquí la primavera"; "9+7=16"; "Del amor en la ciudad"; "10 de nosotros"; "Poemario 72"; "Amor, amar, amor"; "Vocación de Buenos Aires"; "Meditaciones cortitas"; "Interpares"; "Boedo, una mirada"; "Café “Mar­got”, y en las carpetas de trabajos conjuntos: "Cuentos, poemas, xilografías"; "Palabra / Imagen 70"; "Raúl Lara ilustra 5 poemas" y "Annick Cousin" con pinturas de Pedro Gaeta.
En 1968, con el artista plástico Juan Manuel Sánchez, dio a conocer la carpeta "Juan Manuel Sánchez ilustra 10 poemas de Rubén Derlis", y en 1975, con la grabadora Manuela Pintos Tezano, la carpeta de xilografías y linóleos "Soles".
Integró la dirección de la revista "Hoy en la cultura", sección Poesía, desde 1965 hasta su desaparición un año después.
En 1967 fundó y dirigió hasta 1972 las Ediciones Del Alto Sol. Entre 1974 y 1975, con el fotógrafo José L. Raggi realizó el audiovisual "Caminar Buenos Aires", integrado por poemas, textos y canciones de su autoría, y en 1993, con el cineasta Marcelo Peña, el video "Homo porteñensis".
Miembro fundador del Grupo de los Siete en 1983, colaboró en todas las entregas de poesía que el grupo dio a conocer desde sus inicios, hasta su disolución en 1987, ya sea en formatos libro, car­peta, o cuadernillo: "Contracuerpos", "Siete poetas en la calle del agujero en la media", "Siete poetas contra la desesperanza", "Siete poetas y el crimen fue en Granada", "Siete poetas y un rayo misterioso" y "Siete poetas y la América invisible", además de participar en todos los recitales que realizó la agru­pación.
Varios de sus poemas fueron musicalizados, ya sea dentro del movimiento llamado Cancionero Testimonial, o en la corriente de la nueva canción: "Conmigo" y "Un corazón" con música de Oscar Matus (el primero grabado en Buenos Aires y el segundo en París), "El fuego compartido" con música de Marta Kapustin (grabado por el dúo “Ouro Negro”, de Angola); "Muchacha Buenos Aires", "Todo el día la lluvia se hizo mar" y "Del lado izquierdo" con música de Miguel Alvarez; "Lluvia con sol" y "Poema 7" con música de Ro Alvarez, ambos del "Trío Sol"; "La casa del poeta" y "Sol americano" con música de Hugo Pardo –el último grabado por Mercedes Akel–, entre otras composiciones.
Fue el primero en editar junto a Juan Manuel Sánchez en la creación artística, poemas ilustrados dentro de la modalidad póster, por lo que ambos son considerados como los iniciadores de la difu­sión masiva de poesía mediante este sistema. Entre los muchos trabajos que realizó en este rubro se pueden citar "Allegro assai" con grabado sobre linóleo de Hipólito Vieytes; "Contesto algunas cosas", "Viajo de noche por tu piel", "Poema 13", "Tomad la mano que extiendo" y "Un corazón" (reeditado en París en 1976 en su versión en lengua francesa), todos con serigrafías de Juan M. Sánchez; "Hoy te vol­viste playa" y "Cierto adolescente" con fotografías de Rubén Rey, "Siempre permanecer" con dibujo de Pascual Di Bianco, "Si digo amor" y "Vuelvo a la luz" con fotografías de César Sondereguer, "Te volviste playa" con fotografía de Alex Waterhouse-Hayward (en edición trilingüe), "A un boliche que había en una esquina oeste de Almagro" con dibujo del humorista Caloi y "Criatura de amor" con dibujo de Nora Patrich. Aunque muy posteriores y con formato más pequeños, son asimismo destacables "A la ciu­dad de la Santísima Trinidad y Puerto de Santa María del Buen-Ayre" con dibujo de Omar J. Blanco y "Boedo" con fotomontaje de Mario Bellocchio.
En 1993 fundó las Ediciones Papeles de Coghlan, y en 2001, con el licenciado Aníbal Lomba y el arquitecto Omar Jesús Blanco dieron inicio a la editorial Papeles de Boedo.
Integra el consejo de redac­ción del periódico "Desde Boedo".
En 1994 dio una charla sobre la Generación del 60 -a la que pertenece- en la Frazer University de Vancouver (B.C), Ca­nadá.
Trataron acerca de su obra el escritor Ariel Bignami en su libro "Arte, ideología y sociedad" (Edicio­nes Sílaba, Bs. As., 1973), Leónidas Barletta en "Boedo y Florida: una versión distinta" (Ediciones Metrópoli, Bs. As., 1967), y se lo menciona en el "Diccionario de poetas argentinos" (Editorial Lira, Rosario, Santa Fe, 1972) y en "Quiénes son los escritores argentinos" (Ediciones Crisol, Bs. As., 1980). Asimismo figura en antologías de la actual poesía de su país.
Su incursión en la prosa es de más reciente data: en el año 2000 dio a conocer su primer trabajo: "Boedo y otras adicciones", en 2003 "Guía para vagabarrios", libros de notas y ensayos breves sobre temas de la ciudad, y en 2008 "Astillas y limaduras".
Junto a otros colaboradores lleva adelante el blog de poesía: Decidor -poetas argentinos comprometidos con su tiempo-
(http://decidor.blogspot.com/).

Poemarios publicados: Tonos neutros (1959), Aries doce (1961), El signo de tu vuelo (1962), 7 poemas verticales (1963), Sed natural (1965), El fuego compartido (1967), Digo América (1967), Ordenar la vida (1968), Contraimagen (1968), Crónica del fugitivo amor (1969), Indagaciones (1969), Con humana voz (1970), Otros límites (1970), Cuaderno de otros nombres (1972), La piel del sol (1973), Siempre presente y otros poemas (1974), Mecanismo de olvido (1976), Junio de lluvias (1976), La casa del poeta (1978), Mandato de Violante (1980), Boulevard Voltaire (1981), Ella es un recuerdo del mar (1985), Agua libre (1986), Homo porteñensis (1993), Viento solar (1997), Domingo panadero (1999), Papeles extraviados vueltos a hallar (2001), Sin cable a tierra (2005) y Cosas por su nombre (2008).
Antologías: Antología mínima (2003)
____
Contacto: rubenderlis@gmail.com

COSAS POR SU NOMBRE (2008)






CANCIÓN PARA CUALQUIER CAMINO

El camino que viene y el camino que va
es el mismo camino: sólo hay que caminar.

No importa lo que tardes: llegar no es nada más
que al final del camino volver a comenzar.

Conviene que la noche vaya quedando atrás,
con la vida adelante es más fácil marchar.
A todos los que encuentres invítalos a andar:
es más corto el camino si siempre hay uno más.

De distancia a distancia no habrá ningún lugar
donde no te detengas con alguien a charlar;
del hombre de tu tierra a otro hombre contarás
y aprenderás de ese hombre lo que en su tierra hay.

Hasta que llegue el día después de mucho andar
en que será este mundo más fácil de habitar:

cuando todos los hombres encuentren el camino
y ya no necesiten ni perder ni ganar.

El camino que viene y el camino que va
es el mismo camino: sólo hay que caminar.



DE UN LIBRO DE LECTURA ESCOLAR

Seríamos los más, los siempre invictos,
París de América portadora de luz intelectual,
y la tierra derramaría
el alimento inagotable que nutriría al universo.
Los llamados a ser rivales del poderoso Norte
–no devenido imperio todavía–,
confrontando en músculo, creatividad, poder,
de igual a igual, y tal vez algunos pasos adelante...
No invento nada:
estaba escrito en mi libro de lectura,
el Manual del Alumno con gráficos y cifras así lo atestiguaba.

Los años devoraron almanaques,
fatigaron sueños,
las esperanzas diluyeron su verde (si en verdad fuera éste su color);
si hubo París de América se pagó con el precio
de no haber sido nunca la Argentina de América,
y si una vez saciamos hambrunas europeas
hoy no logramos mitigar el hambre de los nuestros.

¿Mintieron los libros escolares?
¿Los escribieron alucinados delirantes?
¿Hablaban de realidad palpable o rebosaban de exacerbada fantasía?
A más de medio siglo de aquellas lecturas escolares,
hojeo un cuaderno que aún conservo,
donde entre promesas incumplidas
quedó enterrada una nueva y gloriosa nación.



LOS COMEDIDOS

Siempre hay alguien adentro,
cómplice de los de afuera,
que les abre las puertas a los enviados imperiales;
así entran como Pancho por su casa
para rapiñar lo que no les pertenece,
y a robarles la vida
a los que todavía no han nacido.



LECCIONES DE LA HISTORIA

A la historia la hace el hombre
y la hace bien si evita saltos y no se permite interrupciones
cuando a pie firme avanza hacia el futuro
–que es el presente preñado de mañana–.
Debe estar preparado para los escollos del camino,
ser precavido, cuidadoso,
porque donde la duda proyecte una sombra,
los exterminadores de esperanza
cavarán la madriguera para depositar sus larvas.

Ay del hombre cuando le abre un atajo
y en su ansiedad intenta acelerarla,
sólo logrará su retardo:
no son posibles los dos pasos adelante
si se ha equivocado el paso atrás.

No son ya los fascistas las moscas verdes con camisas negras,
ni la horda nazi de germánica bota
pisoteando la dignidad con wagneriana marcha,
ni los entregadores del judío pobre del gueto al gas del exterminio,
ni los oscurantistas vaticanos
bendiciendo las armas vueltas hacia el pueblo:
Pío XII y su corte de ventrudas harpías.
(Ya fueron devorados por el fuego del Tiempo.)
Pongamos atención: han cambiado de treta.
Los métodos son otros, más limpiamente sucios y rapaces,
(el buitre sobre los cadáveres
–ilustración del fascismo europeo enterrado con su siglo–
es un símbolo caduco en amarillentas litografías.)

Cambió de territorio,
de táctica,
de idioma,
de bandera:
aniquila desde el Banco Mundial disparando con la deuda externa,
desde el FMI reparte miseria al Tercer Mundo,
desde los monopolios derriba los cimientos de las industrias nacionales
con dúmping y proteccionismo made in USA.
Mientras las multis se fusionan o pelean entre sí por extrema avaricia
cierran filas en igual perfidia a los oponentes de sus mezquinos intereses,
y prosiguen consolidando su rapiña
con la aquiescencia de espurios gobernantes –sus virreyes locales–
que en las islas-paraíso acumulan riquezas por los favores recibidos.

No se acabó el fascismo: mudó de piel, tecnificado.
Continúa empollando su vergüenza en la miseria de los pueblos.



RIESGO PAÍS

Sube el riesgo país: no hay inversores.
Baja el riesgo país: aplauden los mercados.
¿De qué riesgo país están hablando,
señores mercaderes de la Patria?

Sube el riesgo país: guarda el ladrón su dólar.
Baja el riesgo país: la inversión en sangre es más barata.
¿De que riesgo país están hablando,
banqueros, lobbistas, intermediarios con hedor a rata?

Nuestro riesgo país es sólo uno:
es el país en riesgo al que lo exponen
los repartidores de miseria,
los globalizadores apátridas.

Es el país en riesgo, herido y lacerante, lo que cuenta:
la infravida marginal,
sus espolones de desesperación
martirizando a tantos
que de esperar en vano se comieron la espera;
aquellos que no saben qué pasará mañana,
porque su angustia de hoy
les nació ayer de un igual sufrimiento;
el enjambre de la miseria niña
revoloteando su hambre sobre los desperdicios;
el pobre robándole a otro pobre
cuando la dignidad extravió su argumento;
el que creyó en promesas incumplidas,
en las urnas depositó sus ilusiones
y la traición decapitó sus ganas.

Es el país en riesgo lo que debe preocuparnos
y no el riesgo país,
invento de unos pocos,
ganancia de los menos,
pérdida de los más,
arcas repletas de las multinacionales,
bolsillos dados vuelta de todos,
esperanzas frustradas.

Tarde o temprano,
si sucede que la peste avanza,
nuestro lugar habrá dejado de pertenecernos;
es más: ya no estará ocupado por nosotros.


UNA DE CAL Y UNA DE ARENA

Por si éste no lo sabe, por si aquél lo olvidó,
por si hay que refrescarles la memoria
a los que ayer dejaban en los muros
escrito con fervor de juventud
un rotundo: ¡Cuba sí!,
un feroz: ¡Yanquis no!
y ahora van por la banquina de la vida
con molicie, menos ímpetu
y un laisser faire que al cabo de los años los ganó.

Tres décadas batieron vientos encontrados por el mundo;
en ese ir y venir retrocedimos
enmarañados entre teorías sin praxis
y alguna praxis sin fervor;
así vimos languidecer los ideales
de lo que no pudimos o no supimos defender.

Cabe a todos la culpa y la asumo
con una diferencia: las ganas de seguir.
Y desde aquí, sin temor al ridículo pregunto
tan sólo por saber dónde están parados,
si los doy por perdidos o los sigo esperando.

¿Quién les apagó el fuego que alentaban?
(No se ha visto que lo hayan consumido.)
¿Qué hicieron de la vida en constante aleteo
siempre en nuevos intentos?

¿Y las guitarras? Digo de las guitarras
que nos hermanaban en sentimientos.
¿Quién silenció esa música, ese río?
¿En qué rincón se ahogó la voz de esas canciones,
desplumaron las alas de su pájaro,
le herrumbraron el vuelo?

Sé bien que novísimos tiempos de otros oscurantismos
armaron la estrategia para frenar el alba
(como si lo pudieran)
mientras nosotros, entre idas y venidas, marchas y contramarchas,
discutíamos hasta agotar cualquier paciencia,
sin ver que la reacción ponía al día sus cuentas.
Fuimos los ingenuos permisivos,
dejamos que alzaran sus represas,
detuvieran las fuertes correntadas de la juventud que crecía.

Son culpables también los que hicieron mutis por el foro
cuando la función aún no había terminado
y se retiraron en silencio,
también aquellos a los que la comodidad amordazó sus bocas
y enterraron ideales y futuro en un álbum del pasado
cuando la “sagrada familia” los acogió en su seno.

Solos, pocos, desperdigados,
nos cuesta reagruparnos a los menos que somos.
Mas algunos quedamos, tercos, empecinados,
flameando banderas posibles
con el fuego último que arde en nuestras raíces.

Y por creer en el hombre, proseguimos cantando.



LOS VISITANTES INDESEADOS

Quédense donde están,
señores de la infamia,
aplicados alumnos de Wall Street y sus corporaciones,
ejecutivos de las penas,
asesinos seriales del futuro,
que en toda la historia de nuestra América,
del río Bravo al sur nunca fueron llamados,
quiero decir: los pueblos jamás necesitaron
de su yugo travestido de ayuda,
ni de misiones técnicas para espiar nuestra casa
y ver qué han de llevarse cuando les haga falta.

Y si alguien los llamó fueron sus propios siervos
que vieron peligrar su lujo y sus prebendas;
los que corren a las guaridas del Imperio
a entregar presurosos el hambre de sus gentes
a cambio de una foto con algún Bush de turno;
los que solícitos cambiaron patrimonio
por peces de colores; la absurda fantasía: el uno a uno,
y la pretensión necia: que esto era Primer Mundo.
Los que no dudan en arriar la bandera
y hacer flamear a tope el dólar y su águila
para engordar su asco con aplausos de Washington.
Los que golpean las puertas de la Gran Satrapía,
idiotas útiles de los mandados imperiales.
Es necesario que aclaremos y evitar confusiones:
jamás el pueblo les dio las llaves de la Patria.

Señores globalizadores del odio y la miseria:
quédense con la copa siempre vuelta a llenar,
repantigados en las mullidas poltronas del ocio,
viendo cómo discurren el Potomac o el Hudson
desde la alta ventana que limpia un negro pobre;
no hace falta que vengan a babear nuestro vaso
donde aún compartimos el vino que nos queda,
ni a aniquilar el sueño de nación aún posible,
ni a decirnos qué hacer, pues muy bien lo sabemos.

Tenemos que limpiar donde pasaron
para evitar el mal olor si allí pisamos.
Debemos empezar a vivir con lo poco
que mucho será cuando sea nuestro.

Y terminar con los cipayos con alegría,
como quien mata alimañas a garrotazos.

"CAJITA FELIZ"

Si maltrata su estómago con comida chatarra
puede deberse a una causa congénita:
usted sufre de atrofia gustativa,
pues le da lo mismo un bife de chorizo
que masticar madera balsa o telgopor.
Puede ocurrir también que el apuro
lo zampe por costumbre al antro comedero
mareado por los brillantes cartelitos
y ese payaso insulso que cautivó a sus hijos;
de ser así la cosa ya es más grave:
debe usted replantearse quién es y dónde vive
pues la propaganda le bloqueó el instinto nacional.

Le digo esto porque lo veo entrar a diario
arrastrando a sus chicos, felices e inconscientes
de inmolarse al Moloch de las multis;
en tanto usted sonríe made in USA,
apático, neutro, como sin ganas,
ingenuamente norteamericanizado,
rehén de Mastercad y Visa,
definitivamente cadáver para este país y su bandera.

Mientras revienta sus arterias
con grasa de hamburguesas,
hincha su estómago con gases Coca-Cola,
se harta de carbohidratos de blandas papas fritas,
un ejército de adolescentes para todo servicio
corre de un lado a otro full-time por un mísero sueldo,
y además es descartable,
como la “Cajita Feliz” que acaba de comprar
más un insulso muñequito de plástico.

No olvide, al retirarse, sonreírle al payaso multicolor.
(De esta manera usted ya es –a título gratuito–
un ingenuo colaborador.)

MacDonald’s agradece su visita
y lo espera nuevamente
para seguir profundizando la yanquización.



DESALEGRÍA POR LA MUERTE DE UN INFAME

Como el agudo espanto y el dolor se consumen,
ni espanto ni dolor te aguardan. Solo y maldito seas,
solo y despierto seas entre todos los muertos,
y que la sangre caiga en ti como la lluvia,
y que un agonizante río de ojos cortados
te resbale y recorra mirándote sin término
“El general Franco en los infiernos”
Pablo Neruda



Hoy tengo desalegre la alegría pero constato una certeza:
no hay castigo divino, menos un juez omnipresente;
la justicia que escape de manos de los hombres no tendrá veredicto
y el culpable permanecerá impune.

El más allá no existe, nadie podrá cobrarle;
es en el más acá –el único posible– donde se ajustan cuentas.
Dejó una larga deuda de crímenes que ya no pagará.
No saldó ni uno solo de su reptar siniestro,
quedó a deber la sangre que bebió en años de odio.

No fue nada la muerte del infame,
la muerte nos sucede a todos.
Y el olvido caerá sobre su nombre
porque a veces la historia tiene frágil memoria.

Debió sobrevivir todas las muertes de su maldita estirpe,
de cada uno de su genealogía que después de él fueron engendrados,
sin posibilidad de ahogar su aire con suicidio.
Debió haber vivido por una eternidad de larga noche
de espesas pesadillas de vómitos y gritos.
Pero todo le resultó muy fácil, sin sobresaltos ni arrepentimiento,
de la misma manera que masacró a su pueblo.

Lo velaron como si fuera humano.
Se merecía la charca infecta y pestilente,
o el basural donde se arrojan los desechos quirúrgicos;
pero a los buitres nunca: sólo comen carroña,
apartan la inmundicia genocida, el pus dictatorial.

Cerró sus ojos amarillos de pescado podrido
pero con rostro placentero como un abuelo tierno.

Lo cremarán, para no ofender a los gusanos.

Ahora hay que vigilar al ave fénix,
porque sus pútridas cenizas permanecerán sobre la tierra.



GUERRA GLOBAL

Y a no olvidar que las ideas
también son armas.
Subcomandante Marcos

Sobrada razón tiene usted Subcomandante
en que la globalización es la cuarta guerra mundial.
La más cruel y cobarde de todas las habidas
porque dispara sobre los indefensos
con las balas calientes del hambre inmitigable,
con las balas ágrafas de la ignorancia como destino,
con las balas frías de la desesperación terminal.

–¿Y es tan perverso este enemigo
que se enrosca en las sombras del mundo financiero
a empollar su maldad en las madrigueras de los monopolios,
a criar su nefasta descendencia en las guaridas multinacionales?
–Es enorme su fuerza, su dictado es omnímodo;
todo lo puede, lo digita, le pertenece
sin haber derramado jamás una mísera lágrima.

Allí donde alguien grite le pondrá su mordaza.
Al que pretenda decir No le silenciará la palabra.
Los que desconozcan sus designios serán arrasados.
Para el que se rebele tendrá lista su mortaja.
A aquellos que osen decir patria los asfixiará entre sus garras.

–¿Cómo puede este antediluviano de la era cibernética
hacer y deshacer el mundo como si se tratara de su casa?
–Porque ha perfeccionado los mecanismos del títere,
manipula a la perfección los hilos,
y es sumamente experto en poner y sacar.
Entrona presidentes a su antojo
–desde el Salón Oval hasta el sillón de Rivadavia–
y los arrodilla cuando le vienen ganas.

Los gobiernos de las autoproclamadas “democracias”
hacen prolijamente los deberes que los imperiales les reclaman.
No sólo el Tercer Mundo perdió a sus gobernantes,
también en Washington el Capitolio es una cáscara:
en Wall Street está la verdadera Casa Blanca.

Y hay más: los que sacan partido de la situación
y aplauden a rabiar cuando el jefe de la claque lo manda,
los neoliberales autoungidos como salvadores de la patria,
los artistas enrolados en el escapismo de estériles vanguardias,
los poetas oscuramente subjetivos amontonadores de palabras,
y una legión de intelectuales acríticos, a la espera ¿de qué?
para después analizar “fríamente”, incapaces de cambiar nada.

–¿Es el fin de la Historia esta historia?
–No. Terminará cuando los hombres pongan en práctica
el viejo axioma:
“En la unidad está la fuerza”,
vea con claridad quién es el enemigo
y depongan la lucha fratricida.

–¿Este momento marginal al sentido del hombre,
su realidad, su meta,
colapsará con brusquedad de un día para otro?
–No. Porque nada concluye sin agotar su ciclo:
los volcanes silencian su estrépito,
enfrían la furia de la lava luego de la erupción.
Los ríos aquietan sus aguas cuando el mar los devora.
Unos y otros pelean antes de sucumbir.

Y es aquí donde entramos nosotros
para ahogar las pestilencias del azufre,
para reunirnos e imitar al océano.
“Debemos encontrar el talento necesario
para cambiar el mundo,
transformarlo,
y crear un mundo nuevo”,
lo dijo el Subcomandante Marcos,
combatiente insobornable de la guerra global.



INTRANSIGENCIA

No transijo:
permanezco en lo mío
–que es un fragmento del nosotros–
con los algunos que quedamos,
con igual convicción y el mismo ímpetu;
puedo cambiar de táctica,
tirar a la basura panfletos de queridos amores,
inservibles esquemas,
poner a punto las viejas consignas,
reordenar las tácticas,
pero jamás cambiar de camiseta.

De pie en medio de la Historia
–renovado volcán de vendavales y tormentas–,
azotado por ráfagas de mezquindad y odio,
libre de la mentira de un dios y otras falacias,
sin confundir ideología con doctrina,
sin doblegar la dignidad bien enseñada
y mejor aprendida,
y antes que nada:
vestido con la desnudez de América
antes que desnudo con el ropaje del Imperio.

Aun con terrones en la boca, frío y solo,
pero entero,
fiel a mis principios.



A LOS POETAS PUROS

No sirven los versitos a la luna
cuando están estaqueando a la Patria.

No es lícito cantarle al propio ombligo
mientras buitres foráneos y caranchos autóctonos
a picotazo y garra celebran su festín.

En tanto el poeta puro, mirando hacia otro lado,
cree que esto no le incumbe,
porque él debe seguir
buscando la palabra inconsútil,
etérea,
prístinamente alada
de “verdad metafísica”, que lo hará trascender.

¿Es acaso ignorante de la diaria injusticia,
del que muerde la nada como si fuera un pan?
¿Desconoce que hay pocos que viven de los muchos,
que su opulencia y boato es dolor de los más?

Nuestro poeta puro lo sabe –no le importa–
pues arrastra sus huesos entre tantos demás;
adjudica al destino lo que le pasa a otros,
y cubre sus miserias de individualidad.

¿Por qué no pone fuego en su poesía
y que las muchedumbres la vengan a templar?
¿Por qué no dice claro, con precisas palabras,
y al abismo de sombras tira su oscuridad?

Porque el poeta puro se siente “el elegido”,
el tocado por Dios,
el que debe salvar la esencia de lo bello,
la belleza esencial,
que es una copa helénica plena de eternidad.

Travestirá palabras, que no digan ni alerten,
apenas que sugieran lo intangible,
que esotéricas se abran
sólo a los que posean la llave liminar.
Por eso pontifica muy ufano y orondo
que la Poesía
elige a aquellos a quienes debe llegar.

¡Qué lejos está nuestro metafísico poeta
de la poesía original!
¡Qué insignificante se lo ve a nuestro poeta
entre los poetas de verdad!

El poeta puro es un montón de escombros,
de palabras vacías
sin tiempo ni lugar.
No le faltan alas para emprender el vuelo,
pero como nunca caminó junto a los hombres
jamás podrá volar.



CONTRA EL ÓXIDO

No podrán engañarme con su posmodernismo trasnochado
vacío de todo contenido
ni con la falacia de sus discursos huecos
mal armados con frases sacadas de contexto.
No podrán atraparme en su telaraña reaccionaria;
no caminé la vida mirándome el ombligo
ni la poesía ni el arte me aislaron de los hombres,
más bien en ellos naufragué mis fracasos
y volví a la marea del tiempo
con un viento de esperanza en el velamen.
No podrán embaucarme: aún tengo ideología.

Y si algunos arriaron su bandera y otros se apartaron del camino
porque es de jóvenes revolucionar la vida
y en su adultez optaron por los análisis complacientes de los politólogos de turno,
yo insisto en mi locura: otro hombre y otro mundo son posibles.
Hay que cambiar los métodos,
buscar un nuevo enfoque,
mirar desde otro ángulo,
golpear de otra manera,
pero siempre con la misma herramienta con la que forjamos una ética
para darle un sentido y conducta a la vida.
No podrán sobornarme: creo en mi ideología.

Atrás quedaron los ’60 aguerridos, sus tumultuosos días
de un Cordobazo autóctono y un Vietnam vuelto ejemplo;
ahora debemos reactivar la memoria, estar atentos.
(Al parecer, la Historia es muy proclive a repetir errores
cuando los hombres olvidan a sus víctimas.)
No dejarse confundir por los falsos profetas de la muerte de las utopías,
los mismos que aceitan la letal maquinaria de un sistema bien organizado
–con cantos de sirenas para hechizar incautos–
que intentará, a su tiempo, cubrir de duelo hasta donde alcance;
ojo los confundidos,
los que se creen a salvo,
los cómplices pasivos por mirar al costado
y hasta los que transaron por las sobras de los poderosos.
En cuanto a mí –aun entre contradicciones–
estaré, si es que me da el aliento,
hasta perderlo todo, menos la ideología.



SONETO DURO

Miramos hacia atrás: ya no es lo mismo,
el tiempo consumió lo más lozano,
la inquieta adolescencia, aquel verano
con perfil de muchacha, y el abismo
al que nos asomamos para vernos
en lo profundo, juntos, verdaderos,
cuando templamos lo imperecedero:
el ideal que habría de sostenernos.

Los años nos mellaron los costados,
pero nada pudieron con el filo
que usó la vida para abrirse paso.

Aún estamos, más vivos que olvidados
–aunque penda el mañana de un fino hilo–,
creyendo en el nuevo hombre liberado.

24.4.07

SIN CABLE A TIERRA (2005)





A MIS IGUALES

Ustedes, solitarios por elección, que conocen la diferencia entre estar solos y ser soledosos;
que no confunden alegría por multitud ni silencio con no saber expresarse;
que no dudaron en matar al hastío porque siempre hay cosas por hacer
y guardan las nostalgias en frasquitos que destapan cuando necesitan recordar
y no para que las tristezas los devore;
que aprendieron que el amor tiene más que esconder que mostrar, sin que esconder signifique avaricia ni mostrar darse íntegros;
que blindaron su existir contra la mediocridad buceando en mundos interiores,
pero que no oponen resistencia cuando la vida los horada, los quema con los dardos de la realidad;
que han aprendido a decir no –muy a su pesar– luego de tantos sí desperdiciados;
que aun pudiendo responder con mentiras a la mentira dijeron la verdad y los crucificaron con sus propias convenciones;
que saben que poesía puede ser tanto grito o palabra reflexiva a condición de que nazca legítima desde lo verdadero;
que se niegan a dar a quienes no saben recibir, porque aquellos que sólo esperan dádivas han anulado todo esfuerzo;
que de tanto apurarse llegaron antes pero mal y de este modo comenzaron a valorizar la espera;
que se dieron a soñar “sueños posibles” después de dilapidar esfuerzos en sueños irreales;
que no renunciaron al hombre nuevo por más que otros lo hayan traicionado;
que entienden que un siglo es sólo parte de la historia y no toda la historia,
y que hay que dar un paso atrás para dar dos pasos adelante.

Ustedes –únicamente ustedes– son mis iguales.



LEGADO

Voltear un árbol no significa haber talado el bosque,
quemar la copa no es matar la raíz;
el viejo tronco cae a tierra con su historia
pero los retoños han hecho suya la esperanza.

Las utopías reverdecen con nuevas fuerzas,
señalan con sus ramas jóvenes de futuro
a los traidores de la humanidad
que pretenden extender por decreto
el certificado de defunción de las ideologías.



SEGUIR CON NUEVO RUMBO

Con ojos viejos ver lo nuevo que amanece.
Con gastados dedos tocar lo recién florecido.
Con los oídos limpios del crepitar de otras hogueras escuchar el fluir de serenas aguas.
Con pies calientes de hollar caminos transitados pisar sendero virgen.
Con manos cerradas después de tanto abiertas nuevamente ofrecidas.
Con ventanas clausuradas con clavos del ayer despejadas a la luz de esta hora.
Con la esperanza que sobrevive entre desperdicios de incertidumbre.
Con los sentimientos, guardados como un avaro de sí mismo, jugados a una última carta.
Con el ser dos cubierto por el polvo del olvido, ser uno más el otro, limpios de antes errados.
Con la vehemencia del deseo como una espada victoriosa.
Con el amor guardado en su estuche inviolable listo a usar encontrada la llave.
Con la premura juvenil derrotada por la madura adultez, consciente del valor de la espera cuando menor es el tiempo que resta.
Con palabras duramente aprendidas que debieron olvidarse porque ya nada significan.
Con la certeza de lo efímero pero con voluntad de proseguir tras la permanencia.
Con alegrías y tristezas siempre a partes iguales; pero con sol, sangre a puños, y con vos.



*


La poesía es el vino del diablo.
San Agustín


Hay demasiada poesía inofensiva,
un exceso de palabra cáscara,
de versitos chatarra.
Falacias en líneas desparejas,
claves del círculo cerrado,
delectación de grupos áureos.

En tanto los que pudrieron el siglo ya muerto
se aprestan a infectar el que comienza.

Por cada hombre que grita, cien cayeron.
El cambio que no fue merece un nuevo intento.

La voz del poeta debe empujar con todos,
vibrar enraizada en su tiempo.

Despierte la poesía como espada,
piedra filosa,
dientes en el alma.



*


Por cada niño de country cerca de algún sueño,
diez chicos de la calle aspiran pegamento.

La alambrada,
segura para el que juega adentro,
infranqueable para el que sufre afuera,
pese a sus férreas púas sólo es ficción.

Ellos no lo saben.
Sólo los adultos duermen con un ojo abierto.



LLUEVE

Clava puñales de odio líquido el agua
en las paredes de cartón.
Los destechados muerden lluvia.

Mientras los míos están a buen cobijo,
sin hacer nada me digo qué hacer,
cómo podríamos,
y amontono palabras inservibles,
olvidados que nunca las leerán
mojar de frío su temblor,
asesinan lágrimas,
resisten la intemperie.



GORRIÓN DE SEMÁFORO

Con luz verde de apuro
limpia los parabrisas
de los mismos que ensucian su vida.

La moneda indiferente,
el gesto hosco,
son parte de la paga.

A este chico le extraviaron el niño,
le perdieron la infancia;
enmascara con sonrisas prestadas
la realidad que pisotea su lágrima.

A este pibe sin lápiz,
ausente en los recreos,
le condenaron todos los posibles,
menos el de su nada.

Cuando el vidrio refleja su pena
tiene ganas de matarse los ojos;
qué no daría por morder su desgracia.

Pero esto dura el tiempo del semáforo.

La luz roja lo tira a la vereda
hasta el próximo verde sin futuro.



EL VIEJO POETA

Con su antiguo bagaje
transita caminos nuevos.

Como ayer se adentró en solitarios senderos
a buscar su decir,
a aflorar sentimientos que habitaban sus vísceras,
a sacudirse y sacudir
con palabra emocionada,
con dolor –sí– pero con cuántas ganas.

Y aún entre tantos muchos
acompañado por su soledad,
el viejo poeta sigue yendo
–pese a estar de vuelta–
como un desafío del asombro,
jugado a un futuro que no verá pero sabe cierto
–pese a las contramarchas del hombre que tarda en aprender–,
cuestionándose todo
a un paso apenas de la nada.



DYSTOR

Tenía agujereados los bolsillos del alma
por donde perdía monedas de tristeza,
vuelto flaco de esa última vez
cuando compró un olvido y dos o tres ternuras.

Se metía en el bar como quien vuelve al útero;
rescataba del piano
los últimos colores de la luz del sonido,
fuego pálido que apenas lo entibiaba.

Pasó con urgencia de vida, de tormenta,
¿pero quién sobrevive sin tocar tierra nunca?

Un día descubrió la soledad en medio de su viento,
se fue con ella y lo perdimos.
Él, que era música,
se suicidó en silencio a ráfagas de alcohol.

Ahora que lo recuerdo tal vez esté tocando.



ALBERTO GONZÁLEZ

Te descubrí Conesa de nostalgia
con versos a destajo, un vino alto,
encumbrado, heridor, sobresaltado,
en equilibrio al borde de la nada.

El amor repartido entre dos barrios:
de Almagro con baraja y luz de estaño;
de Núñez, por extraña recalada.
Mas porteño cabal en lunas pálidas,
los nocturnados gatos en sordina
viajero de las últimas cornisas
sabían sonreírle a tus heridas.

Para sentirte vivo en tus zapatos
esquinaste el dolor a contraverso
nacido entre guitarra y madrugtada.

Un gris de tarde Balvanera y última
vaciaste el corazón, te diste el gusto:
compraste a la vida tu tiempo que faltaba
y le dejaste el alma de propina.



A RUBÉN CHIHADE

Justo vos, sin apuro para nada
–menos para junta esperas inservibles–
cerraste la vida de un portazo,
abriste el espejo a la nada
para mirarte ayer desde otro espacio.

La cosa no era así; te tomarías tu tiempo.
¿O no lo habíamos hablado?
Dueño de todos los permisos
te pegaste el faltazo a vos mismo,
desacompañaste a tu sombra.

Volvé a ser vos: desapurate.
¿Cuál es la urgencia?
El vacío no es más que espera acumulada.
Ahora ya lo sabés. Pegá la vuelta;
vení a desenviudarme la alegría.

Dale Rubén, un año es suficiente
para estar escondido en ningún lado.

Me corro hacia un costado de la vida,
le doy espaldas a las sombras
y en la pared de mi extrañeza cantame piedra libre.

Sacudite del alma la eternidad vacía,
sacate este silencio que no es de tu medida,
que no logro entenderte y me aprieta el no estás;
vestite de aquí estoy,
ponete un vino,
hablemos de los amores desprolijos
y de la prolijidad de los recuerdos,
de los 60 sin renunciamientos,
de “Bar-Lap” de la mesa acogedora,
los Martes de Poesía,
el Grupo de los Siete,
y el poema,
que aún después de escrito espina y duele.

Antes de apagar los asombros, como nos sucedía,
armemos algún plan irrealizable:
¿quién dice que tal vez no sea posible?



DEL AMOR

Nadie mete la mano en un frasco y extrae de allí el amor;
no es confitura envuelta en delicado papelito plateado.
El alto oleaje de la vida no escatima reveses
para probarnos lo contrario.

El amor posee características opuestas a las del agua;
encierra en su núcleo todos los colores del espectro
según la intensidad que uno vuelque en su centro.

Huele a pan recién horneado, o a fruta pasada
si se lo muerde sin experiencia o a destiempo.

Puede ser dulce empalagoso
o resultarnos de amargor más denso que la hiel.

Y es lo más parecido a las regiones sísmicas:
sus fallas son altamente inestables.



ENCONTRADOS

Somos los encontrados,
los que nunca se buscaron porque no se sabían,
los que no se sabían
porque el amor andaba con su allegro vivace
musicando la vida de los demás felices.

Pero él no supo de nosotros
hasta el momento del encuentro,
lugar preciso en tiempo y forma conjugados
–ninguno de los dos pudo preverlo–
para que coronara con delirio su búsqueda.

No se puede correr tras el amor,
serán intentos vanos;
no daremos con este escurridizo
que está en todos lados y en ninguno,
se reparte en fragmentos en cuanto nos rodea:
puede ser un susurro en voces que se alejan,
la brisa del perfume de alguien que ya ha pasado,
un ligero temblor en gestos que nos rozan,
o una vibración imperceptible en la mirada
puesta como al descuido sobre unos ojos que nos cruzan.

Sólo cuando al acaso, sin querer ni pensarlo
aparece ese otro al que no hemos buscado,
el amor se desfragmenta,
reúne lo vital,
su cuerda insensatez,
lo inusitado,
su tierno desparramo,
se corporiza y logramos tocarlo.

Es el amor entonces el que nos ha buscado;
el amor, sí posible, a condición de que antes
haya dos desconocidos encontrados.



*

No llegues nunca a meta alguna: mantente en el camino.
Si se diera tu arribo a donde lo quisiste porque grande fue el impulso,
con ese primer ímpetu que pusiste en tu empeño,
vuelve a partir, aunque debas desandar lo recorrido.
Adéntrate en senderos que marque nuevos objetivos.
Que tu repetición sea la interminable búsqueda
hasta consumir tu fragmento de luz en la tierra.



REPARACIONES

Si algo se descompone lo pruebo una vez
y otra vez más vuelvo a probarlo;
si no lo desnudo,
lo destripo hasta que lo compongo,
o lo desarreglo y no lo vuelvo a armar.

Así con todo:
con los transistores de la radio,
con algún libro desencuadernado y polvoriento,
con el mouse que se llena de pelusa,
la canilla que gotea,
el teléfono mudo;
si los reparo es Waterloo,
si no tienen arreglo no hay tragedia.

Con el amor procedo igual:
si anda mal,
si se le desactiva la alegría,
si se percude sin motivo
y no por falta de cuidado se le oxidan las sonrisas,
si ya no le funcionan los besos ni aun extremando las caricias
y hasta los silencios chirrían,
entonces lo desarmo,
ajusto los invisibles botoncitos que sirven para encender la vida,
aceito con cuidado los engranajes cotidianos
e intento componer algún fragmento de asombro que todavía no trituró la rutina
Si lo reparo lo echo andar hasta que dure,
si no va más, lo pongo en un poema-paquetito,
lo envuelvo con tristeza,
le hago un moñito de ternura y lo entierro en el alma junto a otros amores,
algarabías que fueron,
olvidados nombres,
antiguas emociones ya sin sacudidas,
marchitas ilusiones
y no pocos temores,
porque no dispongo de tiempo para insistir en lo imposible
ni me sobra lugar para amontonar cosas inútiles
que pesan demasiado para arrastrarlas por la vida.



VIEJOS RECUERDOS

Tengo más cajas repletas de momentos sin vida
que lugar donde archivarlas;
por eso algunos recuerdos
andan desparramados por el hoy;
a veces, al tocar cosas vivas,
no puedo evitar sus cuerpos fríos.

Necesitaría un rincón más amplio,
hacerme de más sitio
para guardar entonces,
casi olvidos,
muertos instantes,
pedacitos de alegrías que fueron.

Pensándolo bien,
sería más sano tirar todas las cajas.



65° ANIVERSARIO

Uno transita su camino sembrando aquí y allá,
recoge si el tiempo fue benigno,
vuelve a aventar semillas en la estación propicia,
aguarda esperanzado la nueva cosecha.

A veces, con frutos un tanto ácidos, recogidos con premura,
temerosos de la imprevista intemperie que puede marchitarlos,
alimentamos de distinto modo cuerpo y espíritu con igual fruición
después de templar esfuerzo y espera con similar paciencia.

Luego un día, casi sin darnos cuenta,
irrumpe el Tiempo en medio del camino –salido vaya a saber uno de dónde–
y nos pone 65 años encima, así como así, todos de golpe,
como veintitrés amonestaciones límite,
a un paso de ser expulsados del sitio de la humana reunión.

Y uno quisiera encomendarle al Tiempo
que le pregunte a la Vida si se trata de un premio o un castigo,
porque lo más grave que recordamos
es haberla vivido a destajo.

______________

PAPELES EXTRAVIADOS VUELTOS A HALLAR (2001)





PERE-LACHAISE

Hay sol,
la luz salta y rebota de las piedras al verde,
de las matas florecidas al pleno color;
el otoño que empieza a inaugurar los ocres
no logra todavía disciplinar el gris.

A cada paso alguien me sale al encuentro
como si yo fuera un familiar
–con un enorme ramo de flores– que viene de visita.

En la entrada no más me saludó Alfred de Musset;
algo me comentó sobre la Confesión de un hijo del siglo,
y de un capítulo que no quiso incluir;
luego me indicó que su amigo Chopin está cerca de allí.
Cuando ya me alejaba tiró una pregunta:
“¿el romanticismo, prendió?”

La tumba de Abelardo y Eloísa
góticamente gastada por el tiempo
es melancólica
como las cenizas del olvido.
¿Pero ellos, descansarán allí?
De tarde en tarde
es posible sorprender a novísimos amantes
pactando sobre la corroída piedra
algún amor eterno e inviolable.

Modigliani da tregua a su delirio de pasiones y ajenjo junto a
Jane Hébuterne;
ya es célebre; no le hablen de pintar.

Sobre la tumba de Colette hay un ramito de margaritas frescas:
seguro que Claudine acaba de dejarlas allí.

Y usted, don Juan Bautista Alberdi,
cerrar los ojos tan lejos de su casa –de su florido Tucumán–
¿cuándo echó dos vueltas de llave a su mausoleo parisino y se
mandó a mudar?

Oscar Wilde me dice que prefería la humilde tumba
donde su portero dejo aquella corona “A mi inquilino”,
a esta esfinge de piedra que le impide volar.

Lejos de todos, escondido,
escapando todavía de sus acreedores, descansa Honoré
de Balzac.

A Marcel Proust ya no lo ahoga su asma nocturna pero igual
cierra todo;
enciende la lámpara;
abrigado e inmóvil
escarba en sus recuerdos con apretada letra
buscando un tiempo perdido (¿o recuperado?)
que ya no habrá de terminar.

En la tumba de Piaf no había nadie.
–Es raro–, me dijo un cuidador.
Pero no habíamos escuchado en el árbol más próximo un
gorjeo de gorrión.

Maestro Ingres, usted tan austero, tan serio:
¿justo aquí se le ha dado por tocar el violín?

Cézanne –modesto y necesario como el pan–
prefiere hablar de Zola,
se niega a hablarme de él;
le digo de la importancia de su obra,
me mira, mordisquea una manzana, y se larga a reír.

A Molière no logré verlo:
estaba en su retiro campestre
junto a la condesa de Noailles y La Fontaine
comentando acerca del teatro de Beaumarchais.

Gertrude Stein:
¡qué sorpresa
encontrármela aquí!

Ya de regreso, envuelto en una suave brisa,
entré al molino
a invitación de Alphonse Daudet.

Volví contento, después de saludar a tantos amigos,
mientras caía la tarde por la rue du Repos.
Muy pocas veces me sentí tan bien.

“El cementerio del Père-Lachaise está vivo”,
recuerdo que pensé.



7 DE LA TARDE EN LA GARE DE L’EST

Los ómnibus y el métro depositan ingentes cantidades de
cansados,
grandes paquetes humanos
que corren hacia la paz de la banlieue.

Los amantes se despiden
con los ojos cansados pero el cuerpo como de viento
en el cruce del boulevard de Strasbourg y rue de la Fidélité.

Un motociclista cruza con semáforo en rojo en su destino de
joven suicida.
Un grupo de negros dialoga en su lengua tribal.
Un ex combatiente lisiado murmura groserías sin dejar de
escupir.
(¿Habrá perdido su pierna en la Resistencia o en un vulgar
accidente menor?)

Un contingente de turistas-fuera-de-zona con rostros
demudados
hace gesto de desesperación.
Una pareja adolescente se eterniza en un beso como si acto
seguido fuera a morir.
El argelino con su botella de vino envuelta en diarios
zigzaguea hacia su cuarto de pensión.
Madame aguarda con paciencia a que su perro haga sus
necesidades;
uno de los tantos perros consentidos, mimados, siempre bien
cuidados
por los vecinos de la Ville de Paris.

Grita un diariero.
Corre aullando sirena una ambulancia.
Ulula un patrullero buscando espacio abierto.
Un niño es arrastrado por su madre mientras gasta su
chupetín a lengüetazos.

Anochece.
El cielo no quiebra la llovizna que comenzó hace un mes.

La estación fagocita viajeros silenciosos;
todo es un sostenido
monólogo interior.

Nadie me mira.
Tengo la sensación de ser un dinosaurio con corbata
que intenta ver la luz de sus hermanos
en la Ciudad Luz.

París es una alienación cotidiana como Tokio, Buenos Aires o
Nueva York.
Las siete de la tarde contagia la misma locura en todo el mundo,
¿por qué debo esperar que esto sea mejor?

Necesitaba pensar en algo hermoso:
me fui pensando en vos.



TERAPIA INTENSIVA

No sé la soledad que llevo
en esta asepsia de terapia intensiva.
Nada me sirve. Nada.
Ni soñar largos viajes,
ni proyectar mi casa junto al rumor del mar,
ni creer por un instante
que mi vida existe sólo porque la pienso.
Sin embargo qué fácil
para que todo me sirviera,
sólo con acercarte a este ser en hastío,
junto al lecho de muerto en el que desespero,
arrancaras la sonda
que instila la rutina
y en su lugar pusieras toda la vida en serio.



DE EXAMEN

Todo lo que hoy te puede salir mal
seguro que mañana saldrá bien.

Por eso si esta tarde
tu buena estrella se comporta como una niña indócil
que al llamarla juega a las escondidas,
no le des importancia;
cuando caiga en la cuenta
que por más que se oculte
vos seguís como si no pasara nada,
saldrá de su escondite cansada de esperar,
mudará de carácter
y marchará a tu lado, apenas dos pasos adelante,
culposa, sin mirarte, mansa.

Te espero confiado en tu victoria,
deseando que llegues y te sirva de tregua,
ojos cerrados, suspiro de ya fue,
vaso de agua,
oasis en medio del Sahara.

No importan los parciales: dos o diez,
igual te aguardo
con un íntimo ramo de ternura.
Pase lo que pase, mi amor te espera en casa.



HASTA QUE LLEGA PIAGET
Y ME LA LLEVA

Todo está bien hasta las 19;
hablamos hasta aquí
de nuestras cosas
que no están en los textos,
de todos los después
que al no encontrarles clave
resolvemos a besos.
Y un minuto más tarde aparece Piaget
y nos miramos en silencio.

Muy bien, doctor, muy bien,
aquí está, se la dejo,
pero sólo para que le enseñe la teoría libresca
de la praxis que llevamos dentro.

Mañana, con la vida, pasaré a buscarla.
No me la deje lejos.




*

La vida no es jardín ni huerta:
apenas tierra desierta.
Depende del empeño y el amor
que ponga el cultivador.

Tras esfuerzos denodados
y cansancio renovado
podrás ver los resultados.

Y ya cerca de morir,
por tu tesón y paciencia
recogerás lo sembrado:
la experiencia de vivir.

Será el fruto más preciado
que al germinar te habrá dado
la semilla de existir.



BUENAS TARDES, TRISTEZA

Hay una tristeza blanda
que a veces llega
a eso de las cinco de la tarde,
entra por la ventana
de verdes diferentes
que el Sol ennoblece con su luz,
y no resulta extraña esta presencia iluminada
que cobra vida sin haberla nacido
a una hora inusual para estas cosas.

Cuando se han franqueado las jóvenes fronteras,
cierta melancolía sucede sin instante preciso
y desovilla el tiempo
que deja correr en nuestras manos
recuerdos de contornos desleídos,
débiles ecos de exaltaciones apagadas,
opacados reflejos
de la plenitud de otras horas,
en cantidad y calidad según se haya atesorado.

No hay un momento exacto,
pero ocurre,
porque el verano puede tener sus aristas de otoño
como golpes de invierno sobresaltar la primavera.
Uno es también la acumulación de todos sus instantes,
y así sucede que es posible
vestirse de hojas mustias en noviembre.

Deambular en otoño
–furiosamente agónico de todas las ausencias–
bajo frías hilachas de garúa en la bruma de parques solitarios,
asumirse sin ángel,
amar sin ser amado y aún tener esperanzas
y elegir la tristeza por toda compañía
siempre serán patrimonio de la adolescencia,
puerto de la vida que dejamos lejos,
ahora que navegamos hacia una orilla cierta.



9. 2. 84

Le diste cuerda a mi alma un jueves nueve,
le aceitaste los ejes y las ruedas
y la pusiste a andar para que pueda
seguir hacia delante, porque aún debe
estrenar un poema sin pasado.

Yo te ayudo a crecer; vos ayudame
a no volver al antes cuando llame
algún entonces que creí olvidado.
Así, entre los dos, creo posible
lograr el cometido que llevamos:
vos a correr la vida que te inicia,
yo a ser hombre cabal y perfectible.

Acompañame, Nico, aquí empezamos.



*

Mientras dormía a mi hijo en la penumbra terciopelo de
su cuarto,
el alba despertaba detrás de los visillos
como si el siglo por llegar, a hurtadillas, me espiara.

Desde que él está interrumpí el monólogo;
le dije susurrando:
esta claridad es el mañana que despunta,
cuando su luz se halle en el punto más alto de tu vida
acaso ya no esté,
pero recuerda que defendí su resplandor desde mi grito.

No olvides a los hombres que dejaron su aliento
por un mundo mejor que aún se demora.
Junto a los iguales de tu tiempo
será tu deber
insistir en la misma esperanza.



*

Cuánto poquito voy a dejar, amigos:
algunos versos,
un montón de ganas,
una vida vivida con fervor,
otra que dejé para mañana.

Todas muy poca nada
las cosas
que sin darme cuenta
en un rincón fueron amontonadas.

No perduré ningún amor
porque ningún amor fue terminado;
que me perdone este amor
que ahora se demora a mi lado.

No dire: dejo un hijo,
porque le pertenece a la vida;
ella nos lo presta un instante
para sentirnos menos desgraciados.

Antes de irme
dejaré mi sitio limpio de proyectos,
para que otro lo ocupe
con su sangre y sus ganas;
me llevaré mi muerte
–reverso de la vida–
que a nadie ha de servir
y traje de la Nada.

No diré adiós,
bastará con mirarlos.
Me iré en silencio,
como corresponde
a los que están de paso.



*

¿Huyó la juventud, sin despedida,
o murió sin tiempo para el duelo?

Quedan rastros visibles,
algunos delgados y borrosos, marcas
de imperceptibles huellas de alegría,
densos los más, profundos como
la pisada de una bota de guerra
que hunde en el barro su carga de tragedia.

Aliento por un largo trecho a recorrer
–no vislumbro resplandores de oscuridad final–;
a partir de aquí lo andaré solo,
con mi bagaje de todo lo aprendido;
me despojo sin pesar
de lo inservible que arrastré como lastre.

Por lo que reste: sin ilusiones vanas,
sin mentiras falsamente adornadas.

Se fue mi juventud
sin la húmeda sombra de la lágrima,
sin que lo notara.
Ahora el sol se demora, tiene grietas;
de todos modos, vida, bienvenida seas.
Siempre.



*

Cuando vuelvo
a los días inmóviles,
cristalizados,
nada de lo que toco
responde,
nada de cuanto sacudo
vibra;
sólo mi sombra
estremecida
en los rincones del olvido.

Despierto en sobresalto,
retorno
a un presente de dudas,
de cansancio,
de negaciones y fugacidad
y digo: ayer fue;
un segundo hacia atrás
adelanta la muerte.



ESOS DOS QUE VAN CONMIGO

El niño que permanece a mi lado
se prodiga en morisquetas al pasar frente a cualquier vidriera,
con sus manos sucias me hace cuernos,
o a diez dedos imprime su impiedad
en los pulcros espejos de brillantes ascensores,
me invita a burlarme de atildados ejecutivos descartables,
debo apartar con rapidez de autómata
la traicionera cáscara que arroja al paso del apurado que no falta;
incorregible,
siempre me pone en estos trances.

Lo mismo ocurre con el adolescente de mi otro costado:
lo reconvengo
para que no hable a gritos
ni intente contar cuentos en velorios a los parientes más cercanos,
o se empeñe en seducir a la prima solterona de la novia
en casamientos donde apenas si fuimos invitados;
le detengo la mano
a punto de escribir el nombre de su amada
en un árido pizarrón de secundario;
me sobresaltan
su nihilista aerosol de grafitis subversivos,
su culto a lo bizarro,
la Fender desbocada a todo trapo;
cuántas veces debí borrar de afiches
de embusteros políticos pulcramente falsarios,
barba y bigotes grotescamente dibujados.

Así desde siempre son estos dos impredecibles
que cagándose de risa van conmigo a todos lados.

Dicen que para crecer hay que matarlos,
no es de adultos soportar sus imprudencias.
Mas no le presto oídos a consejos de mal aconsejados,
descreo de palabras cuadradas,
de gente de rostro bilioso de color amargo,
me cansé de severos para nada,
de ordenados según quién se los mande:
gerente, comisario,
insoportable esposa,
o un, dos, tres, de frente: ¡marchen!;
de misa los domingos y lunes de lascivas miradas.

Los que asesinaron a su niño intempestivo,
crucificaron a su adolescente
luego de traicionarlos,
van con su agriada adultez,
la corbata fósil sobre la falsa importancia acartonada,
y su cópula fláccida, quincenal, mejor nada,
boludamente insípidos
haciendo agua en su destino de chatarra.

No digo que sobrevivir sea una jauja
ni que por sonreír el poderoso abra sus arcas,
no se trata de eso,
sino de saber qué alegría naufraga
cuando se decapitan sueños
o las postergaciones los aplastan.

Los homicidas de sí mismos no se interrogan nunca
sobre lo vital traspapelado;
la autocrítica siempre será zona vedada.
¿Cómo asumir entonces el autocrimen perpetrado?
Para arrastrarse hasta el final del túnel
sólo con mentirse les alcanza.

Cuando lo único que se posee es su enfermedad,
cada enfermo la cuida como un bien de salud.
Pero se paga.


_________________

DOMINGO PANADERO (1999)





*
(11/4/82)

Cayó sobre el jardín; su última almohada
fue de césped y otoño. Abril llegaba
con lentitud de herrumbre, marchitaba
una brisa de estío demorada.

Lo presiento feliz en el momento
de color de quietud definitiva.
(¿Estaría allí mi madre –fugitiva
de otra dimensión– para el encuentro?)

Su final se perfila alegoría:
como vivió en la luz partió temprano,
comiendo pan –amigo de sus manos–
nacido de su paz y su alegría.

Mi padre, mi mejor, el bueno obrero,
mi Domingo del alma panadero.



*
(La otra panadería)

Dejaste que el patrón bajara la persiana
como en día feriado
y fuiste por tu changa a otra panadería.

Ya no amarán tus grandes manos
la harina del pan de los mortales;
desde hoy es distinto:
con tu mandil de bolsa blanca
y tu vino escondido entre las nubes
amasarás el pan para los ángeles.



*
(Desquerer)

Cuando te desquería
naufragaba en un odio profundo por mí mismo
porque ignorabas ese otro sentimiento
que rompía las compuertas de mi ira más recóndita
y soltaba a tus playas mis mareas oscuras;
aguas que ni rozaban las tranquilas orillas de tu vida;
antes de llegar se habían aquietado,
estabas libre de mis salpicaduras.
No sabía agitar mi pequeña tormenta
o no podía contra tu amor, más grande.

Ahora lo sé desde el mismo lugar que ocupaste;
mi hijo continúa el juego
en el mismo sitio que fuera mío antes,
y el ciclo se repite:
su turbulento desquerer viene hacia mí
en oleadas que no logran tocarme
como las mías de entonces nunca te alcanzaron.

Así ensayan una vez y otra más –hasta aprenderla–
esa forma de amar, que es querer sin saberlo.



*
(Sincronía)

Intentando descubrir los juegos
que mi hijo nombra en su íntimo idioma,
te vi venir, papá, cruzando el patio
cuarenta años atrás en el recuerdo,
al tiempo que armaba con sus cubos
una babel multicolor y perfectible.
Vos estabas por la pileta grande
a dos pasos apenas del umbral de la pieza,
mientras él coronaba su abigarrado invento
con un camión pesado que apresuró el derrumbe.
En la mesa dejaste tu pan y la sonrisa
y acomodaste tu cansancio junto al vaso.
Nicolás vino a mí –olvidado su juego–
me abrazó las rodillas, dijo papá, riendo,
en el preciso instante de encuentro de destinos
que corrí hacia vos: Buenos días, papá.



*

Todos los jubilados se parecen en la buseca gorda de los
mediodías;
vos también tenías algo de ellos: en el vino tinto,
el toscano mordido y cenizas sobre el pantalón,
en los diálogos surrealistas
con que pretenden arreglar el mundo,
mientras el tiempo roe los minutos
que escurren hacia la alcantarilla.

Esto ocurre, papá,
comiendo solo en una mesa pobre de arañado hule
acribillado por extinguidos puchos,
de una fonda aún más pobre todavía,
donde el hambre llega y se va con hambre
(no más que ver el gato que subsiste sólo de puro estoico);
pensando en vos, almuerzo frente a un anciano sin paloma
empeñado en devorar su poco guiso a golpes de gastadas encías.

Levanto en silencio el ordinario vidrio,
digo salud papá y yo soy vos bebe,
porque en un jubilado que se fue sin propina y se perdió en la
calle con su oficio de olvido,
hoy te volví a tener intensamente.



*
(Deudas)

Te debo cosas tan pequeñas
que por pequeñas son muy grandes, y duelen.

Verte una vez más sin mezquinos apuros;
un ¡te extraño! alarido, sin vergüenza;
la compañía retaceada cuando quedé sin madre:
sólo vi mi dolor, no me acerqué a tu llanto,
permití que una copa ganara mi lugar
y un mostrador te dio consuelo falso.

Te debo el picoteo musical de la Remington
cuando empecé a poner en líneas desparejas
la prosa del vivir en tonos neutros
–emoción, garra, nervio de los primeros versos–.

Te debo mi mano apretando la tuya que alentaba a la mía
y ese último abrazo que aún siento presionar mis espaldas
como el adiós final que te callaste.

Te debo desde el comienzo de la alegría
hasta el vacío de la pena
porque en el medio está mi vida.

Sólo mi muerte –viejo– no entrará en esta deuda.



______________

VIENTO SOLAR (1997)





NEANT

Palabra gestada con esfuerzo,
volátil un segundo antes
del fugaz instante de eternidad,
casi logrado.

Poema: polvo de nada.



EVIDENCIA

Envejecen las manos antes que las palabras,
mas la juventud permanecerá
mientras creamos
que los frutos prohibidos no lo son,
intentemos devorar
a dentelladas de sol el tiempo que resta.

Es todo.
Lo demás, apenas
si hojas mustias de otros vientos,
retórica.



CÉSAR

Hoy busqué mi Vallejo
entre mis piedras de hambre;
hallarlo fue
más que alegría de aquel mi otro tiempo,
certeza de este hoy presuroso,
tanto que no deja lugar para recuerdos,
así de tan veloz el apurado.

Y allí estaban grito y latido todo uno
en cada verso, en cada
palabra latida con todas las respiraciones
de todas las vidas
que murió
y en cada letra rotunda como gota de sangre suya
en arterias de otros.

¡Ah! si hubiese olvidado sus poemas que me sé de siempre,
no haber sabido de él hasta este día,
en que necesitaba descubrirlo.



NO COMPATIBLE

Con más de cincuenta años de vida caminada,
intensidad de amor
en un asombrado corazón
y las mismas ganas que a los veinte
aquí estoy;
y si esto fuera poco
me enamoro sin cable a tierra
como un adolescente atropellado.
Algo más todavía: la necesidad
de hacer y deshacer
las veces que sea necesario,
la urgencia de crear al infinito
como si la eternidad no me cupiera,
(en este caso eternidad quiere decir la nada).
Y sol tras sol
más la esperanza de otros soles,
este humano subversivo a la muerte,
no compatible con la antialegría,
cada mañana nace para siempre.



DOS

Al descubrirse supieron que albergaban similares temores:
el del fuego en presencia del agua,
el de la palabra frente a los hechos,
el de la ausencia ante el abandono.

Vienen de historias viejas a escribir una nueva –no un
capítulo más–
cuyo final ignoran,
saben que podrán rescribir si aceptan ciertas reglas:
ser de a dos sin dejar de ser uno;
el pasado no existe mas lo llevamos dentro;
no hay heridas visibles, pero palpamos cicatrices;
incluso en armonía suelen reptar las dudas;
no existe amor eterno: sólo ahora y aquí.

Se saben cómplices;
abren el cuaderno, escriben con la vida.



PROPÓSITO

Desprender los antes inservibles
–apéndices inútiles–,
abrir espacios de existencia
a nuevas realidades, otras respiraciones.
(Simple el planteo de intención magnífica.)
Pero cuesta encerrar la niebla del ayer en un cuarto olvidado,
dar dos vueltas con la llave del hoy, decir: ahora.



JORNADA

Apago la lámpara
cuando el trinar del alba enciende el nuevo día.

Una íntima música fue la compañía necesaria.
El silencio arropa a mi hijo
que descansa su alegría.

Trabajé duro esta madrugada
levantando ladrillo a ladrillo la casa de la vida.



RENACER

Garúa en las calles con un saldo de lluvia sobrante de anoche;
un indeciso Sol espía con poquitas ganas.
Mientras camino hacia la vida,
percibo cómo el hoy reduce a cenizas
los viejos huesos flacos del ayer que aún quedaban.



FRAGMENTO DE LUZ

No buscar lo que ya se posee
ni comparar lo obtenido con lo que se tuvo;
no apoyar el hoy
sobre el apolillado esqueleto del ayer.

Gastar la vida desde el ahora
con lo casi nada que se tiene.

Cuando la muerte se nos meta en los ojos,
veremos chisporrotear las ilusiones
entre vestigios de algún fuego que perdura,
débil señal de la felicidad de un momento,
los pasos más firmes que dimos
en esta marcha incierta.



FUTURO IMPERFECTO

Todo se rompe aunque no se gaste,
otras –las menos– se gastan sin romperse,
a la mayoría las rompemos gastándolas.

Rompe el juguete el niño y se queda sin juego.
Rompe la vida castillos ilusorios.
La realidad rompe los sueños,
y el hombre el amor sin haberlo entendido.

Sólo queda el recuerdo de lo que se tuvo,
que jamás corresponde a como en verdad fue.



MOMENTO Y FUGA

Fruto alegre y nutriente,
mi corazón abierto
para que te sirvieras.

Cuando ya no hubo más,
te fuiste de mi mesa
con hilos de jugo en los labios.
En tu huida en las sombras
no viste
todo lo que aún quedaba.

No morderá tu vida más frutos de mi árbol.
Tendrás que alimentarte con tu hambre.



AGUJERO NEGRO

Estar solo ha perdido el estado de gracia
de las arboledas que sacuden los vientos.

Todos los transeúntes que agitan la avenida
pisan sobre mi vientre y caen al vacío;
contemplo los objetos de misterio electrónico
con un desinterés de estirpe cavernaria;
rebotan las bocinas con mortecinos ecos
contra mi cuerpo huérfano ausente de tu aire;
tengo la sensación de ser un astronauta
confinado al olvido en el fondo del mar.

El Sol me entristeció con su alegría
y la mesa de un bar fue santuario y refugio
para invocarte en versos que sólo a mí interesan.

Lo vivido hasta aquí se ha vuelto de neblina;
hasta la eternidad me parece migaja.
Las cosas más queridas comienzan a aburrirme;
dejo para después hasta la sed y el hambre.

Contradicción perpetua la del amor constante:
aun sabiendo que el tuyo es mi mayor certeza,
su momentánea ausencia me desplaza del alma.

Así es como el poema se niega a las palabras:
apenas si consigo garabatear un signo.

Pero nada de esto es la realidad última,
además no es verdad, apenas si el instante
cuando te quiero cerca sabiendo que estás lejos.
Extrañar, que le dicen...



ALLEGRETTO

El misterio del silencio es cómplice
en la madrugada que se prenuncia gris,
con pájaros mojados y gatos en receso.

Con el alma atontada por nuevas emociones
y un estreno de alegría en la casa del corazón,
creceré en la mañana con voz nueva.
Anoche maté los últimos antes
con el puñal caliente de la felicidad.



OQUEDADES

Los amigos mueren ignorando que dejan
espacios descubiertos –baldíos del alma–
donde amontonamos recuerdos –escombros del pasado–
con cuyos fragmentos reconstruimos opacamente
momentos fraternales del luz
en los que nos movíamos libres,
despreocupados de la muerte,
cuando con una mano creíamos tocar la eternidad
y con la otra darle de comer –ilusos– migajas de nosotros.



JUEGO PELIGROSO

Uno viene con la enquistada costumbre
de los dobles mensajes, la leve promesa,
irreductible a dejarse llevar por frases huecas.

Si alguien nos dice amor, casi no creemos
y sonreímos, como única respuesta.

Rumiamos el encuentro; sin creer en lo escuchado
optamos por más sed a la sed, más agua al naufragio,
elegimos cuidar las viejas cicatrices
antes que arrojarnos sobre un nuevo puñal
que acaso esta vez nos hiera de vida, no de muerte,
al abrirnos un tajo profundo de luz
que ese heridor, vital, desconocido,
quiere llenar hasta el desborde con cachitos de Sol,
grandes pedazos de alegría,
alguna que otra locura a más no poder, cosas nuevas.

Pero nos replegamos hacia la soledad,
conocida e inútil como nuestra sombra,
que nos escamotea la realidad con espejismos.



CON OTRA PIEL

Dejé en un bar mi última tristeza
añorando el pasado con las penas;
también quedaron imposibles sueños,
frágiles cáscaras de otras fantasías:
los te espero hacedores de abandono
cuyo luto de alcohol vistió al olvido.
Agua pobre y escaso pan del alma
para mal nutrimiento del poema.

Ahora en la calle hasta me sobran ganas,
tengo sitio de más en la ternura
y el lugar del amor desocupado.
No hace falta buscar, vendrá a mi vida.

Otra vez Buenos Aires me parece
el único lugar de la alegría.



PACTO

Se pacta con la poesía de por vida: hasta la oscuridad.
No hay quien quiebre este pacto.

No testimoniar cada vez que la emoción nos toca
no implica silenciarla:
a veces escribe en nosotros con latidos de sangre
como en un cuaderno palpitante. Y es todo.

No siempre vibra impresa
con ondulado ritmo en líneas desiguales
sus pálidos fragmentos de un momento fugaz.

Se vive la poesía intentando asir su desnudez,
verdad última que el tiempo desbarata;
lo más intenso no se expresará nunca.

El ciclo se repite,
cuando obstinadamente volvemos al poema.



ÚLTIMO TREN

Pasan los días como postes desde un expreso;
hay vagones de desesperanza, inmóviles junto a una vía muerta;
otros, descarrilados por los años, mohosos de angustia,
corroídos por la desazón y el desamparo.

Los que aguardan en las estaciones nos ignoran mientras
viajamos raudos.

Todas las barreras están bajas.
Desde el furgón de cola
vemos cómo el pasado pierde contorno envuelto por la bruma.

Al entrar en el túnel ha caído la noche.
Llegamos solos y nadie nos espera.
El último silbato no es audible.



______________

23.4.07

HOMO PORTEÑENSIS (1993)





SONETO A BAIRES

Vos sos mía, ciudad, aunque se oponga
tu marido legal: el intendente,
y te amo en cada esquina, entre la gente,
o donde este habitarte lo disponga.

En el tango que busca tu inocencia
para arrastrarte hacia su desvarío,
y en la música nueva, desafío
de luz-color llenando tu presencia.

A veces no venís cuando te espero
–con más ganas de vos que de mí mismo–
para ser tu nostalgia un sólo instante,
porque sabés a muerte que te quiero
aunque a veces lo niegue –por machismo–
y que habré de morir siendo tu amante.



ARTE DE AMARTE

Lo que sé de vos, ciudad querida,
lo aprendí por tus calles, en tus esquinas
y en una magia de palabras
que encendieron tus poetas mayores:
me tocaron con toda tu tristeza,
me colmaron con toda tu alegría.
Jorge Luis Borges, González Tuñón,
Nicolás Olivari, Carlos de la Púa,
me dieron la poesía y la ganzúa
para violar tu puerta más secreta.



A LA CIUDAD DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD
Y PUERTO DE SANTA MARÍA DEL BUEN-AYRE

Lugar mío, ciudad: sin vos sería una lástima,
perdido entre otros sin voluntad ninguna,
con corazón prestado y sin destino.
Pero siendo tu enamorado desde siempre,
tu fiel sin concesiones,
me siento como una carta íntima
a la espera de un sueño que alguien pondrá en un sobre.



VOS

Ciudad, sos como un cuaderno Avón de tapas blandas
donde las cicatrices de las vías
son desdibujados renglones
donde generaciones enteras
escribieron su amor por cada una de tus piedras,
su desamor por tu reiterada indiferencia,
pero siempre volcando con intensidad
los sueños o la bronca, la desazón o la esperanza
–profunda, porteñamente–
sin pensar en arrancar las hojas
pese a las desprolijidades, a veces, de tu olvido.



(PARA GRABAR SOBRE UN MÁRMOL)

Tu color oxidado de hojalata
no ritmó su caudal para acunarme,
porque la vida vino a despertarme
al oeste del Río de la Plata.

Me trajeron temprano a tus orillas:
en Boedo fui naciendo a la aventura
de amarte a esquina y calle, con la hondura
que conjugan poesía y maravilla.
Y hoy que quemo los últimos asombros
en los cambiantes fuegos del camino
aún se enciende de vos mi amor sin pausa.

Cuando este ser que soy sólo sea escombro,
dirá la losa que cierre mi destino:
“Aquí yace un porteño honoris causa”.



CONGÉNERE

Enlatado en el subte, ensardinado,
tan deslucida su alma como el traje,
va manso a su tarea de engranaje
con vocación de suicida frustrado.

Pensar que ayer nomás era su casa
domicilio del sol; todos reunidos:
charlas, risas, café. Los muy queridos
momentos que vivió ¿tan pronto pasan?

Devorando estaciones ha llegado;
casi hasta respirar ahora se puede
porque otros engranajes han bajado.

En Florida ya empuja y arremete
hasta ganar su espacio. Ahora sucede
que el lunes llega nuevo aunque golpeado
y algarabía no hay más. En la salida
decapita al domingo el molinete,
se pone el traje anónimo la vida.



PREGUNTO COMO BORGES
(Y UN POCO A SU MANERA)

Como Borges pregunto: ¿Y los malevos
–semidioses de barro y de leyenda–
en qué arrabal de un cielo de suburbio
sueñan desde ese Olimpo con los turbios
duelos que cimentaron su epopeya?

Como un rosal se marchitó su lengue
bordado con barroco monograma,
ni cenizas quedan de su pucho
que fue como su vida, que no es mucho:
lo que lució el malvón en la ventana.

Bajo cemento corre el Maldonado.
El arroyo Medrano repta ciego.
Hoy ninguno se agranda por Pompeya.
Nadie reta a la Muerte, sólo es ella
quien vistea con recuerdos y pasados.



TRUCO
a Pedro Gaeta


Orejeaba el naipe sin apuro, concentrado,
casi como para una venganza.
Decía quiero en voz baja, sin alarde.
(No lo vi; de esto hace mucho,
pero doy fe de quien contaba.)
Aceptar una flor lo creía mal presagio:
como si dios o el diablo le tuviesen lástima.

No era de tantos regalados,
cantaba 33 de envido sólo si lo azuzaban;
así y todo muy pocas veces perdió un bueno,
jugaba limpio, aunque sin dar ventaja,
no fueran a creer que los sobraba...

Pero un día la Muerte gritó truco;
retrucó (siempre en voz baja);
la Muerte dijo quiero blandiendo el as de espadas,
y como por primera vez mintió,
no dijo nada y se fue a barajas.



A HOMERO MANZI

Si como Shakespeare hubiese escrito Hamlet, Macbeth, Rey Lear,
o como Rimbaud Iluminaciones,
o Salomón el Cantar de los cantares,
o Keats concluido Endimión,
igual que cuando juntábamos figuritas,
te los habría cambiado por un verso de Sur.



CHARLES ROMUALD GARDES

Y fue por tu irte súbito, y la hoguera
que te convirtió en el ave Fénix del Río de la Plata.
De haber vivido, y si conservaras la voz atemporal
que ahora endulza las orejas atentas de los ángeles,
aquí entre nosotros, en tu Buenos Aires querido,
cantarías en cantinas donde nadie escucha,
en programas de TV los sábados por la tarde
para entretenimiento de escolares obtusos
y cualquier gritón desafinado/desaforado
rascando un rock horrible en su Yamaha
creería cantar mejor (¿Carlitos? ¿Quién es ése?).

Pero vos sos Gardel y nos jodiste
yéndote a dúo con la Muerte para seguir vivo;
sabías que no permitimos la genialidad
si no se está a un metro y medio bajo tierra, muerto;
porque de muertos nos nutrimos,
nosotros, treinta millones de nostálgicos
empantanados en el ayer,
negados al presente,
con las puertas cerradas al futuro
por el terrible miedo de cambiar.



A UNA REJA DE SAN TELMO

Ya no hay Amalias enamorando jazmines entre tus arabescos
si alguna guitarra reclamaba
la sombra que una lámpara vestía de temblor en los cristales
cuando el amor sobresaltaba su paloma
entre un novio unitario y un padre federal.

Pero este cancel de verde nuevo sobre óxido antiguo
que se abre a un patio de hortensias y muros encalados,
nos entra a un Buenos Aires de pulperías y candombes
por la puerta mayor de su barrio más viejo.



CONSTITUCIÓN

Sólo la jauría hambrienta del viento
alarga su hocico húmedo por las calles nocturnas.
Los rieles parecen más fríos
bajo los trenes quietos, como un olvido enmohecido que nadie
reclama;
la intemperie de julio garabatea remolinos en los andenes,
aúlla en soledad, inconmovible, gélida.

Hace unas horas desalojaron su lugar de estridencia
los fanáticos de la religión estéril,
los fatuos mentirosos de la Biblia caduca y contorsiones de
posesos.

La estación huele a fritura, a café quemado,
y hay un calor acogedor de cocina de campo
que los solos que florece el árbol de la impiedad no dudan en
recoger;
hasta las voces de los que aguardan la primera formación bajan
el tono
para no sobresaltar a los viejos dormidos en los huecos, tapados
con cartones,
para no asustar a ese chico que llega por primera vez
–mal cubierto con desamparo la desnudez de su cariño–
a buscar su ración de calorcito
junto a la desvelada luz de una vidriera,
(mañana abrirá puertas de taxis y cerrará las de su infancia),
pero esta noche estremecida dormirá su abandono.

De la pizzería, donde ya han volcado sillas sobre las mesas,
con un vino de más –es todo lo de más que tiene–
muy a su pesar se va el último nadie.

Afuera el viento y el frío aprietan sus dientes.

La estación es un enorme corazón humano que ampara las
miserias del día.



POMPEYA

a Ana Cerrone


Todavía tiene cercos donde trepan campanillas
y un rectángulo de luz temblorosa
que se escurre sobre las baldosas del último almacén.

Hoy me perdí en tus calles por vicio de nostalgia;
volé junto a algunos gorriones
entre cornisas y fragmentos de entonces.

Sáenz rebota luz y estridencia,
a “La Blanqueada” sólo le queda su fabuloso anecdotario
y al Puente (con mayúscula),
cruzado por un apuro obrero de color metalúrgico
apenas si le miran su portentosa herrumbre.

Pero aún hay mucho sur; la afirmación del barrio:
los vecinos tempranero que barren la vereda,
parroquianos de los boliches lentos que mienten su truco,
beben pausadamente un vino memorioso
y aman a los gatos anónimos que nocturnan los techos.

Todos quieren su cielo
con una pasión por Buenos Aires que hay que ver.
El domingo los reúne la feria de pájaros
y acaso alguien recuerde
un pasado de lunas que se dormían sobre el terraplén.

Pompeya, Puente Alsina, Riachuelo de pesadas aguas,
mi aventura de siesta cuando hasta vos llegaba
desde mi patria chica que era el barrio de Almagro.

Todos le deben algo a tus atardeceres.

Tu gente te respeta y te profesa ese amor
hecho de la misma materia con la que se hace el alma.
Te quiero con la locura empecinada
que tengo por cada ladrillo ciudadano,
y casi tanto como a Boedo, que ya es mucho decir.



ODA MÍNIMA AL ÚLTIMO YUYITO
DE UN CORDÓN, EN BELGRANO


Levanta
cinco centímetros escasos
de verde temblequeante
entre el cordón y una baldosa
en una calle de tránsito insolente
–¿Moldes, Sucre, Echeverría?–

Nadie repara en su presencia
y el sol
apenas si le frota calor
cuando los autos no le enfrían de sombra
su poquita estatura,
al yuyito anónimo
que creció solitario entre bocinazos y hollín,
para recordarnos
que este cemento
no es de siempre,
que por aquí no más ayer era la pampa...



PARQUE DE LOS PATRICIOS

Parque de los Patricios,
donde el aire tiene un aire de familia
y el sol entibia las manos de Monteagudo
y de los jubilados
que añoran el trole del 16
hacia Grito de Asencio y Almafuerte,
el duro olor de los corrales viejos
y el mítico clavel del cuarteador
marchito en un coraje de cuchillos.

Parque de los Patricios,
todavía los ángeles dueños de las cornisas
custodian tu nombre
y hacen que reverdezcan los septiembres
para iluminar la primavera:
ayer uno de ellos me espiaba
desde la esquina de Arriola y Patagones.



TURISTAS

En San Telmo descorren los telones
que falsos escenógrafos decoran
y en la plaza Dorrego se enamoran
de dudosa armadura sin blasones.

Cualquier ladrillo viejo los conmueve,
una apócrifa aldaba es casi llanto,
y en los inquilinatos dan espanto
piezas oscuras, techos que se llueven.

Muchos boliches para los turistas.
Un baño escaso para diez familias.
Y los pibes descalzos tipical.

Al pie de un micro un guía pasa lista.
Ya han llenado sus Nikon con miserias
de este barrio que sufre y vive mal.



AL ALMACÉN Y DESPACHO
DE BEBIDAS “EL TIGRE”
QUE ESTABA EN MAZA Y AGRELO


a Oscar Bulzomí

Del almacén que había en esta esquina,
de su truco mentido, su ginebra,
guardo nostalgias que el recuerdo quiebra
contra cualquier cordón, y no termina
de dolerme en lo mínimo si dejo
irme por los fantasmas de las cosas:
la foto de la Quilmes y la rosa
tatuada en el cristal del ancho espejo,
o la pálida luz que se astillaba
sobre los bordes de cachuzos vasos
embriagada del vino que habitaba.
Pero este viento-hoy, pese a algún llanto,
desparramó el ayer a manotazos,
igual que a los porotos de los tantos.



CARBONERÍA DE CRÁMER AL 1700

a Rubén Chihade


Creo que no hay más, o quedan pocas
carbonerías como esta
que permanece casi por olvido
entre edificios con mínimas cocinas
donde el carbón no ardió nunca.

En su interior resalta el cobre vivo de redondas cebollas,
destaca la plata del ajo su ortodoxa trenza,
hay un olor caliente de imperceptible carbonilla
y una báscula donde quién no pesó su infancia.

Esta carbonería que no es de mi barrio
es como si lo fuera,
porque hubo un pibe que compró una mañana
–cuando yo era otro pibe–
el poco de carbón que alimentaba
con su estallido y su chisporroteo
el fuego donde una madre cocinó
con más amor que carne había en la olla.

A esta carbonería –a la vuelta del puente–
un día no la veremos más.
Para entonces, de entre sus escombros,
con un terror de espanto en sus alas en vuelo
huirá de las orugas del omnipotente Cartepillar
el fantasma de nariz tiznada que habitó sus rincones.



PATIO

(Mañana)

Los ruidos de vivir amanecían temprano,
llenaban el patio con un fragor caliente
de gente que prepara su asalto a la esperanza.

Cada cual a su oficio de empatarle a la vida:
los padres con sus manos a acercar el futuro,
las madres con sus cosas de armar lo cotidiano,
atrás venían los chicos con barullos más grandes
inventando algún juego con maderas y latas
camino a los mandados mascullando el desgano.

(Mediodía)

A la media mañana el aire se impregnaba
de un aroma nacido en todas las cocinas
invasor de las piezas, todas casi ordenadas:
los muebles sacudidos ya tendidas las camas.

Al filo de las doce irrumpían sobre el hule
el sifón, rotundo y traspirado
con su alegría azul de burbujas picantes,
el áspero sabor del vino suelto,
y el suculento guiso que en los platos humeaba.

(Siesta)

Una fruta en la mano, cartera en bandolera
partían a la escuela los gritones del patio.
Diez minutos más tarde, un contrapunto
de ollas y cacerolas en el piletón desafinaban.

Después la plancha alisaba la ropa y el silencio:
la novela de las tres empezaba.
De vecina a vecina se pasaban un mate,
un plato con buñuelos y el chimento infaltable.

Guardapolvos con hambre a las cinco arrasaban.

(Noche)

Previa escala en la pausa del estaño esquinero
regresaban los hombres del amor y el esfuerzo,
y llegaban puntuales al ritual de la cena:
reunidos comentaban fragmentos de la vida.
Después, sin mucho más, los chicos a la cama.
Si vencían el cansancio los padres esperaban.

De alguna pieza a oscuras, un jadeo de dos
hacia el patio escapaba. El silencio
les entornaba los párpados a la última lámpara.

Había cita de gatos en los techos,
algún perro ladraba...



8 IMAGENES 8

“BARRA”

En la esquina
los que hoy no están.
El buzón convocaba.


CHICO DEL SUBTE

La estampita de la miseria
sobre la rodilla de la culpa.


MALEVO MUERTO

Sangre
de
luna
junto al farol.


CITY

Corazones ajados
agonizan
en bolsillos tintineantes.


OBELISCO (I)

En medio de la calle
–porteño incorregible–
para que vean todos.


OBELISCO (II)

Frente y perfil porteños.
Identikit
de Buenos Aires.


TAPIAL

Sobre vidrios quebrados
la tarde despenó
su sol
más rojo.


CHACARITA

Inquilinato horizontal.
Desporteñadero.
(Otros
pagarán mis expensas.)



LEJOS DE CASA

En este viejo piso de Voltaire
acumulo la riqueza a la que aspiré:
un alto ventanal con lluvia en el tejado,
armonía y silencio
para pulir palabras nacidas de la vida en bruto,
Beethoven que me acompaña alguna que otra tarde,
la penumbra que elijo a cierta hora,
los recuerdos que invaden más de lo imaginado.

Aunque me falten cosas todo está bien así:
los pies en París, el corazón en Buenos Aires.



IDENTIDADES

Me dijo que era parisiense,
que además –puso énfasis en esto–
había nacido en pleno corazón de Montmartre;
y me miró, como quien dice envido.

Con treinta y tres de mano
pero cordialmente –como corresponde a un argentino–
le dije de mi cielo-Buenos Aires,
dejé caer que era porteño,
para más datos me deschavé de Boedo.

Estábamos a mano.
Podíamos empezar a entendernos...



DESPUES DE VARIOS DIAS

Desde París te extraño
con la melancolía
que tienen las botellas a medio terminar
y me envuelve el temor
de olvidar tus esquinas.

Qué locura, ciudad,
cómo sufro pensándote de otros,
no sólo ahora
que me encuentro lejos,
sino no bien traspaso la General Paz.

¿Habrá otro reo que te quiera más?



PIEDRA LIBRE

Cuando viajando el cielo
me encuentre
más cerca de mi cielo, Buenos Aires,
desde la ventanilla del avión voy a buscarte
como jugando a las escondidas.
No bien te descubra canto piedra libre,
toco pared
y no hay sangre que valga.



EXTRAÑO SEPTIEMBRE

Te extraño primavera
al no verte iluminar mis verdes preferidos,
sé que estás en el aire de esas tardes
con tu aroma a vientito de río
y tu alegría de muchacha estrenada de amor.

Te extraño primavera
por mis rincones apacibles de Coghlan,
emocionado por un romance prolijito por lo nuevo,
y tu savia que cierra heridas viejas.

Te extraño primavera
nacida allá, en mi Buenos Aires querido,
donde pese a no estar permanezco.



MI REINO POR UN CABALLO

Cualquier cosa por ver a mis amigos.
Por abrazar a mi padre.
Por caminar mi calle.
Por acariciar suavemente a mi gata.
Por hacer el amor con la que amo.



CAMBIOS/MODIFICACIONES

Desagotar el Sena, dejar fluir el Riachuelo.
Trocar los obeliscos: el de Plaza de la República
por el de Place de la Concorde.
Trasplantar el Botánico en el Jardín-des-Plantes.
En Place Furstemberg meter apretada toda Butteler.
En Notre-Dame la iglesia de Pompeya.
En el Pont de Tolbiac el puente Avellaneda.
Constitución en la Gare de l’Est
.
Retiro en la Gare du Nord.
Barracas en Batignolles.
Honduras a lo largo del boulevard Voltaire.
El verde primavera de Figueroa Alcorta
sobre el dorado viejo de Champs-Elysée.
Quitar el Pont d’Iena, poner el puente Alsina.
Frente al Trocadéro el monumento a Alvear.
Corrientes nocturna en Saint-Germain.
Florida en la Rue de la Paix.
En los Jardins du Luxembourg (después de una lluvia)
un arco iris nacido en El Rosedal.
Boedo de punta a punta en Saint-Michel.

Y alguna cosas más
si decidiese quedarme para siempre en París.



BOEDO

Yo no vengo a hacerme la partida,
yo digo, nomás, que soy de Boedo.
Julian Centeya


Estas calles son mi juventud y mis regresos,
esas esquinas mis furtivos encuentros
con el solitario aprendiz de poeta
que vaga todavía como un fantasma adolescente
por los techos de Colombres y México.

Sé que éste es mi sitio, por eso vuelvo
cuando sangro otoños hasta el verso
a dialogar de sombras con la sombra
desde la ventana del íntimo “Trianón”.

Cada piedra es amiga, es mío el silencio
que desciende del cielo, y el rocío de la noche
pone húmedos cristales de invierno a los faroles
como ayer los puso a mi tristeza.

Boedo: vieja imprenta “Floresta” en los fondos de Agrelo,
Alberto González y su urgencia porteña,
casa ocre de Marina y su calor amante,
hospital que me robó a mi madre,
poema de Mazliah,
lugar mío donde me está esperando
algún árbol amigo para morirme cerca.



MOMENTO DEL ‘56

Ya estoy viendo que esta noche
Vienen del Sur los recuerdos.
Jorge Luis Borges



Si miro atrás y busco cierto sonido,
un gesto que recuerdo preciso por San Juan y Liniers
acerca de un poema de Eluard que traduje
y una tarde de octubre Alberto Núñez hizo copias a máquina.
Digo si miro atrás en lo lejano
y trato de encontrarme en estos versos que no son aquéllos
y sin embargo se parecen, acaso porque fluyen de igual cauce,
debo decir que asumo la fugacidad de este momento
como la de los tantos vividos,
que no desentierro los huesos de otras horas
sino que continúo en la constante de este humano conocimiento,
gastando los latidos que apresuran mi vida.

Debo decir que comencé a escribir estas palabras casi con furia,
con el convencimiento secreto de vencerlas,
pero al decir: “Si miro atrás”, me consumió su fuego,
tal vez porque nombré la adolescencia que pasó,
que sin embargo en algún lugar arde,
aunque esté crucificada en un cruce de esquinas que es olvido,
y luces de mercurio velen tanta alegría
que llevé vestida de tristeza.



SONETO IMPERFECTO CON ESTRAMBOTE
AL TRANVÍA 55

Solía tomarlo en Boedo e Indepedencia
o en la esquina de Agrelo y 24,
cuando con Byron iba a Bellas Artes
donde solía casi estudiar de a ratos.

Venía desde Pompeya y sus baldíos
traqueteando hasta el cruce con Garay,
allí tomaba fuerza y repechaba
la cuesta de Tarija a nueve puntos.

Como si fuera poco, le faltaba
otra subida más a su regreso,
cuando encarando Tucumán arriba
cruzaba Alem como un fantasma viejo.

Un día descubrí que ya no estaba
mi adolescencia, su encanto secreto;
hasta el 55 me faltaba.

La estrella azul que desprendió su trole
ilumina el final de este soneto.



“TRIANÓN”/1

Boedo tiene una esquina que me desviste el alma,
donde no me es posible inventar otra historia.
Las cosas como son, sencillamente humanas:
a veces estar triste fue toda mi alegría.

Allí me suelo ver, solitario, en inviernos
de mínimas ganadas y máximas perdidas,
por este ser de nadie tratando ser de todos
ya tomada la curva de mi mitad vivida.

Pero está la poesía, ese íntimo oficio
de equilibrar la muerte, que no invada la vida,
y en esa mediaesquina de un sur dulzón y áspero
me dejo ser yo mismo. No importa si me espían.

Por eso alguna tarde, total, sin desesperos,
me sentaré a la mesa donde nace la lluvia
a esperar que ese basta que ronda la agonía
con su última sombra apague el fuego.



“TRIANÓN”/3 (O ANTI“TRIANÓN”)

Ni mesa renga ni mantel que cubra
como un sudario sobre al mármol frío
un recuerdo, un olvido, otros amores,
alguna espera: cosas que hoy son lo mismo.
Su ojo abierto desvela la ventana
tras cuyos vidrios neblinosos
encendía mi pipa en el crepúsculo,
me dejaba envolver de intimidad.

Apenas nada queda: una ochava,
ruina sobreviviente de otra edad.
Lo demás me es extraño; otro ámbito
donde por más que mire es inútil buscar
fragmentos que me guarden, una botella cómplice,
cucharitas gastadas, ceniceros golpeados,
o al menos una silla testigo: estuvo acá.

Pero el viejo “Trianón” está dentro de mí,
aunque hay un dolor firme, preciso, definido:
el de ser extranjero en mi propio lugar.



ODA A LA ESTATUA
DE FLORENCIO SÁNCHEZ
DE REGRESO A SU CRUCE DE ESQUINAS


No es el mismo lugar de otoño y primeros poemas donde te
descubrió mi juventud:
el bulevar sombreado de veranos que ahora da gris de sombra a
este recuerdo.

Veo tu bronce habitando Chiclana –adoquines más allá de mis
citas–
enmarcado en los sienas cambiantes de mayo
contra los cielos lilas que caen hacia Deán Funes.

Cuánto contento nació esa mañana de mis ojos,
los mínimos ojales, los zapatos,
y se abrió en vuelo junto a los bisnietos de aquellos gorriones
que picotearon las migas de otro invierno
y descansaron después sobre tus hombros ateridos.

No es donde muere Oruro (donde estabas), pero me digo que
es como si lo fuera,
porque al tocar tu traje metálico, ceñido, desprolijo,
de solapas levantadas entristecidas por el tiempo,
encontré a mi adolescente ensimismado al borde del peligro de
soledad de la poesía
en tu mano quieta de finos y largos dedos, agónica sobre tu
corazón.



MUTIS POR EL FORO

Cuando partí a buscar mi adolescencia
más que pronto volví, desesperado;
la hallé y la traje, intacta.
Ahora la guardo viva, silenciosa,
pura como una estatua
junto a mi maduro corazón,
hasta que el verde del último semáforo
nos dé paso,
abra mi última calle
por la que nos iremos, ciudad, de tu paisaje.

____________

AGUA LIBRE (1986)





LLAMADO DE ATENCIÓN

Cuando uno está cargado de silencios
que pretende desagotar con palabras
y no halla el cauce;
cuando uno ama, se sabe amado
y no se decide a quitarse la armadura;
cuando uno piensa en ella
como la verdadera descubridora de la mentira inútil,
pero huye de la ternura
buscando las nadas de las demás
temeroso del amor vital y trasparente;
cuando uno sabe que el otro entrega
un rotundo sí, pero se empeña
en devolver un no sin convicción,
por infantil temor a que descubran
todo el amor que le rebasa los ojos,
ese uno no está en condiciones
para recibir lo que discurre serenamente
–agua, días sin sobresaltos inútiles, amor
que se decanta en la serenidad de lo compartido,
no fraguado en exaltaciones momentáneas–,
sino que viene herido, maltrecho de otras horas,
saturado del mirarse interior,
roído por la “gloriosa soledad”.

Hay que salvarse a tiempo, darse cuenta
que aunque el sol lo recubra por fuera,
es necesario que lo invada por dentro.



PARTE DE HERENCIA

Entre otras muchas cosas
heredé de mi madre ciertos hábitos nocturnos:
tomar un mate solo,
leer por la noche las noticias del diario matutino,
rever viejos recortes o hurgar en la alacena;
mientras todos duermen
sentirse más con uno mismo,
tirarse manotazos hacia adentro,
saber que la Muerte está a nuestro costado,
hermana o enemiga –eso nunca se sabe–,
pero capaz de compartir en el silencio
el vino áspero de la madrugada.



PENSAMIENTO EN LA VIEJA FONDA
DE BRASIL Y BALCARCE

Precisamente yo que soy presente
con una inflexible voluntad de futuro,
estoy cargado de antes como el tiempo,
lleno de cierta música de ayer –inaudible para otros–
que a veces me cerca la sangre,
la cubre de colores,
de amigos que partieron a llenar sus guitarras de otros rumbos,
con los ojos repletos de veranos que dejaron algunas mujeres
que fueron como un vinagre azul en las heridas.

Colmado de recuerdos hasta el ras de la vida,
que desbordan mis manos de momentos y lluvias,
que me llegan del antes y no tengo.

Ayer me opuse a los espejos del pasado
para no verme muerto en otros días.
Pero aprendí que no hay por qué oponerse;
tal vez en esta contradicción me afirme
por el tiempo que falta.



CASTIGO

No sé si hace más frío que tristeza.
Este invierno que raspa a fondo el hueso
muerde un silencio más duro que la duda,
que es cuanto alberga el corazón.

Miente el pasado alegrías fantasmas
cuando nada ya vendrá del antes.
Es absurdo estar para la espera
sin que nadie llegue.

Ser para uno es un castigo.



BLOQUEOS

Cuando nada me doy, ni la alegría
de sentirme, como hoy, un menos triste,
sé que demoro y saboteo
lo mejor por vivir, la falta que hace.

Esperando al amor inexistente
me malgasto en quereres que caen en saco roto;
predispuesto a un mañana a vela henchida
zozobro en un vino de recuerdos.

Lo más grave: todo el amor que entrego
casi inmortal de intenso, a fondo y sin permiso.
Lo lamentable y cruel que no lo digo.



TRISTEALEGRÍA

Qué solo en mi alegría de estar un menos triste
en días que se plagian olvidos y melancolías.

Qué extraño es estar alegretriste
cercado por la cruel tristealegría.



AL DESCUBIERTO

La vida me arrinconó en el subte
sin darme tiempo a distraer mi soledad
en cualquier bello rostro,
y quedé al descubierto (pensé en el sol
estallando su luz
cuando se abre de golpe una ventana),
indefenso frente a dos hermanitos
que me miraban, reían,
mientras levantaba todos los pedacitos
desparramados de amor mío, grande,
que habían volteado con sus morisquetas
que me arrojaban como plumas,
al descubrir mi querer la vida toda
a la que esa mañana olvidé proteger
con la absurda coraza que me pongo
para ciertas ternuras.



DISPAROS

Cargado está el revólver con balas de pasado,
cada tiro que contra mí dispare
matará el presente.
Antes de gatillar
es mejor que recuerde:
con esas misma balas
maté
todos los hoy posibles del ayer.



AGOSTO

Agosto martiriza con su viento
el aterido verde de mi vieja azalea
que entreveo en la bruma que acecha en la ventana.

¿Pero qué invierno es éste que no tiene
dos manos con frío,
las heladas serpientes
que mordían los muslos bajo el pantalón único
contra el paredón blanco de Conesa y Pedraza?

Me hace trampa este agosto,
mil grados bajo cero ya no será el invierno;
frío fue aquél, cuando si nada había
estaba el fuego-amor,
y bastaba.



CRIS O CUANDO PASÉ POR ESE BAR

Aún tenía mucha adolescencia
el bar de Lavardén y Caseros
al que una vez llegaste a mi vida
con los cabellos en incendio
y con tus pocos años.

El mismo viento en la esquina septiembre
jugueteaba con todos como perro sin dueño;
las campanas ondulaban al aire
su acostumbrado sobresalto de vuelo.

Al irme, el humo de la pipa
coronó un pocillo vacío
y había monedas de sol sobre la mesa:
propina luminosa que la vida
dejó por el recuerdo de ese ayer.



DESDE ESTOS AÑOS

Hoy tuve una ventana de café en una esquina de melancolía:
te recordé de a cachitos para evitarle un infarto al recuerdo,
mientras paseaban por el parque los aprendices del amor
empujando con prepotencia a la esperanza. Y sonreí.
Pensé que si “veinte años no es nada”
dos veces veinte (largos) es doblemente nada
y saber que pensarlo es un pobre consuelo.
Estaba triste –con el alma descalza– pero alegre de estarlo.
Sólo faltó la lluvia. Pero me mojó el sol.



PALABRAS PARA UN LUNES 14

¿Y si se recomienza
y volvés a enjaular en mi esqueleto
las alas de tus pájaros nuevos?

¿Si en marzo, ya borroso de otoño,
ocurre que el silencio armoniza,
que hubo distancia pero no despedida
y contra todo lo creído el pasado nos sirve?

Lo posible es el lado más fértil de cualquier esperanza;
no siempre se empieza o se termina:
a veces se retoma el camino
que extraviamos por no mirar hacia adelante.



LA FALSA COMPAÑÍA

Estuvo mucho tiempo la falsaria,
iba al cine con vos pero no entendía nada,
te invitaba ginebras por bares de San Telmo
pero ella no bebía,
decía conocer todos tus libros y leía las solapas,
caminaba tu lluvia pero abría su paraguas,
sólo le importaba negarte a la alegría necesaria.
Llegó a decir te amo, y mentía.
Te inventó un ideal desesperado.
Te hizo creer que desangrarse en gris es importante.
Sólo a sí misma se ama.
Pero esto es el entonces.
Destruí los barrotes de aire de su jaula.
Está desamparada; no la mato por lástima.
Alguna que otra vez también salió conmigo:
se disfrazó de encanto,
de extraversión,
de todo pasa,
hasta en la poesía intentó ser palabra clara.
Pero andando la vida
descubrí la muerte que escondía en la manga,
le di vuelta las cartas, le desnudé su trampa,
me levanté a existir y dije basta.
Ya ves, el mismo juego que hasta ayer te mostraba.
Ganada para la libertad y el sol
ahora sos para mí.
Fue su último intento tomarte por la espalda;
pero no bien entraste cerré su oscuridad
y le agarré los dedos con la puerta del alma.
Quedó en un grito; seguirá gritando,
nosotros no iremos a salvarla.
Ahora sabrá qué es estar solo,
ella,
la soledad,
la extraña.



UNA CAJA LLENA DE LLUVIA
Y UN POEMA DE PRÉVERT

Traía una caja hasta el borde de lluvia,
caminaba pensando en vos, distraído en tus ojos,
asombrado con tu parecido a algunos versos de Prévert,
cuando tropecé con tu alegría,
me llevó por delante con su esperanza;
apenas salvé al corazón de caer al suelo
pero no pude hacerlo con la caja de lluvia
que me había regalado para regalarte:
se derramó sobre el vestido de la tarde.
Ahora te espero con las manos llenas de sol
–fue cuanto pude juntar, apresurado–
que te daré no bien llegues
en el tren de las dieciocho doce.



DESCUBRIMIENTO DE LA ALEGRÍA

Qué extraño me pareció estar contento
en medio de la estoica tristeza del domingo;
me sentí desnudo y con corbata
repartiendo estampitas en un mitin de ateos;
qué cópula de amor con la esperanza
esa primera infidelidad a la nostalgia.
Cometeré un asesinato: mataré a mi alma de antes
porque en el mismo sitio no cabemos.
(O tal vez no haga falta:
el alborotar de cascabeles de tu alegría allí instalada
la forzará a juntar sus trastos oxidados
y que sin más, se vaya.)
¿Cómo va a compartir un territorio
donde el sol ultimó las soledades?
Hay demasiada vida para que pueda soportarla.



PRIMERA LLOVIZNA SIN VOS

No es lluvia exactamente: apenas
si pelusas de agua que la noche desprende
cuando el viento sacude un cielo tembloroso.
Camino con vos sin que estés a mi lado
por calles resbalosas como peces heridos.
Del horizonte llega la vaga referencia
de la luz mortecina que bostezará el alba.
Ruedan autos fantasmas por la avenida húmeda
que ha duplicado afiches fluorescente de agua.
Mientras regreso a casa sin tus ojos conmigo
te pienso en cada gesto; siento sobre mi hombro
tu cabeza apoyada, descansando la magia.

Esta agüita sin vos que apaga viejos fuegos
viene bien a mi sed, donde estás instalada.



KILÓMETRO O

Atrás quedó el ruinoso muro
–medianera al olvido–
junto al cual me apoyaba a llorar mis cenizas.

Hoy, en el centro de tu vida,
fundé el mojón primero
de un nuevo camino a recorrer,
porque hay mucho destino por andar
con todas las ganas a favor
y algún dolor en contra.



INVITACIÓN A MI CASA

Quiero contarte cómo vive mi casa:
no bien abras la puerta ahí estará mi gata
esperándome, midiendo tu llegada.
Podrás ser para ella amiga o enemiga,
depende de qué cosas compartan.

La cocina posee una amplia ventana;
allí se habló de amor, de dolor, cosas varias,
uno habla siempre en la cocina con aquellos que ama;
en la cocina nos reúne el fuego, la sopa humeante,
pero además está la lágrima. La cocina es un poco
el purgatorio de las almas.

También verás el verde trepar por las paredes:
plantas casi sin nombre, simples yuyos del campo,
pero hay un potus loco que crece, crece y ama
a la muchacha antigua que preside mi casa.
Y están las azaleas que todos los inviernos
sangran rojo de flores si el sol las apuñala.

Acaso te sorprenda la desnudez de mis libres ventanas,
sucede que me gusta ver el mundo que pasa;
esas pobres ventanas de grandes cortinados
siempre me parecieron tristes pájaros quietos,
ciegos de cielo azul, con las alas atadas.

Los animalitos ingenuos, con su soplo artesano,
fueron apareciendo en sucesivos viajes,
los crearon las manos de las gentes humildes
que con sombra y dolor por esta vida pasan.
Están los varios cuadros de los muchos amigos
que contagian colores con pinceles que hablan.
La foto del tranvía y esa chapa de Agrelo
son un poco del antes que guardo con nostalgia.

En un rincón las pipas, mis fieles compañeras,
guardan aromas puros de bosques de otras tierras
que al quemar el tabaco algunas madrugadas
con música de oboes en el silencio cantan;
según las circunstancias, cada raíz conoce
la sal o el aleteo que corrió por mis venas,
un dulzor muy cercano o una amarga distancia.

Sé que estos muros guardan sonidos de otras voces,
es por eso que a veces los sello con cal blanca.

Es entre estas paredes donde tengo lo mío,
aquí es donde sucede la angustia o la esperanza;
si querés compartirlo éste es el sitio;
ya ves cómo es mi casa.



CONTRAMAÑANA

Una mañana ácida,
manchada con zumo del ayer
–amargo y viejo–
trepa sin sol la palidez del día
que cruje entre las manos del otoño.

La extrañeza del verde nos golpea
cuando un dorado abril asalta el alma.

Esta hora sin luz –contramañana–
suena su oboe en el aire muerto;
le responde a su música, un susurro
débil, como una flor arrinconada.



A UN JOVEN POETA / I

Cuidado poeta,
la emoción pura traiciona el poema
y hasta puede matarlo:
lo que se escribe
brota de la vida como un diamante en bruto;
necesitarás noches de fatiga,
trabajar y pulir
al íntimo amparo de tu lámpara,
para que sea poesía
esa luz –el diamante–
de ese carbón –la vida–,
lo que nacerás.



A UN JOVEN POETA / II

Sin temor, poeta:
no se acabarán las palabras,
otras habrá que cree el hombre
para mejor nombrar sus sentimientos.

Con ellas desmadejarás tu pensamiento,
pisarás la tierra, ascenderás al cielo:
Anteo o Prometeo, según el momento.

Sin prisa ni ansiedad,
no se extinguirán las palabras;
si así no fuese, nacerás otras,
a su tiempo.



DOMINGO DE ABRIL

La tarde de domingo garúa sobre los techos
la agrisada ceniza de la melancolía;
una tristeza mansa –de lo que fue contento–
cuelga de las cornisas hilachas de silencio
cuando algún desvivir pesa sobre los años.

Es la hora imprecisa de ruidos en sordina;
el crepúsculo intenta perpetuarse en la tarde
pero sólo consigue prolongar su agonía.

En esa luz primera que enciende una ventana
algún adolescente se inmola en un poema.



BUSCADA

Si ven a una mujer de ojos de asombro
motivando poemas,
con un montón de realidades, altos cometidos
y que además sueña, tengan cuidado:
puede acribillarlos de alegría.

Si ven a una mujer –mujer por fuera,
niña a ultranza por dentro– caminar sin apuro
buscando libros por Corrientes
y de pronto levanta su mirada, tengan cuidado:
descubrió un barrilete,
puede hacerlos cómplices del cielo.

Si ven a una mujer vestir natural las cosas de la vida,
ponerse el sol como si lo estrenara
y que además sabe gastarlo a diario,
tengan cuidado:
puede desenfundar de su ternura una violencia de pájaros,
disparar a mansalva
ráfagas de azul y melodías.

Si ven a esta mujer no deben fiarse, marcha acompañada:
el amor es su fiero guardaespaldas.
No enfrentarla si no se poseen iguales armas.
Conviene estar alerta:
atenta contra el gris, las sombras, la rutina,
y ya exterminó varios cementerios de rabia.

Para quien dé con ella la recompensa es alta:
recuperará el amor y sus sorpresas,
asistirá al funeral de sus lágrimas,
enterrará en el olvido los ayeres,
los húmedos leños para encender nostalgias,
descubrirá que no era un mito: existía la mañana,
(y muchas otras cosas que por obvias no vale la pena
enumerarlas).

Atención: anda suelta,
es responsable de haber volado
las cárceles que encierran la libertad del alma.
Se ruega capturarla, o dar aviso
a los militantes de la vida con ganas.



AVE FÉNIX

Este día es igual a esa silla vacía
que, inmóvil, espera una presencia que no llega.
Es una superposición de espejos
en el rincón oscuro del cuarto más cerrado.
Es un basta que se intenta último
pero se diluye en la mañana.
La noche, que se supone interminable,
pierde su eternidad en cada amanecer
cuando el sol les desfleca sus azules profundos.

No se muere.
Se renace en el alba de las propias cenizas.


____________

ELLA ES UN RECUERDO DEL MAR (1985)





ELLA ES UN RECUERDO
DE LA PERMANENCIA DEL AMOR

Todavía caminamos el verano de esa playa;
el sol envidia lo oscuro de tu pelo
y muerde como fuego desde el acantilado.

Por la orilla de inmensidad y silencio
llenamos nuestras vidas de belleza
para alimentarnos cuando lleguen las sombras,
inventamos juegos efímeros
para alegrar las fiestas nocturnas,
porque sabemos de una noche final
que demoraremos con tristeza.

Nosotros, los únicos de la felicidad,
los que el amor desunió
en su trama que teje y desteje,
resucitaremos en todos los amantes
porque la verdad de habernos amado permanece.



ELLA ES UN RECUERDO
DE CUANDO DESPERTÁBAMOS

Tenías el sobresalto
de los pájaros de la mañana;
despertabas
repleta de pequeños soles
cuando abrías tus ojos de asombro
que aún nos guardaban la noche.
El aire de la vida
rodeaba tu desnudez al levantarte.

Nos besábamos
con grandes besos tontos y ruidosos
y rodábamos
en la felicidad del amor.

A partir de ese momento
nos sucedía la vida.



ELLA ES UN RECUERDO
DE LA FIESTA DE SU DESNUDEZ

Desnudo en el amor tu cuerpo era una fiesta,
tus ojos colmaban mi alboroto de sexo y de ternura
porque eran el camino que me llevaba a vos.

Dormir a tu lado –húmedos de nosotros–
fue como el primer sueño del hombre,
porque nunca le dijiste no al fuego.



ELLA ES UN RECUERDO
DE ESA TARDE

Soltando el atardecer a tus espaldas
–el horizonte quemaba azules a lo lejos–
venías hacia mis descubrimientos de vos,
al viento tu cabellera de sombras
y una urgencia de vida en el deseo.

Las ternuras y caricias
de tantas que traías desbordaban tus manos.
Nos besábamos como para nunca más;
(de plenitud de felices de antes
fueron esos besos.)

Sólo por haberte visto aquella tarde
valió la pena haber vivido.



ELLA ES UN RECUERDO
DE ALEGRÍA

La alegría que eras y la que tuvo ese diciembre
fue toda la alegría del mundo
reunida en vos únicamente para mí.

¿Cómo puede el corazón reinventar
la algarabía vivida, mentirse de que aún es feliz,
cuando felicidad fue haberte poseído?

Recordarte ahora –inasible–
no es ni la sombra de la alegría que fuiste.



ELLA ES UN RECUERDO
DEL RECUERDO


Tu cuerpo cobre al sol titilante de arena,
esmeraldas de mar sobre tu piel
salando tus caderas
–que beso ahora con memoria–
que besé aquel verano,
mientras enero ardía eternidades
en el reverbero de la tarde.



ELLA ES UN RECUERDO
DEL PRESAGIO

Veo tu piel quebrando espejos de agua
–dejados por el mar en su oleada nocturna–
que reflejaban tus dedos, jugando,
y te pienso a partir de ese recuerdo.
(Entonces intuí lo poco que restaba de ese sueño.)
Un segundo fue todo el pensamiento;
después –feliz sobre tu desnudez sorprendida–
preferí la verdad de vivirte,
aunque ahora pague esa audacia con el dolor de la memoria.



ELLA ES UN RECUERDO
DE PLENITUD


Todo lo que quisimos los dos de los dos
lo tuvimos casi con exceso.
A la aspereza cotidiana la endulzamos con nuestra miel;
a su persistencia en recordarnos la violenta ciudad
le opusimos tu desnudez Gauguin, un verdemar y oros de arena;
al reposar cansados, sumergidos hasta el fondo de la almohada,
un enjambre de besos y piernas ardorosas
que no conocieron fatiga hasta llegada el alba.
Los tantos recuerdos que llevamos del fervor de entonces
quizá nos sirvan para afrontar los días sin tenernos,
lastimándonos menos.


_____________










BOULEVARD VOLTAIRE (1981)





REFERENCIAS ENVIADAS A UN AMIGO
PARA QUE UBIQUE CON EXACTITUD
EL LUGAR DONDE ME HALLO


Estoy en la rive gauche.
Adelante corre el Sena,
a la derecha tengo
l´île de la Cité,
a la izquierda el pont des Arts
y veo el Louvre desde aquí.
Atrás bulle el
Boul´Mich´,
más allá Saint-Germain.
Y dentro de mí, en pleno centro,
siento el calor que irradia
el sol de la alegría de vivir.



DESPERTAR DE UN DIA CUALQUIERA

La mayor alegría es descubrir la carta
que la portera deslizó bajo la puerta,
abrirla con fervor, llenarme con sus voces
como la luz que cada mañana me despierta
para que corra a recoger la carta
que llena el cuarto de amor,
de júbilo, de amigos,
de ganas de tener más ganas todavía.

Con ella en el bolsillo,
nos vamos por los barrios
a dejar que nos viva la vida.



PLACE DE FURSTEMBERG

Cuando llegué,
no me produjo asombro verme allí,
esperándome.

Place de Furstemberg:
cuatro árboles, dos bancos, un farol,
para encontrar a aquel adolescente.



CARTA A ALBERTO

–En el fondo –dijo Gregorovius–,
París en una enorme metáfora. (“Rayuela”)
Julio Cortazar



Hoy recordaba, Alberto, aquella tarde
en el café de Florencio Balcarce
cuando el sol se enredaba en los eucaliptos del Lezica
y viajábamos un París de prestado: sus calles desparejas,
sus rumorosos bulevares, su cielo lejos, siempre tan lejano,
mientras nos preguntábamos si el aire que la acariciaba
tendría el encanto que le poníamos nosotros
corriendo en los caballos de la fantasía.
Habías terminado El mito de Sísifo,
yo regresaba de Los caminos de la libertad;
envueltos en la magia de lo desconocido
charlábamos, mientras el sol se diluía en la tarde.

Ahora, sobre aquellos sueños,
digo que son tal como los soñamos.

Como toda ciudad busca la altura
pero mantiene intactos los sitios del recuerdo
para mostrar a los viajeros del alma
los lugares que guardan testimonio de los pasos del hombre.
El Sena atesora reflejos de los ojos de Apollinaire
ebrio de alcoholes y de profundidades;
Rimbaud vive comunero en los corazones adolescentes.
Todo lo nuestro del ayer permanece,
menos nosotros, a los que agitaron nuevos cambios, otras
necesidades,
mas pese a ello supimos guardar en el asombro
el sol espiador entre los árboles del parque,
cuando mis poemas y tus cuentos nos bastaban para tutear
la vida,
y jóvenes de años soñábamos París.



RENDICION DE CUENTAS

Trepé Lepic hasta el corazón del Sacré-Coeur.
Me detuve en la rue du Mont-Cenis.
En Norvins y Saules
recordé cierto otoño por Venezuela y Rioja.
Después bajé nostalgias por las escaleras Becquerel
y me perdí en la butte por la rue Marcadet.

Saldé mi cuenta, solitaria adolescencia mía de ayer.



BAGUETTE

a Renée Lin y Michel Maurel


Larga como la esperanza,
tibia como un nacimiento,
sabrosa como una muchacha,
la baguette es el pan de todos.

¿Quién no la pellizca
o la acaricia a mordiscos pequeños?
¿Qué niño no le busca las puntas
de pezón materno?

Este pan no se envuelve
ni puede ocultarse en la canasta:
se lo lleva bajo el brazo como a un libro,
se lo siente de uno, como la mirada,
porque la baguette es la diaria alegría
que el panadero nace para nosotros.



BOCETO

Montmarte, banlieu de l'zur...
Andre Payer



Tres de la tarde en la rue Paul Féval.
El sol vibra en el verde de los árboles,
la luz desciende como un agua luminosa
por las escaleras Abbé-Patureau
y abajo –en Caulaincourt–, mientras huye,
refleja en un espejo de mercurio
el cielo terciopelo de Montmartre.



54 RUE LEPIC

Aquí vivió Vincent Van Gogh.
Llueve apretado en la compacta oscuridad;
sin embargo todo es violentamente luz,
con un gran sol amarillo de furia
que ilumina sin piedad la noche.



JEU DE PAUME

Coin de table
(Théodore Fantin-Latour)

Los ojos de Rimbaud tienen extraño brillo;
la cabeza reposa con levedad sobre una mano.
La mirada de Verlaine –ebria de presagio–
domina la escena. Lo demás es circunstante.


La cathédrale de Rouen
(Claude Monet)


La luz ya no tiene misterio:
el sol fue sorprendido en sus momentos claves,
espiado, sacudido, violado,
descubierto su truco de luces.


L'Olympia
(Edouard Manet)

El gato negro –regalo de Baudelaire–,
la cinta que ella luce en su cuello,
esas flores que me hubiese gustado enviarle,
la mirada clara de sus oscuros ojos
y su desnudez siglo XIX pour épater le bourgeois
que es la belleza.


La charmeuse de serpents
(Henri Rousseau)

La serpiente fue encantada por la mujer oscura
que está encantada por el paisaje
que a su vez encanta al pintor
al mismo tiempo que él ejerce su encanto en nosotros.
Pero nada es verdad.
Todo es una estupenda magia que fascina.


Le bal du Moulin de la Galette
(Auguste Renoir)

Por sobre toda luz la del cielo es mayor.
Un sol rojo que se vuelve amarillo, gira al blanco
cuando arde el verde del follaje
por el escozor de la hora de la siesta
y estalla agredido por las sombras violáceas.
(Pero una luz más vasta y envolvente
es la que consume por dentro a Renoir.)


Chambre à coucher, à Arles
(Vincent Van Gogh)

Por aquella ventana saltaba al color.
Sobre esta mesa agonizó sus codos.
Cada vez que abría esa puerta
algo nuevo le sucedía a la pintura.



Le déjeuner sur l'erbe
(Edouard Manet)

Un cuerpo desnudo de mujer
es perfecto como la armonía del paisaje
e igual a su belleza.
El arte lo plantea.
El genio del artista lo demuestra.



CARTAS

Siempre amé las cartas
como los chicos sus zapatos nuevos;
pero ahora he llegado a amarlas más:
como un pobre sus zapatos viejos.

Vienen en vuelo con su palabra clara,
leerlas es oír, y ésa es su magia.

Si mi padre me escribe oigo su voz
de timbre claro, de decir pausado.

Si me escribe un amigo lo estoy viendo
sentado en tal lugar,
sonriendo de una cierta manera
cuando firma esa carta.

Si me escribe la que amo es más difícil
tratar de adivinarla:
puede que esté sentada en nuestra plaza,
o en el bar de nosotros,
o pensando qué hago,
si acaso no estaré pensándola;
podría suceder que me escriba desnuda
para que me resulte más fácil poder imaginarla.
Digo. Nunca se sabe.
¡Uno hace cada cosa cuando ama!

Ellos esperan mis cartas de París
porque París es ciudad y es encuentro,
escribirles significa estar juntos,
que no existen distancias.

Pero así y todo los extraño.
No están conmigo pero están en mí,
cosa que se parece mucho a la nostalgia.

Los quiero. Escriban. Manden cartas...




HACERSE LA RATA
O SE FAIRE L`ECOLE BUISSONIERE


Vagué durante toda la mañana
por la ciudad que había despertado
con una luz pálidamente fría
y pájaros de otoño musicando los árboles.

Cómplice de sus ganas de ser un simple día
nos dejamos vivir a grandes risotadas de sol.

Me tuve sólo para mí
mientras el mundo desgastaba engranajes
y todos estaban más tediosos que atentos
al repaso de alienación que yo no aprendería.

Fue como haberme hecho la rata:
hasta me dieron ganas de fumar a escondidas.



LEDRU-ROLLIN

Esta avenida umbría
se empecina de gris de tarde en tarde
como si allí alquilara una bohardilla
un vendedor de otoños.

Cuántas veces pasé bajo tu puente
de regreso de algún vagabundeo.

Ledru-Rollin –hermana de avenida Patricios–
sos un fragmento de Barracas en argot.



APUNTE

Place Emile Goudeau.
En esta esquina termina la rue Berthe.
Esta pequeña calle es Ravignan:
aquí estuvo el Bateau-Lavoir,
donde unos locos geniales
enseñaron a mirar desde adentro del ojo,
sacudieron la estética
como a una camiseta llena de pelos,
crearon el arte moderno.



VENTANA AL OTOÑO

a L. N. C.

Llueve en París en esta tarde
sólo para que yo te extrañe.

Necesito escuchar mi nombre dicho por tu voz.
Decir te amo, mirándote nocturna.
Te quiero aquí, frente a mis ojos.

(Vamos tristeza,
bájese del vino, que puede derramar el alma.)



6 RUE VERCINGÉTORIX

En este atelier Gauguin pactó con la fantasía
una mínima tregua
cuando regresó con su pincel de asombrar al mundo,
herido por los amores de Tahití.

Aunque otro Montparnasse nacerá al siglo XXI
la sombra de Paul seguirá callejeando
alucinada de ajenjo;
en la esquina de Vercingétorix y Perceval
vociferará entre grandes risotadas: “Cambiaré la pintura”,
sin creer demasiado lo que resultó cierto.



PARA JUANCITO CAMINADOR

a R. G. T.
(In Memoriam)

Raúl: caminé largas tardes por su querido Montparnasse
buscando el café en cuya mesa escribió ese poema.
Recorrí los lugares
donde aun lejos de la patria siempre fue argentino,
y su juventud tenía los bolsillos vacíos de monedas
pero el corazón tintineante de alegría.

Cuando lo conocí en su casa que estremecían los trenes,
se había hecho ya ese “cinturón bravío
de rutas inverosímiles, como Alain Gerbault”
para que Blanca Luz viniera a amarlo.

No volveré a esas calles
a buscar un sitio que tal vez ya no existe,
porque muchas cosas se fueron con usted
a vivir en la poesía sin necesidad del aire,
cuando partió con su valija trashumante
en la que puso el corazón de sus amigos,
su veleta,
su barco en la botella,
y ese poema
escrito sobre una mesa de Montparnasse.



LA TUMBA DE ÉLUARD

Es simple y armónica como lo fue su vida,
gris como el momento que le tocó combatir.
Sobre su pecho crece un rosal
para que florezca la libertad.



DOMINGO EN LA VILLE DE PARIS

El domingo repite su tedio en Buenos Aires o en París,
nos sale al paso en Auteuil o en Ménilmontant
al igual que en San Telmo o Villa Urquiza.

Las madres son arrastradas por sus hijos a la plaza
mientras sus maridos combaten junto a los héroes de la
televisión.
Los pequeños burgueses (y los que no lo parecen)
descuelgan del armario la mentira piadosa
y van a compartir con sus amantes la desazón de este día.
Los fanáticos de las motos de alta cilindrada
corren con la muerte de acompañante
incendiados por el viento a lo largo de los Champs Elysées.

Mi vecino pinta una ventana
con el color hastío de un cansado pincel.
Unos lavan el coche en la calle
como en Liniers o Parque Chas;
otros, embotellados en las autopistas,
gastan en pocos minutos la paz que tanto les costó reponer.

En el Bois de Boulogne o en Palermo,
en el square Carpeaux o en parque Centenario,
mientras crecen las sombras que enturbian el crepúsculo
se piensa en el lunes como en el madero en un naufragio,
porque todos tienen ganas de nunca más.

En tanto cae la tarde, el domingo se aja como una mala prenda
que después de estrenada ya no vuelve a lucir.



MADRUGADA POR LA RUE
DE LA FOLIE-MERICOURT

Nadie en la madrugada,
sólo París y yo haciéndonos el amor escandalosamente.

Vengo de République con el corazón empapado de alegría
y todavía canta en el vino la calidez de los amigos.
Por las calles de silencio y de niebla
dos o tres gatos siguen mis pasos sin entender muy bien
por qué si no soy gato callejeo a esta hora.

Alguien, desde muy lejos, comenzó a destapar el alba,
y los aromas y colores que llenarán el día son solamente míos.

En Saint-Ambroise, los primeros pájaros alborotan la mañana
mientras construyo un poema volátil que se dispersa en el aire
como la noche gastada ya –pero no su recuerdo–,
y cuando sin darme cuenta me toco el alma,
descubro que he estado pensando constantemente en los ojos
de Mireille.




DOMINIQUE

Es menuda, nerviosa; veo vivir la blusa celeste
que cubre sus pequeños senos, empujada por su corazón.
Cruzamos las miradas cuando el metro asciende en Bel Air
porque al descuido rozamos nuestras manos
y un resplandor eléctrico nos sobresalta.
Advierto que sus ojos me observan
cuando la oscuridad del túnel o la sombra del sol
convierten en espejo la amplia ventanilla.

Por la pulsera me entero de su nombre
y suelto a volar mi fantasía
alrededor y sobre esa muchacha real-irreal
que decididamente me gusta, hasta que de pronto la veo en
el andén
cuando las puertas del tren que me lleva a ninguna parte se
han cerrado.
Me mira –sé que ella también me busca–,
nuestros ojos se encuentran y sonríe.
Después ya no nos vemos. No nos veremos nunca.

¿Qué pasará con mi corazón
si fue el amor el que bajó en Corvisart?



ODA A LA RUE DES AUX

a Mireille Prat

Vagabundeando
por el aire que envuelve a Raynouard,
descendí los escalones
–de pared a pared– entre altos muros
con ventanas de pesadilla,
para golpearme contra el crepúsculo violáceo
que me aguardaba junto al malecón del Sena.

(Caminando por el quai Branly
me pregunto
por qué bajé cada escalón exaltado de felicidad
si ya no era lo perfecto;
había cesado
esa llovizna íntima,
ahora necesaria,
y por cuyo retorno
el corazón y mi poesía imploraban.)

Sobre el puente de Bir Hakeim
los trenes
llenaban de raspaduras la escenografía de la tarde,
un fragmento de la torre Eiffel
se diluía
contra un fondo de bruma,
y la melancolía del gris
en esa hora
hacía el mismo ruido
del celofán que envuelve un gran ramo de rosas.

Después la noche abrió sus compuertas oscuras
y todo fue invadido de azul.
El cielo
parecía respirar por las estrellas.



9 DE OCTUBRE DEL '76

Recordaré este instante de agonía de soledad,
mis pasos en la noche
y el frío que corre desnudo de viento hacia Nation,
dobla por Richard Lenoir
y estalla contra rue de Charonne
en estrellas de silencio sin nadie.

Recordaré esta noche en que me invadió el desaliento,
cuando ni el recuerdo de todo lo querido
supo a calor, logró hacerme compañía.

Por una vez siquiera
pensaré en las astillas de vida
que me lastimaron en la crueldad de esta hora,
cuando pretenda mentirme que todo París fue alegría.



ZAPATOS

Estos zapatos no quieren seguir más,
se quedan en París.

Caminamos, pateamos piedritas,
anduvimos los anchos bulevares,
subimos las escaleras de Montmartre,
nos emocionamos juntos.

Alguna vez lucieron como espejos,
pero el polvo callejero les otorgó otro brillo.

Los dejo aquí,
con la misma ternura que los pintó Van Gogh.

Los maté de vida.
Han muerto de camino.
Tendría que enterrarlos.


____________

MANDATO DE VIOLANTE (1980)





SONETO LIBRE
AL DESPERTAR DE ESTE DIA

Un suave sol me despertó despacio
filtrando claridad por la ventana,
fragmentando la sombra, diluyendo
su oscuro azul que me envolvió nocturno.

Llegaban de la calle ruidos, voces
que me eran familiares, pero ahora
en la eclosión que hacía la mañana
volvían a nacer junto conmigo.

Y me felicité por estar vivo,
por la emoción de ser, y la constante
alegría de llenarme los ojos
con la armonía de color y magia
que le inventa la luz a cada cosa.

¡Con qué ganas voy a gastarme el día!



VACACIONES DE INFANCIA

Hubo un tiempo de siestas y duraznos
y un sol que amarilleaba el limonero:
una tierra de nadie en el traspatio
donde todo el verano era mi reino.

De rato en rato un hondazo al aire,
el ver brillar la piedra contra el cielo,
sin blanco fijo –despuntando el vicio–,
sobresaltando el canto del hornero.

Contaba y recontaba las bolitas,
tiraba el trompo junto al gallinero;
después la dulce voz que me llamaba
a beber leche fría con pan fresco,
mientras el sol aún, profundo y hosco,
tañía campanillas contra el cerco.



CATORCE VERSOS PARA DESPUES

Quand la vie a fini de jouer
la mort remet tout en place.
Jacques Prévert



¿Qué vida se me irá con esta vida
que permanece en mí por que la existo,
hasta el instante en que me encuentre listo
para partir, sin sombra conmovida?

¿Qué muerte habrá en la Muerte que me espera
con su carga de nada y de vacío?
¿Qué extraña sensación de duro frío
me negará para otra primavera?

Difícil es saber qué cosa pasa,
si habitante de cuanto me rodea
sin esquivarle el cuerpo a la pelea
intenté ser feliz en esta casa.

Aunque no habrá después, igual me obsede
este amar lo inmortal entre lo breve.



RAYUELA

Saltando a un solo pie –entre los embates
que voy sorteando– ya tirado el tejo,
intento el paraíso prometido
por haber habitado en el infierno.

Cada vez se va haciendo más difícil:
de salto en salto el cielo más se acerca
aunque la suerte de llegar peligre
a medida que la distancia crece.

Mas llegaré, pese a que me parezca
cosa imposible de abordar la meta
si sumo los escollos del camino.

Para vivir hay que poner la vida;
en el momento de arriesgar: confianza.
Si jugué a la verdad tocaré el cielo.



SÓLO UN TIEMPO
PARA EL HOMBRE EN LA TIERRA

a Taty


Hay un mínimo tiempo necesario
y un máximo que no nos pertenece:
el tiempo astral que siempre permanece
y que hizo enloquecer los astrolabios.

El otro es el que importa: el cotidiano,
donde el hombre construye día a día
y entre contradicciones y porfía
intenta crear un mundo más humano.

El tiempo más allá, sólo existente
para inventar a dios y la teoría
de algún mundo mejor fuera de éste,
no debe darnos paz ni algarabía:
ellas deben nacer desde un presente
que luche por más cambios todavía.



CON EL NAVÍO DEL CORAZÓN AL PAIRO
MAS CON LAS BATERÍAS PRESTAS

Después de navegar picados mares
recalé en Mar de los Sargazos.
No he de anclar aquí por mucho tiempo;
es la pausa. No he quemado las naves.

Pese a que algunos barcos aproximan
sus velámenes nuevos a mi playa,
prefiero a veces no alumbrar el faro,
guardar mi isla de otros navegantes.

Hay quien arriba asido de un madero,
sobreviviente de cualquier naufragio,
o los que arriando el pabellón de un sueño
enarbolan bandera de corsario.

Por eso siempre apunto los cañones
contra cualquier posible desembarco.



PERSISTIR

Llevo pedazos de alma como duelo
por cosas que aunque muertas están vivas;
lejanías que crecen como ramas
que viento y tempestades han mellado.

De amar por solo amar se deshilachan
ilusiones, promesas, alma y hueso;
no queda nada: apenas si la llama
que se mantiene a costa del aliento.

El día por llegar, igual a tantos,
la tarde que se irá, como las otras,
la noche repetida en su silencio.

Pero me escarbo adentro y busco afuera,
rabiosamente busco y no agonizo
la violenta esperanza que me queda.



EL POETA INVITA A ESTELA
A QUE ABANDONE LAS SOMBRAS
Y ABRA SU JUVENTUD A LA VIDA

Salí a morder el sol. Esta mañana
enloquecen de pájaros las sombras;
la viva luz es un revuelo de ala
y es posible viajar de sueño en sueño.

La brisa está de fiesta: se pasea
con su vestido trasparente y claro,
no hay tristeza ni vértices de lluvia
para que tengas empañada el alma.

El sol te está esperando desde al alba
para llevarte a descubrir alturas.
El golpeó tu ventana con sus rayos;
despertaste y te dijo: Amiga, vamos.

Si hoy te ponés la vida con asombro,
nacerás al amor y a la alegría.



RECUENTO DEL PASADO
Y AFIRMACIÓN DEL PRESENTE


Son para mí, razón las sinrazones...
Conde de Villamediana



No todo fue como lo he querido,
y muchas cosas más, ni me salieron,
otras hubo que mucho me dolieron,
y felices no muy pocas han sido.

Lo vivo todo a soles y estallido
corriendo a veces sin razonamiento,
hasta que sobreviene el escarmiento
al darme cuenta en dónde estoy metido.

Así es hasta ahora; no hay memoria
de que antes fuera muy distinta cosa,
pero es mi vida –libre, tumultuosa–
y guardo en ella alguna que otra historia.

Mas aún diré qué quiero y qué querría
mientras me reste aliento todavía.



CONTRADESTINO

Por eso ser sincero es ser potente:
de desnuda que está brilla la estrella...
Rubén Darío



Sin nadie más, solo de mí rodeado,
siento que voy gastando sin sentido
un presente sin hoy, y ello debido
a un escoger sin tino, apresurado.

Por ser libre cambié la compañía;
en soledad me fui por los caminos
a buscar no sé qué, pero no vino.
Lo peor que estoy perdiendo la alegría.

De lo soñado, nada verdadero;
aún fue menos que nada lo encontrado;
desencanto y hastío me han marcado
cuando en silencio me enfrenté a la nada.

Y libertad, que fue la más buscada,
finalmente me hizo prisionero.



APLAZOS

Mellado el sueño, desprolija el alma,
sin llevarme sabido lo estudiado,
deberé dar lección de lo explicado
y no me he puesto a repasar en calma.

Repito años; siempre insuficiente
por restarle atención a lo pasado
y no tener un mínimo aprobado,
sólo aguardando no pasar al frente.

Recomienzo y el tedio es repetido
porque no memorizo lo que entiendo
y me niego a explicarme lo aprendido.

Saber lo justo, no servirme de ello,
echar en saco roto lo logrado.
Mayor contradicción ya no me encuentro.



41

Estoy tocando el borde y veo el abismo,
ganando altura voy perdiendo vuelo,
solo en la inmensidad estoy si cielo
y aunque me siento igual no soy el mismo.

De tumulto en tumulto y sin sosiego
miro el oscuro fondo y sólo atino
a rescatar del turbio remolino
pedazos del amor que no reniego.

Apenas queda un tiempo de rezago:
gasté lo más en puro desacierto
y lo que resta por gastar, no alcanza.

¿Quedará algún asombro no estrenado
que al menos logre en tanto desconcierto
reavivarle la llama a la esperanza?



VERSIÓN MODIFICADA EN FORMA
Y CONTENIDO DE UN POEMA
-DEMASIADO OPTIMISTA-
COMPUESTO EN VERSOS LIBRES
Y PUBLICADO EN 1963

Sigue siendo mi mano –la que extiendo–
la misma que extendí, pero ha cambiado
la forma de extenderla a todo el otro:
ya no es sin mirar y sin cuidado,
que no hay razón para ofrecerla abierta
cuando se desconoce al invitado.

Primero he de saber qué es lo que piensa
del pan de la amistad que hay en mi mesa,
qué cosa entiende cuando digo hermano.
No tengo la verdad, mas la que tengo
mucho se acerca, porque muchos somos
los que en ella creemos, convencidos.
Para ellos mi mano, como entonces.
Los otros hombres son el enemigo.



SONETO AL POSIBLE REGRESO

Me quedaré sin luz, después sin sombra,
raíz al aire, rota flor al día,
ausente del amor, en lejanía
mientras el sol al nuevo verde asombra.

Si nunca más el corazón de fiesta
contagiará a la sangre su estallido,
entre otoño e invierno, repartido
volveré en primavera, como ésta.

Porque no es noche cuando lo posible
se vive a voluntad y se lo llena
con los furiosos soles del verano;
la Muerte es inmortal mas no invencible:
se retorna a los hombres y a su pena
para entibiar el hueco de sus manos.


____________

LA CASA DEL POETA (1977)





LA CASA DEL POETA

Mi casa tiene luz para el amigo,
paz para el hermano,
lo que no tengan estas cuatro paredes
hay que decirlo, es necesario
para saber qué falta y construirlo,
así tendremos lo imprescindible,
ese mínimo nuestro
que no tenemos que pedir prestado.

En esta casa te pertenece
desde mi pan hasta el abecedario;
la puerta de par en par a todos,
los enemigos tal vez derribándola logren entrar,
y no es seguro que puedan llevarse
el aliento, la voz,
este pequeño y grande amor que guardo.

La casa del poeta es la casa del hombre.
Todo el sol que le ves fue puesto por mis manos.



ADVERTENCIA

...En el mundo infinito de la poesía y del
universo, lo más importante es la

cooperación del hombre con las estrellas.
Luis Alberto Quesada



Nada tengo que ver con los que viven a destiempo,
los que pretenden empequeñecer al hombre,
o los poetas sin calor ni intemperie.

Sólo lo humano cuenta,
la verdad aunque queme,
aun a riesgo de la vida o la locura.



PARA CANTAR ENTRE LOS HOMBRES

Si alguien te espera en el amor: corré.
Si alguien te empuja a la esperanza: andá.
Dejá la noche de áridas ojeras;
amanecé en el sol que otro te da.

Qué vas a estar arrastrando tristezas,
nocturno, solo, muriendo para atrás.
Salí a ser vos, apostale a la vida;
vivir hacia adelante es lo normal.

De andar perdiendo a gris tenés pasado,
cuántas veces lo viste agonizar.
Inaugurate con las mínimas cosas
que por ahí anda la felicidad.

Un día cualquiera entre toda la gente
estallarás de luz de más a más,
y al irte frío hacia el total silencio
en el calor de otros vivirás.

Comprometete en sangre y en ternura
repartido en los hombres, sentite perdurar,
no dudés un segundo, aceptá la propuesta:
si alguien te dice te amo no lo pensés, y amá.



DE LOS AMIGOS

1


Necesito a mis amigos
como el pan necesario del hambre.

2


Los amigos del amor multitudinario.

3


Mis amigos,
entre los que nos repartimos
el odio
y la esperanza.

4


Los amigos de la locura o la pobreza
pero nunca del miedo.

5


El amigo que está de nuestro lado
cuando uno es su propio contrario.

6


El amigo del dolor y el cansancio:
que calmará la sed
y acortará el camino.

7


Mis amigos
de manos calientes,
creadores de alegría
y corazón profundo.

8


Amigo: ser uno en otra sangre.

9


El sol de los amigos
cuando lo oscuro se nos viene,
cuando golpean las sombras.

10


Amigo: cómplice de la vida,
luminoso asesino de la soledad.



PALABRAS PARA DON OSANDON,
DE POLVAREDAS, MENDOZA


Ahora pienso en usted, don Osandón, del boliche “La Cumbre”,
en Polvaredas;
de la tarde y el viento de esa tarde que me acercó a su mostrador
y al vino blanco que nos descubrió hermanos.

Pienso en usted y me parece verlo:
minero del alumbre en días aciagos,
arriero de los Andes
en su juventud de nieve y lluvias tatuándole la frente,
Winchester al hombro, morral a las espaldas,
trepar la opresiva cordillera,
perdido entre las piedras que a nadie reconocen,
apenas un punto de color en el paisaje,
y entiendo por qué le parecieron demasiado dulzones los cerros
cordobeses.

Pienso en su vida, amigo,
desde mi planicie bonaerense,
y créame que lo siento tan identificado
con toda esa dureza, que en otro lugar –y usted dispense–
no tendría sentido su cabal reciedumbre.



VIVIR

¿Siempre permanecer, sin arriesgar,
cuando lo imprescindible se nos muere
y apenas si es un grito en la garganta?
Que eche a volar el pájaro cautivo
que quién no lleva adentro y ve sus alas,
y haga saltar a hombre los cerrojos
consciente de saber que no hay quien lo haga.
La opción no admite dudas:
o libertar la vida u olvidarla.



VICTORIA A LO PIRRO

Entro al amor como una espada.
Pierdo las batallas que gano
porque triunfa quien deja de amar antes,
y yo continúo amando.

Vivir es eso:
ser siempre derrotado
para que amor resulte victorioso.



POEMA PARA ANTES DE COMENZAR

Amor me enseña el principal sentido
de las horas que pasan...
Enrique Banchs



Para decírtelo de algún modo,
debo empezar por cierto ayer que a veces duele,
después este hoy que no, pero que quema,
y un mañana que sé, pero no esquivo.

Porque amar es cantar por las ventanas
como un pájaro lleno de uno mismo,
ser corazón al viento
y no caber de pronto en todo el otro,
como cuando juntábamos piedritas
y siempre nos faltaban los bolsillos.

Amar es asumir el amor consumado,
verlo arder entre sombras,
ser fuerte y afrontar su fuego pálido.

Si pensás que es así,
vale la pena que comencemos éste.



LILI

El tiempo aquel que fue de amor a vos,
a las cosas que tocaron tus ojos,
se transforma a veces en recuerdo vivo
–el muy de ayer se rebela a los gritos–
y no puedo guardarlo en el cajón del pasado
junto a tu cariño verdadero,
algunas cartas a París, un libro,
la mínima seda de tu intimidad,
y la fotografía que el amor nos disparó un verano.



CONDICIONES

No te podré querer si no querés los gatos,
las miguitas de pan en los manteles,
la lluvia en cierta esquina y el sol en todas partes.

No te podré querer si no pensás que el hombre
nace a la vida empuñando sueños
y sabe que la sangre es una y compartida,
que la luz es el pan de la esperanza,
y allí donde se asume
lo toca un rayo del resplandor que llega.

No te podré querer si no sentís de cerca
las cosas que a veces le ponen sitio al alma,
como la desazón o la tristeza,
o algunos de los tantos engranajes del mundo,
que a vos apenas si se toca
y en cambio a mí me envuelve.



GANAS DE VERTE

A veces quiero verte
por esas tantas desgracias del amor, amontonadas.
Ganas de verte,
no exactamente para volver a entonces
ni para reencontrar tu piel de octubre,
sino para decirle no a tu belleza
con una valentía que no tuve
-que ahora tampoco tengo-,
pero de todos modos decir no.
Así no tendría hoy tanto de vos por mis rincones.



SOL AMOR

El amor, como el sol, es una granada de mano:
al estallar, alguna esquirla ha de tocarte.



SOL FLOR

En el estío reverberante y terso,
cuando el mediodía arde su cola en los caminos,
el sol, que sale a vagar por los campos,
moja sus rayos en la acequia
y hace la siesta sobre los girasoles.



SOL AMERICANO

Enterrar la raíz desenterrada,
descubrir la manera de andar juntos,
salvar las diferencias,
entender que uno solo no es nadie
pero que uno más otros es América toda,
y echar a andar camino soldados de lo mismo.
De comandante el sol.



RETROSPECTIVA

Con fuegos consumidos en días de esperanza,
fe en todos pero más en alguien,
las ganas, las maneras
puestas en los asombros,
viviendo o muriendo los resultados
que dejaron el hasta ahora
y el haber sido.

Aún quedan días por hacer,
melancolías de suaves adherencias
pero que echan raíces como garfios,
interferencias contra las que combatir;
sobre todo
armar con el rompecabezas de la alegría
la figura completa de la felicidad
y otros etcéteras.

Salvando ciertos desajustes desaforados,
algunas contramarchas y desaciertos,
no está del todo mal, aunque no me conforma.



DOBLE

¿Cómo salvar esta dicotomía,
de ser triste por dentro
y por fuera alegría?



¿HOY PRESENTE?

¿Por qué esta voluntad
de querer que el presente
sea sólo el después prometido,
o el antes que será mañana,
sin haber reparado en el hoy todavía?

¿Pero quién es, entonces, este que vive
nostalgias y futuro a un tiempo,
que deja fugar esta hora de sorpresa,
y permite que se escape este día
miserable y glorioso?



SUBSTITUTOS

¿Qué hago junto a estos ojos;
esta boca de labios que muerdo,
guardadora de dientes mordedores;
estos senos hermosos como juguetes deseados,
desnudos y firmes como mármoles tibios,
que de todas maneras no me alcanzan;
este cuerpo –cuyo mayor tesoro es su juventud–
totalmente desprovisto de alegría?

¿Qué hago aquí,
a vuelo rasante sobre otra vida,
calmando el ardor que no llega a ser fuego,
o cariño del otro junto a la almohada,
después de la piel,
de las sábanas húmedas?

¿Qué es esto de engañarme el amor
con apenas sus dobles?



ALCOHOL AMARGO

Anduve largas soledades,
repetidas nostalgias,
tristezas viejas como dinosaurios,
alegrías livianas como un amor sin fundamento.

Cuando pegué la vuelta
pensé en el nunca más de esos caminos:
basta de reiterar gastadas lluvias,
tropezar con el alma,
golpearme contra melancolías y recuerdos.

Pero me sucedieron algunos antes,
tengo clavados todavía ciertos ayeres.
Y ocurre que vuelvo a transitar repetidos lugares.
Pero como ya los conozco
no me pierdo en ellos, pese a la oscuridad.
Mas si debo decirlo tal cual es:
el alcohol, a veces, sabe amargo.



ANGURRIA DE LUZ

Acabaré golpeando mi cabeza
contra la vida que se escapa
pidiendo más amor y belleza,
más magia y misterio,
más vivir,
para morir sin lástima.



15 DE FEBRERO DE 1970

Mi madre supo apagar su lámpara.
Decidió dormir sus ojos
cuando seguir mirando empezaba a cansarla.
Sabía que la muerte es un instante mínimo y necesario,
por eso no dijo adiós ni nos permitió el llanto,
de madre mía que era, simplemente.

Desató su corazón en la deshora:
un mediodía de azul cielo de fiesta,
cuando la idea de cerrar la vida es lo que nunca acude.
Debió decir: ahora, o quizá dijo basta
con la misma firmeza con que decía no.

Se fue con su vuelo por la luz del verano
-de espalda a los inviernos que la mordieron tanto-
bajo un sol extendido.

Murió sola, en su paz, sin que nadie la viera.
Cuando ella quiso se marchó.
(Acaso haya sido ésta su última intimidad.)



ENCERRADO CON UN SOLO JUGUETE

Fue la amistad primero y dejó que se fuera;
después la alegría, la ternura, y las dejó pasar.
Cuando llegó el amor no pudo verlo:
estaba entretenido con la soledad.



EN UN TODO DE ACUERDO,
CON CIERTA CONDICION...

...la vida sigue siendo
la parte más hermosa de la muerte.
Manuel Díaz Martínez


De acuerdo: la vida vale apenas si un momento,
pasa veloz como un tren que perdimos
y cuando aprendemos a vivirla
la muerte nos la quita con una prepotencia que exaspera.

Admito que sea así,
no contradigo esta teoría que supera toda metafísica.
Pero aunque sea más que breve mi paso por la Tierra,
ínfimamente mínima mi locura de sol,
casi nada mi demencia de luz,
me agarraré con fuerza de raíz perdurable dentro del hombre,
como la poesía o el amor.
Cuando llegue la muerte, que me arranque.



OTOÑO

a Rubén Rey

Llegaste justo en tu 21
con ruidos apagados
y un silencio para llenar de cosas.

Otoño, fruto ácido,
pipa de cerezo entibiando las manos,
duro pezón adolescente.

Esta noche en el vino
estarán mis amigos
celebrando este dorado encuentro.



MITO

Uno pretende, si regresa,
encontrarlo todo como se había dejado:
los libros en el sitio de siempre,
el saco en su lugar,
el pan sobre la mesa,
el amor esperando la vuelta del ausente.

Inconsciencia de uno pretender el viejo orden,
omnipotencia desmedida
o inconcebible candidez.

El mismo que ha prestado los libros
vestirá nuestro saco y se comerá el pan.
El amor no conoce de esperas
porque sabe del tiempo que todo lo consume.

El mito tuvo un final distinto:
cuando Ulises regresó de Troya
Penélope no estaba.



RETO

Repleto de ansiedad,
lleno de mundo como el cadáver de Pedro Rojas
(César Vallejo dijo),
voy por mis días con mi cadáver vivo que morirá de mí
cuando la vida me haya calcinado
por esto de encenderme en la poesía.

Y así como entro al mundo,
del mundo a los demás,
de los otros volviendo a mi interior cargado de destino,
así entraré a la muerte, sin concesiones
pero en un mano a mano.

Sé bien que ganará, pero que me pelee.


____________

JUNIO DE LLUVIAS (1976)




*

Yo que he vuelto no sé ya cuántas veces
de beberme la vida en otros horizontes,
de viajar el recuerdo, su intimo silencio,
o saber por mis ojos cómo miraba entonces,
de morder las ausencias más allá de los labios
en los ácidos duros de los encuentros últimos,
vuelvo a poner las manos en el fuego.
Es decir: a ponerlas sobre la fugacidad de la hermosura
para perdurar en la eternidad de la belleza.
Ya lo hice otra vez. Hoy será una vez más.
Y no será la última.



*

En “La Posta” de Cabildo y Mendoza,
una tarde de junio me encontré con tus ojos
que me buscaban desde la penumbra;
no puedo precisar qué música llegaba
a llenar de amor la mesa donde estábamos,
pero sé que te amaba cuando no lo dije
y la poesía –como siempre– me robaba a escondidas la ginebra.
La lluvia, afuera,
insistente como lo que nos nacía desde adentro,
que no entendimos bien entonces
pero fue de pronto y es esto que está ahora.
Luego el tímido beso,
casi como una disculpa del amor, por su tardanza,
y la alegría de saberte espontánea.
Después por Del Tejar pisándole el rojo a los semáforos
volvimos a darnos cuenta de la vida.
Y en eso estamos.



*

Catástrofe de sol, mía, morena,
encuentro dentro del desencuentro;
duda de si es verdad, un preguntarse
si existe este lugar, este nosotros,
el asombro de sabernos ciertos;
hoy apenas, esta hora, este momento,
casi si este instante;
pero felices de ello, sin preguntas,
debiéndonos amor de mucho rato
que ahora nos pagamos.



*

De tarde sobre todo, cuando la hora
es más silencio, en las calles no hay nadie
y se siente al olvido adherirse a las viejas paredes,
se comprende la soledad de algunos,
la espera de los solos y cómo les pesará la noche.

Pero ahora a nosotros no nos toca,
(alguna que otra vez nos sucedió);
porque vos en lo más niebla del otoño,
bajo la lluvia, con cabellos mojados,
te venís de alegría hasta los párpados,
y lo que para todos es apenas mal tiempo,
frío de golpe con viento en las esquinas,
para mí es otra cosa: labios que te nombran,
seno mordido como señal última,
la desnudez perfecta de tu morenidad extendida
como el único fuego posible, y los besos
cayendo en todas partes sobre las cenizas de la tarde.

Eso sos vos y lo demás que me hace falta,
cuando llegás vestida de risas y llovizna,
bajo el paraguas, como una flor abierta.



*

¿Cómo era el cielo de hoy, en Coghlan,
cuando lo vimos desde el puente
llegar de rojo y horizonte?

¿Cómo eran las hojas de los plátanos
que el viento arremolinaba en los cordones,
cuando cruzamos Nahuel Huapi por la barrera,
descubrimos los primeros azules de la noche
y te apretaste junto a mí?

¿Cómo fuimos en ese instante
cuando ya nada más nos cabía en los latidos
porque todo estaba repleto de nosotros?

Pregunto cómo fue, cómo era,
porque yo estaba en vos y nada pude ver entonces.



*

Si come pan se llena de miguitas;
si azúcar, endulza su boca
que después hace al beso
un almíbar extraño de muchacha y juguete;
pero no es precisamente a esto a lo que iba,
decía si muerde el pan (galletitas, lo mismo)
y las migas quedan en sus labios,
son como los puntos luminosos de los ojos cerrados,
que apago con besos pequeñitos,
mientras el café va perdiendo su espuma
o el alcohol se nos agua y afuera pasa gente.
Todo esto en un bar de Triunvirato y Olazábal.



*

Cuando te desnudaste primavera
y me envolvió tu cuerpo con su olor a cerezas,
con ese gusto a lluvia sobre las hojas trémulas,
y fuiste –en un ir y venir del gemido a la noche–
como una extraña música y sus motivaciones,
me sentí apuñalando a la muerte, inmortal.

Después del amor y sus estremecimientos,
cuando vestiste tu eficacia morena,
seguías para mí desnuda-primavera
mientras continuaba silenciando a la muerte.

Así de indestructible me sentía.



*

Casi no es nuestro afuera; desde la ventana
–por la que te asomaste–
un rodar de trenes que cruzan las barreras
nos trae noticias de la gente.
Adentro es la casi sombra que va desparramando
un reflejo de azules sobre la almohada
hasta que logro ver, cuando mis ojos
recorren el borde de tus ojos en penumbra,
una elipse de claridad sobre tus labios, y luego
cayendo por tu cuello, estrías de luz
que se desplazan sin perfiles
buscando la manzana de tu vientre,
amontonando el final de la noche, su último oscuro
que hace más profunda la concavidad de tu ombligo,
que ya no veo, porque mi boca está sobre tu boca,
toda mi sangre en vos,
y vuelo sobre tu cuerpo, libre, hacia la luz.



*

Tu cuerpo tomado por asalto sin orden preciso;
tu boca, abierta a la ansiedad
de mi lengua bebiéndose la tuya.

(El reloj abandonado entre las sábanas,
su esfera luminosa
como una única luz, o un ojo grande.)



*

¿Por qué este banco en este parque
y la tarde de hoy, de sonidos no más altos
que el frotar de las hojas sus metales de otoño?

¿Por qué precisamente este paisaje de verdes moribundos,
bajo un cielo del Greco con tormenta que no llega a quebrar
la quietud?

¿Por qué vos con tu ayer que desconozco,
con tu hace apenas mayo aún más desconocido,
sin preguntar quién soy,
sin preguntarme de dónde vengo a estallarte los días
para crecerte con mi fuego?

¿Por qué nosotros hoy, en este día, solos, igual que un nacimiento,
devorados por la luz que nos envuelve,
avivando la llama de los cuerpos,
para morder lo más desconocido de la vida
y hacernos el amor con primitiva magia?

¿Por qué vos, tan extraña a mi pasado,
encontrada sin querer bajo la lluvia,
llenándome los huecos de sonrisas?

Pase lo que pasare serás en mí esa imagen tuya que poseo:
una tarde de otoñó en junio 12,
tus grandes ojos marrones hasta siempre
y tu paraguas repleto de alegría.



*

La calle Aromo y esa plaza
que a vos te gusta tanto y yo recién descubro
con un asombro fuera de la cuenta,
porque nunca pensé que me faltara conocer
algún rincón del Buenos Aires mío;
me encuentro en ella, de pronto,
pisándole su invierno en este mediodía,
y pienso que no es real, o que tu presencia no lo es:
sino más bien ángel ciudadano junto a mí,
que desaparecerá después de revelarme
otro lugar para nacer a la poesía.

Y el sol –moviéndose en un cielo
que se entreabría después de la tormenta–
acumulando luces en tus pupilas-alegría,
el bebedero donde juntos calmamos la sed,
o la llave que te di para abrir el recuerdo
cuando no esté a tu lado, pero que también sirve
para cerrar de dudas el silencio.

Casi no puedo creer que me entregaras
un lugar más para mi vida; un sitio de ciudad
que me ofreciste naturalmente, como tu amor.



*

Si no te dejo ir, si te retengo
me sentiré como asfixiando a un pájaro.
Sin embargo sé que si te fueras
habría un lugar de amor y compañía
que cómo llenaría otra presencia.

Cruel alternativa:
cada encuentro nos precipita al caos,
pero se busca;
la salvación seguro que nos mata.



*

Yo que vengo quemado de otros fríos
con golpes de nostalgia en las espaldas,
digo que debo apurar este trance.

Es tiempo ya. El momento
de abrir la puerta a otra realidad
con lo que uno tiene de viento y de caricia.

El sol sale para alumbrar la noche
porque la noche permanece.
Puedo equivocarme, ya otras veces pasó,
pero vivir es un largo equivocarse
hasta llegar a la verdad, siempre.



_________

MECANISMO DE OLVIDO (1976)





CLAVES

Algún lugar ya no será una referencia.
Cierta esquina ya no será un encuentro.
Al volver a mirar un paisaje nos asaltará un igual
sentimiento
pero faltará el otro para reconstruir los hechos.
Nombrar un suceso mirándonos apenas
para situar exacto el lugar que sabíamos ya no será
posible.

Ahora que estas claves no nos sirven hay que aprender
las nuevas.
Serán otras, y nos llevará tiempo.



PEQUEÑO INVENTARIO

1


Un bar que ya no existe en Junín y Corrientes,
dos cafés y una chinche clavada debajo de la mesa.

2


Las voces del silencio leído en Plaza Francia
una tarde de sábado que debió ser septiembre.

3


Una pipa perdida en un taxi uruguayo
exactamente el 29 de diciembre del 63.

4


Los discos con canciones de la guerra española
cuya salpicadura nadie pudo evitar.

5


Mi Torcuato Tasso del que siempre te hablaba
que entre lo tanto hallado nunca recuperé.


6


El cineclub del IFT los martes de ese invierno
y la cruel Noche y niebla que nos dejó Resnais.

7


Jacobo -el gato de obra- que aparecía nocturno
con un hambre de siglos y cal en los bigotes.

8


Huesmear por viejos barrios buscando descubrir
los ocultos indicios del amor ciudadano.

9


La alegría de llegar a los mínimos pueblos
con el radiador lleno de mariposas.

10


Tu llanto desolado y el sol irreflexivo
en la luz de un verano de vino y Cafayate.

11


Un racimo de uvas que me supieron ácidas
la noche del silencio blanco de su agonía.

12


Algunos romances cruzándonos la vida
como una corta ráfaga en medio de los dos.

13


Tristezas, alegrías, partidas y reencuentros,
de aquellos años nuestros, ya lejanos.



DESCUBRIMIENTOS

Hubo un antes de bolsillos sin nada,
el pan en su necesidad casi era un lujo;
los centavos medidos para un viaje
y decidir si íbamos o regresábamos.
Un solo pantalón de verano a verano
que hoy es una sonrisa hacia otros días
pero entonces me castigó de inviernos;
el saco “Vivaldi” (que llamamos así
porque lo usé por años en las cuatro estaciones),
y dos camisas Grafa con los puños frisados
que sobrevivieron a esa pobreza digna.
Hubo un tiempo que fue de 20 años y lucha:
Vietnam, la militancia, los amigos jugados;
la reunión de los íntimos las noches de los martes:
el plato de fideos en la mesa tendida
con más ganas de estar que lo poco servido.
Los Mineros de Sánchez, la revista Actitud,
los “negocios” de Maury, la amistad de Jeannette,
la guitarra de Ayala, los textos de Roger Garaudy,
los precisos análisis políticos de Julio,
la lucha contra los ortodoxos que se libró después;
los dibujos de Vieytes, los grabados de Rueda
y las tantas anécdotas que nos dejó Raúl.
Las noches discutiendo en Hoy en la cultura

o en la casa de Glauce, donde una madrugada
descubrí lo importante de ser claro y preciso,
abierto hacia los otros que esperan del poema
un atisbo de luz y no sombras y penas;
a partir de ese instante supe de mi horizonte
y fue definitivo. Eso pasó con vos,
caminando por Charcas y Salguero,
aquella vez que tuve la precisa visión de mi destino.



ALTO PRECIO

¿Fue necesaria la valentía hasta la herida?
¿Intentar ser mejores que el engaño
que duerme con un ojo abierto entre las sábanas matrimoniales?
¿Renunciar a la piel cuando el ardor no nos llamaba,
y al revés de los que van al orgasmo con libreta
como si se inmolaran, decir basta?
¿Fue necesario no haber tolerado la mínima mentira?

Desde siempre supimos que el amor debe permanecer a salvo.
Sé que aún lo pensamos.
Si la verdad es ésta la hemos conseguido,
pero pagamos demasiado caro.



CAMINOS

Es en los caminos donde me hacés más falta,
porque en ellos nos repartíamos con intensidad
el buen tiempo o la lluvia (que era también buen tiempo),
el calor riguroso de La Rioja o el viento Norte
desatado sobre paisajes imposibles de hermoso.

El almuerzo frugal al mediodía
sobre el capó caliente del “Chumbulo”,
el blanco queso, el pan que era una fiesta
y el vino que nos acompañaba;
todo a la sombra impresionista
de cualquier árbol que sabíamos nuestro.

Después la corta siesta
en el silencio que aún parecía acentuar
un chirriar sostenido de “cigarras fanáticas”;
(esta imagen es tuya, doy fe de que es un plagio.)
Y volver a devorar distancias
con ese hermoso vicio de llegar y partir.

Era el paisaje el sitio que llenábamos de infinidad de cosas,
por eso el camino es el lugar donde me hacés más falta.




DOMINGO

Llueve sin vos en la ventana que da al ciprés más alto y al olivo;
es una lluvia ínfima, como hecha de recortes
de otras lluvias más serias, de relámpagos blancos en los vidrios,
como aquella que nos detuvo muy cerca de Abra Pampa
o la otra más agua en Tartagal que no cesaba nunca.

Llueve, y es toda la nostalgia un silencio de sombras;
alguna radio opaca que trasmite el fútbol obsesivo
llega hasta mí, lejana, junto a un rodar de coches alejándose;
y aquí entre estas paredes algo tuyo me falta,
o vos misma, no sé, pero noto una ausencia.

Son las seis de la tarde; llueve casi sin lluvia.
La gata dormita, tibia, sobre diván.
Ya he tomado café y estoy por irme al diario.

El domingo agoniza.



LO MINIMO IMPORTANTE

Por las cosas más simples me llegás a la ausencia:
por los clavos desnudos que quedaron sin vos en la cocina,
por un vacío de zapatos tuyos debajo de la cama,
por el sol que te extraña en las mañanas
–el sol enamorado del jacarandá de Tamborini y Conde–.

Ahora me llegás por los estantes,
por tu manera de destapar la olla,
de extender el mantel,
de tomar vino hasta alcanzarme.

En estas cosas simples se amontona
todo el aire de ayer que consumí a tu lado.
Los sucesos mayores son capítulo aparte.

Estás en lo más pequeño de lo mínimo,
fijate qué importante.
De lo trascendente tal vez hable otra tarde.

La que sabe de tu sombra vagando por la casa
es Cuf-Cuf, que a veces maúlla buscándote por los rincones.



SITIOS

¿Andando qué caminos nos cruzamos
con aquellos carteles que decían:
“Ai durazno”, “Se bende ajises”,
escritos con grandes mayúsculas ingenuas
de enes siempre al revés e invariables comillas?
¿Fue de Huaco hacia Jáchal
o en Calingasta, entre los álamos
que sonaban a caracol marino envueltos por el Zonda?
¿O tal vez más al sur, cruzando La Pampa,
su cielo desprendido sobre la soberbia serenidad del verde,
rumbo al mar, la arena y su pereza?
¿Fue en Colonia Caroya,
donde Córdoba descansa su serranía en la planicie?
¿Bajo el sol reverberando
sobre los alfileres blancos del salitre,
donde los pájaros permanecían inmóviles
a la sombra mezquina de arbustos agresivos
que herían las retinas como púas,
o en una ruta interminable por las soledades de Santiago?
¿Cuándo nos asaltaron con su original caligrafía?
¿En Albardón quizá, luz y viñedos,
o en la humedad del monte de Misiones
donde el sapucay es más importante que la muerte?
¿En Ceres, Pocitos, Machagai, Guandacol, Winifreda?
¿Dónde ofrecían su paz esos carteles?
Pudo haber sido en cualquier parte,
en uno de los tantos caminos que anduvimos
llenándonos los ojos de otras gentes,
de patria los zapatos.
Pero han quedado en mí esos anuncios
como una amplia sonrisa en mi vida,
algo muy semejante a la felicidad de aquellos días.



LLUVIA DOS

Es por segunda vez que llueve en mi tristeza;
resbala por lo mío –que excepto lo de ayer
ya no te pertenece– y cae en el hueco que descubro
cuando a veces, como hoy,
no tengo a quien contarle que un sábado
extrañé el pan de Jáuregui,
los almuerzos sin prisa en “Ruta 5”,
o que pensé en Matus, ya casi madrugada,
cuando una voz de tango me acercó Viejo ciego
y yo estaba de vuelta de algún vino.

Ahora que llueve sostenido a tanta ausencia
y ya no nos tenemos,
tengo conciencia del tiempo que pasamos,
que pudo haber sido de incertidumbre y duda,
una demencia lúcida o cualquier otra cosa,
pero nunca de hastío.

Ya casi apunta el día;
termino este poema, guardo la pipa
y silencio mi lámpara.
Cuando cese la lluvia,
también este momento habrá pasado.



FIEL A UNO MISMO

El matrimonio nada tiene que ver con el amor;
por más que se intente unir estos antónimos
no dará resultado: siempre habrá algún resquicio
por donde filtrará la luz
que llenará con los ruidos de afuera
ese pedazo de uno –el corazón tal vez
o algún otro rincón más ignorado e íntimo–
tan proclive a ser fiel sólo al amor,
es decir, a no traicionar nunca su verdad.



PRUEBAS

Si caminando por Agrelo
soy capaz de meterme en sus tardes
dejándome despedazar por los otoños,
los apagados marzos de otros días
y no te llamo.
Si resisto una noche por Honduras
con tanto antes repleto de nostalgia,
pensando en cosas que hoy no están
y mi brazo no extraña reposar en tu hombro.
Si un septiembre por Pinto
veo nacer el verde sólo para mis ojos
y me despierta la música del tordo
que se pasea por la vecindad cada mañana
y no siento tu ausencia,
todo estará muy claro:
diré cuánto te he amado,
me asombraré de que ya no,
y naceré a la felicidad de los recuerdos buenos.



____________

SIEMPRE PRESENTE y OTROS POEMAS (1974)





SIEMPRE PRESENTE

recorrer la luz con alegría
proseguir el camino por el que se avanzó
reconocerse en los amigos

que la poesía y el amor nos acompañen
detenerse es morir y la vida te apura
hay que dejar que el sol nos violente la sangre



*
Pero vuelve...
y con qué dulzura vuelve... ¿Es la melancolía
que vuelve?
Juan L. Ortiz


Veo tu rubia cabellera bajo el sol de Diamante,
la entrerriana claridad de tus ojos
llenándose del cielo que nos venía del río
en el verano del 73 con juncos en la orilla transparente;
y veo después (sería mejor decir que siento)
las finas hebras de tu pelo golpeando su suavidad de aire
contra mi cara, al volver –litoral de colinas
y luz sobre tus párpados– camino a Paraná
y su hechizo de mágicas cigarras.

Después el bar aquél, la noche alta,
nuestro suspenso sobre el borde de la quietud y sus estrellas,
el malecón grisáceo, el murmullo del agua,
y tu voz susurrando: Llevame a casa ahora;
la madrugada que adelantó sus pájaros para los dos,
la mañana, próxima, despertando
sobre el imperceptible oleaje del río dormido todavía a esa hora,
y el mismo sol del día anterior que ya nunca más,
en las playas de blanca arena de tu ciudad pequeña
para el amor que hubiera sido.



CHILE ¿PRIMAVERA DEL 73?...

No es coincidencia que cuando América comienza a liberarse
los malditos de siempre le quiebren el perfil de su sangre;
ni que los objetos tengan poderes sobrenaturales
y lo mínimo sirva de talismán secreto e invencible,
si no ¿por qué alguien guarda el reloj del Che
como un corazón americano arrancado con puñal de obsidiana?
¿Por qué han quemado las fotografías donde Allende miraba
con cálida sonrisa, acaso demasiado buena?
¿Por qué no más compañero Neruda?: canto de fuego y verde,
amor hasta en el odio. La poesía en carne viva clausurada.
No existen coincidencias en estas latitudes: mágico o real
pero nunca azaroso. Todo fue estudiado. No miente la dialéctica.

Y ahora que está de duelo el cielo austral
y negro de dientes Chile entero
y está de mar y luto Isla Negra: qué dolor estos muertos
que de tanto matarlos los viven cada día en los soles del hombre.
Qué difícil que se hace decir murió Neruda,
porque es tanta esta muerte que ya más no se puede,
que se quiebra la voz y la palabra y la rabia que empuja
y qué carajo, si esto duele
como una primavera de sangre hasta los pájaros
o como los anteojos hechos trizas del presidente asesinado.

Por eso me es difícil la poesía en tan duro momento
sin estallar las furias como estrellas precisas,
sin morderme la sombra sólo por impotencia.
Digo que tanto horror no cabe en un poema.

Algún día, tal vez, fluya el canto por cauces más serenos.



PEQUEÑA CRONICA DE AMOR

después cuando salimos llovía agosto
nos quedamos mirando el cristal empañado
atentos a la música de jazz
que ascendía tu cabellera oscura de la madrugada
giraba en tu aire y me contagiaba su perfume

lima y humberto I
zona de amor en hoteles de nadie
en sus veredas nuestros pasos corriendo hacia el refugio
y golpes de agua como dura esmeralda cayendo en el topacio

una sonrisa de mi quietud hacia tus ojos
de tu pelo a mi boca una caricia
las miradas como un fuego largamente encendido
que el calor de los cuerpos apaciguó en su abrazo

ahora en la calle
mientras este mes en su día último llueve sobre nosotros
nos parece que nunca ha sucedido así
al menos para vos y yo
y nos demoramos bajo sus cristales erizados
sintiendo la llovizna resbalar sobre nuestros cuerpos
tibios del amor todavía.



*
a Graciela del Valle


exaltado y sin límites
lo que toco crece y crezco en lo que toco
lo que respiro me proyecta

seguro que algo de esto dije alguna vez
pero no importa
hoy me pasa lo que me sucede de continuo
sólo ocurre que ahora lo escribo
para decir mi sangre reiterada
no digo derramarla
dejemos los grandes manifiestos
y aliviarme de esta intensidad
violenta sacudida de tiempo
garras de amor empecinado
cuando la poesía sucede a pesar de mí
brota por esta herida de vivir
por la que me desvivo lleno de alrededores



A UN ASESINO DE SI MISMO

No sos un ángel de Piero precisamente
ni tampoco un demonio de Hieronymus Bosch;
es preciso saber en qué siglo naciste,
cómo andaban las cosas por entonces,
de qué lado del mundo te tocó vivir
para saber cómo se elige,
si apenas sos una ínfima tuerca
de la sociedad consumista
que ciega las ventanas al sol,
invierte sangre en refugios atómicos,
asiste nacimientos de bebés-heroína,
duerme con un solo ojo por las noches
y es prepotencia occidental.

Nada de cuando hiciste es lo correcto,
no hay justificación cuando faltan razones;
sin embargo es difícil
tomar partido contra tu soledad acribillada
sin enjuiciar a los que se adueñan del aire.
¿Cómo tirar sobre tu pecho en desamparo
sin pedir la cabeza de los grandes culpables?

De todos modos Alea jacta est y no hay tu tía:
pagarás alto precio por tu juego,
por el lujo de la facilidad que te inventaron,
por la muerte sin pasión legítima:
esa bala que descargaste en otros contra vos
cuando ya no te queda
el sencillo final que alguna vez soñaste.

Habría que creer en dios
–supuesto autor de esta hecatombe
sin juicio universal posible–
y dejar en sus manos tanto absurdo.
Quizá te perdonara; mas lo ignoro,
porque nos queda por saber
si no pertenece al sistema.



UNO EN LA MULTITUD

encerrado entre muros
intentaron violarle la conciencia
después que le inventaron una culpa

tuvo que acostumbrarse a dos metros cuadrados de cielo
el golpe en contra que le dio la vida

años más tarde probaron su inocencia
le abrieron las sonrisas y las rejas
lo soltaron con las manos gastadas de tocarse

hoy anda cargado de temores entre tantos culpables.



MI AMIGO EL VIENTO

I
El aires es el cristal del viento.
El viento lo absoluto del espacio.

Para sentir sus manos,
su dignidad de vuelo,
descorro a impulsos de vida y verdad
(que sé una unidad indisoluble;
el azul que rodea la realidad,
salgo a su golpe hermano,
a su calidez amante,
y me dejo invadir por su invisible,
que se meta como ojos en la sangre,
como agujas de luz en las pupilas,
porque recién entonces será viento.

II

Alguna que otra vez es porcelana,
aire sensual apenas,
suave
hueco
de espacio
dando forma a las cosas:
recuerdo de la madre que uno tuvo,
su delantal repleto de alegría,
las tardes en la escuela,
el vino cansado del abuelo,
el amor con las primas
ingenuo como la pubertad amanecida,
la amiga –casi novia– que nunca vimos más.

El despertar un día hacia otros días
cuando cerró una puerta de la vida
con una fuerte ráfaga.
El imposible –desde esta nueva luz–
donde quedó el ayer
que apenas es la sombra y su nostalgia.

III


Sucede a veces
que el viento es lo primero:
armarse de poesía hasta los dientes,
jugarse por lo de uno,
deshacerse en amor hasta la rabia,
acostarse sin muerte a las espaldas
y dormir en la noche
sin presagios ni garras metafísicas.
Lo simple sin doblez:
lo que somos,
lo que asumimos desnudos como el agua,
el después que seremos.

IV

En todos mis instantes tengo al viento,
sin buscarlo
lo encuentro
por mis días;
necesito su áspero terciopelo
cuando su voz aprieta mis costados,
cuando siento sus dedos en mis ojos,
su noche boca arriba y un delirio de estrellas,
su soplo en mis arterias,
su caricia de potro en la mirada.

Porque somos lo mismo desde siempre al olvido.

V

El viento es la conciencia absoluta del tiempo.
El que aventa la ola de los cambios.
El que acerca la lluvia a los cereales.
El primer alquimista de la Tierra.
El canto anónimo de la juglaría.
El gran despeinador del fuego.

Y me habita las venas para hurgar mi intención,
la última duda,
la íntima mirada,
para hacerme su voz o su silencio,
su más violento nervio o su brisa serena,
su quietud,
su estremecimiento o el filo de su zarpa.

VI

Soy parte del infinito que lo nutre,
vital,
con un furioso sol en la alegría.
Y no hubo arreglo:
fue siempre así del vamos.

Por eso, sin hacer concesiones,
en mi orden total de casa y minuciosidades,
indisciplinadamente,
amo al viento.



JUEVES FRANCO

a mitad de semana
sin hijos de patrona ni delantal azul
cuando la luz de las 3 de la tarde
juega alegrías en su rostro
baja las heras o sube santa fe
ensayando miradas nocturno frente a cada vidriera
que regalará al conscripto del 2 de infantería
cuado en plaza italia el aire se ilumine de globos
y el botánico desparrame sus verdes

después de encontrarse los ojos
se buscarán la piel por godoy cruz o uriarte
y a la salida lenta
con una pesadez de olvido en las pestañas
pero el cuerpo más claro
en algún bar nostalgiará su casa
porque siempre le queda una tristeza

a las 8 el adiós volará
como un pájaro absurdo de esperanza

a las 10 la pieza de servicio
la cuerda menos cuarto de mañana

pero ella guardó un poco de sol en su cartera
hasta el próximo jueves.



*

este sol que crea los colores me aleja de la muerte
pero me acerca a la certeza de algún día final
cuando todo este verde que mueve la brisa
crezca sobre mi pecho hasta la flor
y sea esta misma luz quien le dé vida.



VERDAD QUE SOS

me venciste de amor
lo reconozco
admito que me tocó tu ala
todo el pasado es casi olvido
quedarme a esperar ya no me es dado

debo considerar como aprendido
lo más simple del pacto
decir amor es la poesía
que lo importante es amo

esta verdad que sos me ha derrotado

no sé qué llegará después de tu presencia
lo que venga después será otro paso



ADEMÁS SOS MI TIEMPO

Te miré hacia adentro y me bastó:
me alcanza tu lugar de ternura,
el sol en tus pupilas,
tu gesto que me comprende el fuego.

Es todo. Lo demás es naufragio.



*
a Marcos Silber

Amor es lo único que nos salva,
toda vida a empezar,
lo solo que nos queda
cuando nos asumimos
enfrentándonos a posibles caídas,
en la última frontera que divide lo terminado
–mirada final al ayer desde otros ojos–
de todo nuevo intento.



21 DE SEPTIEMBRE

hoy fue la primavera

el albañil silbando en los andamios
dejó correr el sol sobre su cuerpo
y acarició los ásperos ladrillos
como si fueran de su casa propia

el camionero vio abrirse la mañana
y del horizonte nacer pájaros
respiró tan profundo el aire nuevo
que sintió el corazón lleno de mariposas
y amó a gritos el verde de los campos de otro

el oficinista como todos los días
miró en el calendario su vida circular
desayunó apurado pensando en el exacto colectivo
y salió rapidísimo

fichó y 55 como siempre

pero hoy 21 de septiembre
estrenó una corbata.



LA POESIA Y EL DEBER

Claridad, poeta, claridad:
turbia es el agua estancada.


__________

22.4.07

LA PIEL DEL SOL (1973)






*
dorada piel del sol morena abrasadora
mujer de tibio cobre y cabellos de viento
fuerza del agua en el abierto beso
rama con flor y fruto a un tiempo
el amor nos enciende veranos para ardernos la vida

vamos al fuego
a tocarnos lo humano en lo profundo


*
mujer morena como mi piel de américa
cintura litoral donde perdura el tiempo
amo en tu cuerpo la fuerza de la tierra
que viene de tu vida hacia mi sangre
como el aroma río que desata
verde fluvial tu suelta cabellera


te amo canción y viento enamorado
mujer morena como mi piel de américa


*
afloró la sangre que aguardaba
buscando su sentido

vibró por dentro la ansiedad
nos inundó de trinos

después nos soltó por el amor
a comenzar lo que sabíamos.


*
sos la necesaria
la que no preguntó
el estreno de amor que sabía

llegaste para darnos de golpe
al suceso que los dos esperábamos


*
cómo sos de desnuda y de manzana
de fiesta para mí con tu alegría
te traiciona el contento en el abrazo
tu boca se llena de caricias
vuelan por tus ojos mariposas
cuando nacés al amor bajo mis ritos


*
en este amor todo el amor es vuelo
por la caricia que te envuelve
cuando aletea tibieza de mis dedos
por las manos que te viajan sin pausa
capitanes de sed por el deseo
por mis dientes que muerden
la dureza de bronce de tus senos
por este incendio azul que nos recorre
en este amor todo el amor es vuelo


*
fuego de amor todo diciembre
mi aliento humedeciéndose en tus labios
antes del beso que morderá al silencio
antes que mis manos enloquezcan

cuando ya nada mío me pertenece
me sentís crecer sobre tu vida
me sabés pequeño cobijado en tu vientre


*
te volviste playa
extensa orilla de amor y sol
ardiente arena
flor abierta al verano

tu enero me esperaba
desboqué mis caballos


*
como este mar
como esta arena somos

aquí nos hemos encontrado
para vivir el amor que no podemos retener
exaltado presente que nos lleva
a volcar en la tierra la realidad que creamos
cuando no somos ni nosotros
sino sólo universo

lo demás es después y lo sabemos
siempre seremos dos con el amor por medio


*
todo el día la lluvia se hizo mar
y se durmió en la arena

desde el verde refugio vimos cómo caía
pero no nos ganó la tristeza

la luz que no teníamos
la buscamos dentro de nosotros

bajo el follaje húmedo
quemamos el amor en el sol que llevábamos


*
con este amor que te amo
con este amor caliente hasta el frío final de mis huesos
me basta para llenar de sol tu sombra y tu cintura
estallar de colores la noche de nosotros
sentir cómo gira en tus entrañas
la luz universal que somos


*
atado de alma y sexo a tu hermosura
me rebelo de amor sobre tus formas
me libero en tu asombro
viajo por tu piel y toco el tiempo
cuando el beso es lo mínimo
y siento duras uñas en la espalda
zarpazos de pantera azul


*
anduvimos la arena
el ancho mar la espuma de las olas

corrimos por la playa
pisando el sol caliente su extensa cabellera

el cielo derramaba azul desesperado

éramos dos corriendo desbordada alegría
hasta que fuimos uno repletos de universo


*
¿por qué siempre es distinto ese final
en el voraz segundo que todo lo abarcamos
precisamente en ese instante
cuando el amor está volando?


*
tu lengua temerosa jugando por mi boca
los dientes al acecho
el mordisco de pronto
mi avidez por buscarte
cuando sé que retengo la raíz de tu vida
y nada puede ya la muerte


*
criatura de amor estremecido viento
golpe de estío vino de verano

te amor desde la luz que te hizo flor
para que yo te devorara fruto
cuando cerrás tu cálida corola
para apresar mi sangre erguida hacia tu vida


*
celebro tu ombligo
su caracol pequeño
su graciosa parábola
su escaparse hacia adentro
su cavidad apenas insinuada
donde sólo hay lugar para los besos
su orgullo de sentirse
como una viva flor sobre tu vientre
su esperarme
el saber que me voy y conmigo lo llevo
porque cuando el recuerdo te desnuda lo extraño
y es muy cierto

celebro tu ombligo
su secreto imán que me aprisiona
señal donde te encuentran mis manos
cuando ardidas corren por tu cuerpo


*
qué suerte que este amor no tenga llaves
ni dueño que vigile

que todo sea natural como el agua
y pueda recorrerte sin cuidarme
de no dejar sobre él todas mis evidencias

qué suerte que este amor no tenga llaves

si un día decidís que ha de tenerlas
yo no quiero guardarlas


*
digo que no podemos detenernos aquí

debemos andar por nuevos territorios
tocarnos el amor en laberintos ignorados
buscarlo en la espesura de nosotros
que salte hirviente de distintos volcanes
que agua clara se vierta en otros cauces

así hasta la sombra de la vida
hasta encontrar la luz cuyo reflejo
permanece en los cuerpos que el amor aprisiona


*
está cerca el otoño
mujer de axilas lánguidas y fugaces olvidos
desplazará al verano
al leve aire de marzo y su caricia última

poco nos queda para amarnos a todo sol
para darme lo que me das robándote
para llevarnos el calor compartido
terrible en pleno centro

está cerca el verano
mujer que te me vas
desatado galope de alto estremecimiento




*
aquí te he de esperar
me esperarás aquí
si mañana nos une otro verano

en esta playa
donde queda la huella de tu cuerpo cubierto por el mío
en este mar
con estos pájaros que solté hacia tus días
con el mismo deseo de amor que apaciguamos
bajo este sol cómplice y necesario

aquí me esperarás a desatar el fuego
con tus fuertes caderas de ternura y de viento
con tu hondura que conoce lo íntimo de mis dedos
con tus muslos que guardan el fervor de tu sexo
con tus cabellos noche
y esa ansiedad de ser en plenitud
de espalda al miedo

aquí el encuentro
si mañana nos llama otro verano
si de nuevo nos une otro misterio


_____________

CUADERNO DE OTROS NOMBRES (1972)







descubrimiento de nosotros

era un pequeño bar y la tibieza
sabían a paz las medialunas de aquella madrugada
después del whisky sin secreto
de una noche de agosto en “la tacita”

afuera había un día nuevo que estrenaba el diariero
camioneros llegados con el alba
y una húmeda neblina a lo largo de avenida la plata

pero en el bar aquel donde estuvimos me conocí en tus ojos
vi cómo la mañana se enredaba en tu pelo
echaban a volar las palabras que habían llegado a unirnos.



sin música

un cielo duro y frío
recuerdo su color y tu mirada
un largo demorarse en el presagio
las manos que ya no se encontraron
el bar silencioso y un silencio sin duendes
sin el mínimo indicio que acercara el instante

después salir al golpe
a lo que extrañamente nos dolía con otoño por butteler

la noche atacándonos su violenta poesía
su llovizna de adiós
y la tristeza de nosotros.



pensando en vos por cabildo y monroe

me dejaste en las manos un río de partidas
en los labios tu mínima canción
la espera como un pañuelo de regresos
viento en los ojos

pero los años fueron cayendo sus veranos
violando sus noviembres a espalda de nosotros

un día nos miramos en distintos espejos
que reflejaron un idéntico olvido
una despedida que no nos atrevimos a enfrentar.



poema en el bar de coronel díaz y mansilla

de verte una vez más
el amor es lo único que podría sucederme

según como se mire
hasta sería una cosa carente de importancia
pero este estar aquí en donde estoy
es lo que valoriza todo intento
o se dice que no o se vuelve a empezar

por eso si venís
si esta tarde llegás con el otoño que hace
te sentás enfrente y nos miramos
voy a pensar de nuevo que es entonces
y ya no importaría que aquel amor por vos vuelva a pasarme.



julio 20

hoy es julio
silencio y un día 20

imagen de ayer
tarde borrosa de aquel año
tus lentas manos sobre el mantel de grandes cuadros rojos
un libro dedicado sin pensar el después
en el bar de deán funes y belgrano

no sé si nos fuimos con la noche o quedamos allí
en el último gesto del amor que se apaga
de lo que no será

ayer cuando pasé estábamos charlando
y vos jugabas con las migas.
muchacha de otro otoño

ni en la parada del 123
ni en ese oscuro bar de pampa y una esquina
ni por los otros de filosofía
donde cualquiera se tutea con hegel
y las izquierdas se disputan a marx
pude encontrarte

no estabas fumando en la mesa de siempre
frente al café con crema y rayuela a medio leer

pero fui para vernos entonces
aquel extraño amor que compartimos
nada más que ese intento tan así de ternura
y el nombre que entonces te inventé

si anoche fui a buscarte
sólo fue para verme el ayer
muchacha de otro otoño.



después como una sombra

acaso tu manera de mirar
o el ya no debo que dijiste esa tarde
fue lo que me ató aún más a tu presencia que se iba

porque siempre lo que no puede ser
nos aprisiona con más fuerza que todo lo inmediato
lo no poseído
o apenas la posesión furtiva
es lo que con más ardor deseamos
aun a plena conciencia del difícil olvido
de la segura soledad
del dolor que sobrevive a tanta exaltada vehemencia

pero es el sino
y el destino se cumple.

_____________

21.4.07

OTROS LÍMITES (1970)






igualdad constante

qué fuerza en esta humanizada recta
tendida desde la altura del dolor
hasta la hondura de los días heridos

ni el viento ahuecando sus manos logra quebrarla
cuando pasa por ella la furia de su voz

qué fuerza en su extensión de tiempo
la facilidad no logró conquistarla
con sus curvas de frágil levedad.



vida traspuesta

en el mundo de las alucinaciones se reconstruye el tiempo
con perfección de miniatura antigua
cuando los días proyectan sombras sin violencia
y el recuerdo cobra altura de presagio mientras aviva su
irrealidad entre las manos.



identidad

el tiempo tiende a la quietud de las estelas funerarias
silencio vulnerado por el mismo silencio
y el hombre
vigía ciego para tanto universo
solo en su número
viajero de corazón fácilmente traspasable
arquero desarmado.



las existencias múltiples

las manos palpitantes delatan tu ansiedad
no es posible que logres ocultarla
estás llamado a ser el que siente vivir en su interior la
furia de los otros

no escaparás de tanta vibración intensa

al morir dejarás más allá de tus días la carga que tomaste
de los hombres
para aliviarlos de sus emociones.



dones

luciérnagas para el espacio de la espera
mariposas para el sueño de la adolescente
para la ternura recomenzada

para el vaticinio de la muerte el número impar
para la alegría la superposición exacta
sólo para los templos del miedo la eternidad como un viejo
estigma

la plenitud para el fruto maduro
para los que desbordan límites la inmensidad

la existencia plena para la vida transitoria.



permanencia del recuerdo

el recuerdo habita una oscura caverna
construida con deshechos de relojería
y días muertos de viejas horas
junto a él está enterrado el diente azul de la melancolía

al tocar sus frías manos impregnadas del ayer
una música ajada nos llega de otra edad
hace que la tristeza suelte su cabellera inmarchitable.



rodeado de vacío

nadie en tu inmensidad
en tu noche única
silenciosa de sonidos y sin embargo llena de vacío
como si el universo todo te perteneciera
pero sin nadie
sin sombras ni recuerdos
sin memoria de una mínima cosa que conmueva
sin ti mismo.



suma de los días

no hay eternidad
sólo espacio que se desgrana en tiempo
no hay cifra posible que abarque lo absoluto

el cero es la angustia de infinito.

___________

CON HUMANA VOZ (1970)






arte poética / 1

poesía es como el fénix
quemar y quemar versos
con la misma verdad que incendiamos la vida

extinguida la llama
poesía será lo que renazca entre tanta ceniza.



contesto algunas cosas

cantar no puede cierto valer
si el corazón no mueve el canto
.
Bernart de Ventadorn


¿qué cómo me hice amigo del sol
dije vamos fanático de luz
me extravertí poesía?

el día que el amor me ganó para siempre
y acepté que la belleza es subversiva.



del lado izquierdo

al trío sol

uno tiene un costado
el más armónico
lo carga de duda y sentimiento
de esperas y de esfuerzos
lo rebasa de sí hasta que se decide

uno tiene un costado visiblemente izquierdo
abiertamente de uno donde es posible todo
lo duele
lo interroga
hasta no poder más con la presencia

un tiene un costado desvestido
donde caben por rara coincidencia el más amigo
el más duro enemigo
un infinito punto de infinito
la humanidad
el mundo

uno tiene un costado a la intemperie
y lo lleva feliz porque lo ve en los otros
lo descubre cuando anda por la calle
en el mismo lugar
exactamente
donde lo tiene uno.



auschwitz

un tiempo de demencia dejó duras señales
altas llamas de incendio que mordieron como ácido las antiguas
culturas
el calcinado hueso ario de los que se negaron a aprender de la
historia
la llaga abierta en la hora brutal
la cifra del horror en las muñecas

de ese entonces amargo de oscuro humo y opaca realidad
quedó para recuerdo vergonzoso del hombre la ceniza final de
los campos de auschwitz

porque allí cada mañana
cuando el frío mellaba los dientes enterrados
desgarraba alaridos contra filosas púas
rompía inviernos de escarcha y cruel acero
el alba veía nacer entre la niebla caída por la noche sobre las
alambradas
una espesa humareda que crecía sobrepasando todo límite
hasta invadir el territorio de la desesperación o la locura

la agonía se había arrojado sobre la multitud erizada de espanto
asfixiando la vida
cuanto quedaba eran cosas vacías
miles de anteojos ciegos
anónimos cabellos
uniformes sin nadie
todo deshabitado pero tibio aún
como la mano que rasgó las piedras que silenciaron el grito
último
desesperado
como la sangre que corría por las uñas.



marina

fueron demasiados los que creyeron comprar tu inagotable
fuente sexual
pocos los que lograron saciar su sed en ella con placer otorgado
muchos los que nunca pudieron acercarse a tus profundas aguas

de todos ninguno jamás supo qué era lo que realmente amabas
nadie podría decir que entrevió alguna vez aquello que querías.



silvia de los alrededores de constitución

...estar sola, si quiere,
de mañana, sentada en un café, y no buscar a nadie.
Cesare Pavese

no sabe cuándo comenzó
posiblemente era muy joven dice
pero de lo que está segura que fue porque lo amaba

hoy es igual que entonces aunque un poco distinto
hace falta vivir
es necesario porque la vida urge
y si en darse encontró su destino está contenta de eso
aunque a veces lo dude
pero al menos
confiesa
todavía encuentro placer en mi trabajo
y aunque nadie lo crea
siento que cada vez que lo hago me eternizo.



a un boliche que había en una esquina
oeste de almagro

yo que pasé de tarde por tu esquina
te miraba despacio con ternura y cariño
siempre hubo alguna cita que me robó a tu estaño
por eso nunca entré a apurar un lusera

después sucedió lo de siempre
un día me di cuenta que eras mío
cuando ya te perdía.



calle íntima de barrio sur

a beatriz mazliah

cuando llovía en agrelo
había una lejanía en sus esquinas
y una tristeza que me invadía la sangre
afloraba de la quietud de los zaguanes

la ausencia reflejaba en espejos de lluvia
las débiles siluetas de los enamorados
que bajo su paraguas se iban como al olvido

después cuando la tarde recogía sus cabellos
sólo quedaba al borde de la noche
algún barquito de papel abandonado.



allegro assai

el verde natural es la plenitud perfecta
cuando lo toca el oro de la luz

la realidad de estar
la más simple armonía de ser uno

la vida
sin más vueltas.



luz germinal

a eleo demigliano

el aire que mueve el mundo sensitivo
abre a la vida como una flor de pétalos calientes su luz de
intensidad
desata el mundo de su colorido sobre el verdor que todo lo
contagia

las espadas del sol decapitan la levedad de la tristeza.



isla berduc

¿qué flor es esa que se lleva el río
hacia el verdor sereno de las islas
cuyo color violento de tarde al rojo vivo
quedará detenido entre los juncos
como un pañuelo mínimo de amor y adolescente?



los días que quedaron en el tiempo

un absoluto no volver
un casi olvido y el silencio

la puerta cerrada del ayer
que nadie abrirá
aunque golpées y golpées.



regreso

la soledad es un largo silencio
como las paredes del destino
un corredor profundo que se recorre mudo
en cuyo final sólo se encuentra uno
que estaba desde antes
esperándose.

_____________

INDAGACIONES (1969)






II

Sin quitar esto ni agregar lo otro
Tratando de saberme cada día
Probándome
Hurgando sin exclamaciones de dolor
A dos manos escarbándome la vida
Sin preciosismos diría yo

Aquí se trata de saber hasta dónde uno es cierto
Ya que la realidad no miente nunca.



III

No quepo en poco cuerpo limitado

Rechaza el corazón su involuntario encierro
Mi voz precisa el viento para colmarlo de palabras

Niégase mi bondad a todo muro

Mis ojos están llenos de distancias
Me duele la mirada si no existe horizonte
Mi zapatos se mueren de caminos

Quiero andar por mi tiempo a intensas sacudidas.



V

Sin negativas
Entregándole siempre al otro igual
Mis fuerzas hasta el pálido cansancio
Las espaldas para cargar los días
Que comenzaron a llover penurias
Y uno no se sabe cuándo
Los hombros para seguir con los inviernos
O las manos
Para prolongar
Lo que no pueden expresar las palabras

En fin
De lo que tengo lo que sirva
Hasta que aguante

Cuando se rompa ya veremos.



VI

Poesía
Hay que salir desnudos a dar lo que hay que dar
A recibir lo que nos toca

Sin ropaje ni adornos
Vamos a estar más cerca de los hombres.



VII

No me llegan de afuera las palabras
El grito hermano
La desgarrada voz

No me tocan envueltas en silencio
No me toca y pasan
No

Me viene desde adentro
De este tiempo que soy
De esta memoria
Desde esta noche amarga
Abierto pulso
Por la que va mi sangre a convocarte.



XI

Antes que llegue
La que debe llegar alguna vez
A desordenar mi alta pila de números
Que no acumulé porque sí
Ni eché a volar en vano
Sino que fui ubicando de la mejor manera
Para servirme de ellos y que a todos sirvieran
Quiero seguir creciendo
Intentar la vida hasta la muerte
Yo no me niego a florecer.



XII

Cuando elegí sabía qué era esto
De sentirme habitado por los otros

Quiero una poesía de todos
Y sé con sangre y hasta el grito
Que duele no lograrla

Pase lo que pase no hay me vuelvo
Dije que lo elegí sabiendo

Lo otro exactamente es lo más fácil
Pero eso no lo quiero.



XIV

Sólo dos manos y un grito casi nuevo
De inalterable amor todos los días
Para escarbar profundo la tierra que me nutre
Saber por mis raíces
Cómo crezco a la altura del hombre

Ver si me doy en frutos necesarios
Que si hoy para todos no alcanzan
Al menos sirvan para el hambre de algunos

Y seguir madurando en el tiempo
Con constancia de árbol.



XV

Clavada horizontal apasionadamente
Golpéame con duras pulsaciones las aristas del cuerpo
Taladra el ancho pecho a lo profundo
Y no me deja casi ni vivir
Qué digo
Ni morir
Esta ansiedad humana que me habita.



XVI

Con rigor de verdad y justa rabia
Pégame todo a lo largo de mi vertical
Este hoy que raspa años con sus uñas

Caminando y viviendo acumulo lecciones

Nunca hubiera sido así me digo
De no ser porque me grito siempre
Y en estos días de puño firme y dientes
Andaría desarmado entre los otros
Todavía con lentas añoranzas
Por un tiempo de otoño y ojos tristes
Como muchos demás

Pero uno finalmente aprende a fondo
Cuando las cosas se suceden

De espaldas a las sombras
Me doy cuenta de todo.



XXIII

No quiero una suerte a menor precio
Que este que me impongo
Sé bien cual es el precio
Y ya está decidido

Lo que siento es así de trasparente
Como este algo que existe entre nosotros
Y que no impide vernos

Afronto enteramente
Lo que me deparen mis palabras

Y bien
Si ya está todo dicho
Por favor vayamos a otra cosa.


__________

CRÓNICA DEL FUGITIVO AMOR (1969)







2

Te esperé, y hubo ausencia.

La tarde resbalaba en los cordones
hilos de sol adormecidos.

Después la noche en soledad y la nostalgia
llenaron la plaza de violines.



3

Hoy me sentí más solo
que un reloj que sólo él se escuchara,
rodeado por tu ausencia
que se quedó conmigo.

Entonces comprendí que la muerte
es la suma total de las esperas.



6

A las cinco de la tarde
nos encontramos en una y otra punta del teléfono.

Tanto tiempo
y tu nombre nacía de mis labios hacia vos;
tanto tiempo
y mi nombre llegaba casi nuevo por tu voz.

A las cinco de la tarde
fueron cinco minutos de un invisible encuentro.
Cinco minutos apenas,
para intentar una inútil zancadilla al destino.



18

Sabía que habría un adiós antes de la despedida.
Un adiós que si nadie dijo no por eso no fue.

Sabía que habría un recuerdo
aun antes del amor comenzado;
un recuerdo que aunque no recordemos,
tal vez nos esté recordando.



19

Solo por la calle desierta.
La lluvia apenas si se deja caer
–oblicua–, como el remordimiento.

Desde un tiempo imposible
llama lo que ya fue
con una voz de ayer que reconozco.

Sin embargo es inútil:
algo me hace avanzar con el tiempo
e impide que regrese.

____________

CONTRAIMAGEN (1968)






AMOR

Un día cualquiera
asistimos a nuestro nacimiento.




INFANCIA

La hora de la siesta
inundaba de luz los naranjos.




ASOMBRO

O, en la boca del niño ante el mundo.




PRIMAVERA

Con el azul y el verde
me hice un traje de música.




TIEMPO

Como una araña anónima,
teje la fina red
que cada mañana rompe un niño.




AÑOS

Sobre el muro agrietado
trepa una enredadera.




INVIERNO

Junto al árbol más viejo de la calle
hallé un pájaro muerto.




INFINITO

Espejo frente a espejo;
en el medio vacío y silencio.




ASTERISCO

Fantasía soñada,
estrella en implosión,
síntesis de lo no abarcado.


__________

ORDENAR LA VIDA (1968)





ordenar la vida

hay que ordenar la vida
poner cada grito en su lugar
preparar cada vértebra para el momento próximo
sacudirse el ayer de los ojos
desocupar el corazón de todo lo pequeño
hacer lugar a lo más grande
arrojar por la borda la escoria que nos queda
construir de inmediato lo que sabemos necesario
limpiarnos del día que pasó sin vagas añoranzas
pensando que la vida que estamos ordenando
comienza a cada instante.


algunas proposiciones

les propongo contagiar la libertad a todos
enloquecer a los candados
desterrar de la vida tanta sombra
repartirnos los pétalos
darle un poco la espalda a los números
irnos por las guitarras hacia el hombre
por el canto a tutear a la esperanza
a decirle de vos y falta poco
por la poesía a sentirnos más cerca de la sangre
por la sangre a defender lo que peligra

les propongo legalizar lo humano
intercambiarnos sueños y palabras
oxidar las espadas
reventar los fusiles cuando ya no hagan falta
flagelar la mentira a golpes de verdad
renunciar al alambre de púas
dejar volar el ala
que el cielo continúe con su azul
que el aire siga siendo respirable
dejar salir al sol todos los días

y luchar hasta el fin
luchar
hasta que esto termine.



este amor

cómo me gustaría vivir sólo tu amor
la alegría que nos damos
ese ser sólo vos cuando todo es tu cuerpo
ese total nosotros cuando somos la noche

todavía no puedo
abarcar todo el mundo sólo con tu presencia
reducir tanta historia a un solo nombre

no quiero decir no a todos los que esperan
y acunarme en tus ojos
decir sí nada más que a tu vida
y dejar que golpeen tantas ganas de amor
que a todos les sucede

todavía no puedo demorarme a tu lado
mirando todo tu aire

todavía no debo
tal vez cuando esto cambie.



aniversario

vida
si habré viajado otoños por tu tiempo
si habré andado tus venas palpitantes
con el rumor caliente de mi sangre
si habré besado el fuego de tu boca
con el ardiente amor de mis palabras

no sé cómo agradecerte
tanto amor derramado en mi garganta
como un áspero vino penetrante
pues no tengo para ofrecer a tu bondad
más que esta voz nacida para defenderte
esta lucha sin tregua que sostengo
y el canto esperanzado que nos une.



testigo de mí mismo

viajero de la vida totalamante de toda nueva forma
nunca más habrás de preguntarte
qué era lo que ganas y qué lo que perdías
porque has vuelto de todos lados y has vuelto de ninguno
porque partiste de ti mismo en un viaje a ti mismo
y arribaste a la playa que no desconocías
pero que extrañamente duro te resultó reconocer

como Sísifo
no bien se hubo llegado vuelta a rodar la piedra
otra vez a empezar

pero todo está bien así
pues nada me detiene más de los necesario
el tiempo que requiere la pausa
el cansancio del viaje
finalmente el brevísimo sosiego.



si digo amor

si digo amor
no me he quedado en su palabra

he recorrido todos sus relámpagos
el vacío que se extiende más allá de su cielo
buscando detrás de lo que somos
aun después del amor de cada encuentro

si digo amor
no me he quedado allí
dejándome morir en puro sortilegio

sigo buscando su desnudez total
el alto fuego que nos devora más allá de nosotros
después del golpe de ala del deseo

si digo amor
es porque busco esa forma que nunca he poseído
la forma del amor
cuyos contornos imagino de viento.



dos imágenes

desde el puente de bustamante veo pasar los trenes
y este momento en que los miro

la tarde es diferente y no tiene final
mirada con los ojos de los enamorados
que atraparán la noche en el bar más cercano
amándose las manos mientras se enfría el café

con las primeras luces se sobresalta el viento
el frío corre pegado a las paredes
me envuelve de duro azul en las esquinas

pero es otro momento
se lo digo a mi pipa
y me pierdo en la curva forzada de díaz vélez.



nocturno en montevideo

el azul frío de la noche
me dio una bienvenida desierta en la alta hora

la trasparencia del invierno
desnudaba las formas de cuanto me rodeaba
ascendía a su máxima violencia golpeándome los ojos

hubo un adiós que fue pero que no dijimos
el ómnibus rodó la ausencia de las calles
y era su irse todo cuanto latía

caminé montevideo
sus calles de luces silenciosas
pensando en el río sin color lleno de viento
pensando que estaba pensando
que un día por ahí anduvo lautréamont

descubriendo cuanto desconocía
me inundó la alegría de estar solo
rodeado de nadie
viajándome por dentro
sintiendo el corazón latir en todos lados.



la tigresa

al acercarse presentí el encuentro
sin darle tiempo le arrojé la mirada
que estremeció su cuerpo envuelto por mi fuego
antes que sus ojos encontraran los míos
sacudiéndome adentro

después fue una caricia violenta sin tocarnos
de aire a aire
sintiendo las venas llenarse de viento
sin compasión por lo que somos
y un zarpazo brutal
de puro amor e instinto desnudando el deseo
desgarrando mis vísceras en un beso profundo.



casi nostalgia

hoy quisiera mirar esa esquina de bulnes
desde la ventana que hay en el sexto piso
de un edificio de la calle honduras

mirar la misma ochava del boliche que adentro
tenía un cisne grifo navegando el estaño
y en la pared la foto querida de carriego

mirar la misma esquina que una noche hice mía
por ese extraño modo que tengo de querer
las cosas que de pronto descubro que deseo

sentir que era palermo aquello que miraba
cuando entonces vivía en ese sexto piso
desde cuyo balcón contemplaba la esquina.



menos que el silencio

de tanto cuanto se ama
nada queda viviendo entre las manos
más que el vacío que llena la nostalgia
que sólo puede sentirse con los ojos
forma delimitada por la infinita ausencia que lo llena
recuerdo de la materia amada
poseída y gozada hasta una súbita tristeza
cuando llenaba con su ser
este hueco que hoy apenas si recoge
en sus profundidades de silencio y de nada
un viento individual y sin sonido.



ruptura con la tristeza

cierta vez la tristeza se me tiró encima con tanta furia
penetró el recuerdo de tal forma
de tal manera se acurrucó en un nombre de mis noches de ayer
para saltar después sobre los días de este hoy
alevosamente y en silencio
que desde entonces no la quise más
le dije adiós sin lástima
un adiós sin dolor y para siempre.



césar vallejo

qué bárbaro vallejo qué bárbaro
cómo me estás golpeando todo el aire
cómo se tensa el corazón en arco
para arrojarme de él contra el vacío
para erguirme desde el fondo de mi dolor
para volverme a trajinar la tierra
para vaciarme todo el palabrerío

qué bárbaro vallejo qué bárbaro
cuánto hombre en ese cuerpo
qué voz en esos huesos
qué patada de amor entre tanta injusticia.



vínculo

hablo de mi padre
de él me digo cosas que descubrí hace mucho
que recién comprendo

que le gustaba el cielo despejado
de puro azul sin nubes por ejemplo
o que una alegría clara le inundaba la vida
cuando hablaba del pan que comíamos
nacido de sus manos como sueño o paloma

nunca lo vi triste
pero sentía su cansancio de hombre
cuando la flor del vino abría sobre su alma sus pétalos morados
entonces callaban sus labios y los ojos hablaban

la noche que faltó de casa
mi madre creyó tocar la muerte
desvelada la sorprendió la aurora
hasta que el eco de sus pasos devolviéndonos el corazón
nos trajo la mañana iluminada de alegría y de pájaros
mi madre retornó a su edad
volvió a palpar el tiempo

hablo de mi padre
y recién comprendo todo lo que a él me une
más allá de la unión invisible y perfecta de la sangre.



raúl gonzález tuñón

a partir de la poesía o aun antes
a partir del hombre desnudo hasta el gesto
porque la poesía vino después
empezaste a buscar donde no se atrevían los ilustres
lo que había que decir a verso limpio
a pesar de la fría retórica
de tanto poeta a contramano

un día nos alcanzaste la luna con gatillo
para que siguiéramos tirando.



alguien

qué harás con esta noche en esta noche me pregunto
con este frío de vidrios empañados
con este frío de punta y viento de secos esmeriles
de aire veloz
cortante
apretando los miembros ateridos hasta el dolor
de silenciosa
conmovida lágrima

me dueles porque sé que en esta noche debes sentirte pequeñito
casi nada en medio de ti mismo
con un extenso desamparo y sin un fósforo
sin tan siquiera un solo fósforo
abandonado al zarpazo inhumano de julio
rodeado de un frío total
miserable
que te penetra en cuña y ángulo
tan solo sí en medio de esta noche de fuegos extinguidos
de pelos erizados hasta la pena
de abrigo que no tienes.



nicolás olivari que se fue

hoy me llegó su muerte cuando no la esperaba
yo que pensaba que en esta primavera
iba a abrir su balcón sobre díaz vélez
para llenarse de verde florecido
cuando el sol se demora en parque centenario

yo que pensaba que todavía no
debo decir que sí
y mirar solamente la ventana cerrada

seguro que usted se fue despacio
del brazo de la musa de la mala pata

lo veo irse de la vida
haciéndole a la muerte un pas de quatre.



cierto adolescente

en las tardes de otoño casi noche
subía por la calle oruro que la sentía suya

iba a conversar con la poesía
junto a la estatua de florencio sánchez
mientras la luz caía pálida sobre su bronce
y la tristeza era más honda y era amiga

la melancolía esperaba en un verso cualquiera
compañera del regreso por chiclana
hasta entrar en las calles de siempre.



suceso

una tarde sintió sobre su pecho
un galopar de potros desatados en furia
escapar del corazón que latía violento
mientras su vida vibraba realidad

cuando después todo volvió a su lugar
ya no hubo sobresaltos
aunque nuevos caballos corrieran por su pecho
con más frecuencia
y el corazón siguiera desbordándose
todo le pareció normal y no hubo asombro

no fue coincidencia
que simultáneamente entrara a la poesía.

__________

DIGO AMÉRICA (1967)



1

nuestra historia una suerte de alarido
nacido en esta extensa geografía
donde el dolor tendido sobre el día
proyecta hacia la noche su gemido

porque el amor es una vieja herida
que sangra por los poros germinales
alimenta las fuerzas vegetales
de un paisaje feroz como la vida

donde una turbulencia de volcanes
remueve oscuro el fondo de los hombres
y los hace sentirse un solo pecho

medite el invasor y no se asombre
cuando con justa furia de titanes
le hagan pagar por todo lo que ha hecho




2


hasta hermosos de cuerpo se vuelven
los hombres que pelean por ver libre
a su patria.

José Marti


conmovido por todo cuanto todo
vibrando intensidad por cuanto siento
con férrea voz o musical acento
amando vivo a américa que evoco

a amarla hasta la muerte te convoco
desde el filoso borde de este canto
pues aunque muchos somos nunca es tanto
y no hay que darse a américa de a poco

luchando por la tierra americana
verás crecer la altura de tu anhelo
empezarás al fin a conocerte

tendrás la juventud de la mañana
no dolerá a tus pies el duro suelo
y si mueres de américa no es muerte



4

muchos pocos hacen un mucho
Cervantes



despierta el indio américa despierta
de norte a sur los andes se estremecen
sacude el pueblo su sopor y alerta
contempla cuántos son y cómo crecen

reconoce el obrero al campesino
ambos saben por qué se dan la mano
sacudirán el yugo que asesino
oprime el corazón americano

será el amor bandera que cobije
la ardiente esperanza que nos lleve
a querer nuestro suelo libertado

la esclavitud que el hombre nunca elige
caerá a sus pies cuando su voz subleve
golpee duro con el puño alzado



7

(playa girón)


miren cómo deserta el mercenario
que pretendió hollar una mañana
con botas yanquis la verdad cubana
que defendió un pueblo solidario

allí quedó su odio derrotado
quebrada su crueldad de maldad fría
cuando para el cubano fue alegría
vestirse en su civismo de soldado

aprenda la lección todo el que quiera
retornar nuevamente a la aventura
de intentar someter lo liberado

aunque el dólar los arme no hay manera
de derrotar al que con mano dura
la libertad construye enamorado



9

bajo qué espeso polvo está enterrada
la mano que empuñó libertadora
el alma del fusil que tiene ahora
duro el gatillo ausente la mirada

en qué tierra se oxidan olvidados
los aceros que abrieron en el viento
con seco golpe el desgarrado aliento
de la voz de los pueblos levantados

volvamos como ayer si lo olvidamos
a recoger las armas que dejamos
a lo largo de este árido camino

ya es la hora mañana será tarde
en llamaradas toda américa arde

abrámosle horizontes al destino

_________

EL FUEGO COMPARTIDO (1967)




LLAMADO

No te quedes detenido en la noche.
Peligra el nuevo día.

Despójate de esperas.

Sacúdete la duda.
Ajústate la vida.

En la tierra del hombre
te estamos esperando.

Ven con nostros camino de la sangre
a defender el fuego compartido.



MORIR EN VIETNAM

El odio yanqui voltea noches de sangre,
ametralla la luz, astilla la esperanza,
sacude con maldad, por fría impotencia
el árbol germinal de la alegría
y ahoga con gases tóxicos la dignidad del aire.

Allí están otra vez los mismos que en Corea
fusilaron palomas por la espalda,
destruyeron la paz de extensos arrozales;
los mismo que en Japón
horrorizaron al fuego de sus múltiples volcanes
cuando abrieron el vientre de Hiroshima
que se volcó en la tierra en flores muertas,
cuando a crudos zarpazos desgarraron
el corazón azul de Nagasaki.

Allí están otra vez martirizando
a los que se rebelan contra el crimen,
con nuevas armas construyendo el miedo,
con pardos helicópteros
lloviendo oscura muerte,
disparando
con dólares y balas de exterminio
sobre la aurora del tiempo que amanece.

Pero no,
mil veces no:
porque los vietnamitas triunfarán
desde la altura de sus pies descalzos,
desde la voz erguida de los hombres
que reivindican su derecho al canto.

Y si los yanquis no se van ahora
mañana habrán sido expulsados.

Vietnam no es sólo un pueblo que combate:
es la humanidad que está luchando.



LA PEQUEÑA ESCUELA DE AN HOA

Bambúes calcinados por el napalm,
decapitados lápices,
astillados pizarrones en blanco,
un montón de palabras no aprendidas
que cayeron de libros
quemados por las balas,
enmudecidas en el suelo,
y una campana hueca
en su agonía de sonidos,
solo testigo bajo los aviones
entre el humo y el miedo.



LA BATALLA DE BINH GIA

Llegaron por el aire con sangre y con tragedia,
con lustrosos generales sin brillo,
con acero mortífero desde los helicópteros,
pero también temblando bajo los galones
con un intenso frío que les arqueó en las nucas
el nunca más que les ganó la muerte.

Vinieron por el aire a fulminar el hilo de la vida,
con soldados de asombro que no sabía por qué,
con soldados camuflados con un miedo desnudo
que no tuvieron tiempo de quitarse la duda
cuando ya estaban muertos.

Estuvieron también
los mercenarios del whisky y alguno que otro dólar;
estuvieron para llevarse entre las sucias manos
sus destrozadas vísceras que no pudieron enterrar.

Porque en Binh Gia fueron derrotados
el técnico de la “guerra especial”,
el soldado agresivo a pesar de él,
el mercenario todo temblor y súplica.

El fuego ardió las sombras en Binh Gia.
Rojas llamas de pueblo devoraron la noche.



“OPERACION ESCUELA”

¿Qué pasará mañana Norteamérica,
cuando los hijos
de tus hijos
se enteren que los padres
de sus padres
quemaron pacíficas aldeas,
arrasaron diminutos colegios,
mataron cuanto nace a la esperanza,
ametrallaron niños,
y a todo esto llamaron “operación escuela”?

¿Qué pensarán tus niños
al mirar a sus padres,
cuando piensen en Vietnam
y sus casas sin risas,
silenciadas
por el abuelo que les sonríe desde el cuadro?



PENSANDO EN MI AMIGO

¿Qué será de mi buen amigo Ernesto
que solía decir:
qué fácil es la vida desde la ventana de un café,
y que un día del 59 partió hacia Norteamérica
–ese gran país de catástrofe–
a ver si las cosas le iban bien?

Nunca más he vuelto a saber de él.

Espero que no se encuentre en Vietnam
tirando contra mí.



COMPAÑERA

Mientras nosotros nos amamos
con labios húmedos y palabras nuestras,
Doan Thi Ngon Hen –obrera vietnamita
de la Cooperativa de Tan Han–
combate por las rosas de su patria,
crea poesía al pie de su ametralladora
defendiendo la risa de su pueblo,
se ilumina por dentro de esperanza.

Por esto es que te pido, compañera,
que después del abrazo
-no antes de que suceda, porque traicionaríamos
al hombre que nos nutre la vida-
abandonemos la tibieza del lecho,
el mirarnos sin pausa hasta el origen,
el dulce entresueño de después,
y volvamos nuevamente a la lucha
sin dar tregua a tanto odio invasor.

Así estaremos junto a Doan Thi Ngon Hen,
camarada que en Vietnam
también pelea por nosotros.



CARTA A UN GUERRILLERO VIETNAMITA

Fecho esta carta
en un lugar de América que puede ser cualquiera,
porque América es una
en toda su realidad quemante,
una en su furia,
en su dolor;
una en su amor de fuego
que entrega a los dolidos de la Tierra.

Y desde este horizonte,
en donde se rechaza al intruso
que se filtra por el menor resquicio,
voy a tus latitudes de valiente guerrilla
extendida mi mano,
hermano vietnamita,
porque marchamos por un camino igual
que nos acerca
para que nos veamos,
para poder tocar con nuestras manos de hombre
la realidad del hombre que habremos construido,
cuando esta débil tela que pretende envolvernos
haya sido rasgada totalmente.

*
Digo
que pronto acabará todo esto
porque larga es la lucha comenzada.
Muere mi hermano Juan,
muere tu hermano Vinh,
y así todos los días;
cada minuto que se suma a la hora
cobra el monstruo su presa
mientras recoge dólares de su siembra de muerte
(en tanto consienten satisfechos
los energúmenos ascendidos a custodios del amo:
los cipayos de América,
los títeres de Vietnam.)

Están en todas partes manchando cuanto tocan,
con los dientes mellados,
con las uñas quebradas,
a la espera
de que los pueblos caigan para dar el zarpazo.

Pero sabremos partir su duro nervio,
vaciar todas sus venas.

¡Volvamos contra ellos
todo el odio que en la pólvora encienden!

*
Es ardua la tarea de encender la alborada,
limpiar de moho la historia,
convencer a la gente que cualquier brillo engaña.
Pero tuteándonos con la alegría
todo será posible.
La brasa más ardiente no logrará quemarnos.


No es la alegría del fácil regocijo
la alegría de la que hablo,
sino la otra alegría:
la que nace del combatir diario contra toda injusticia;
la alegría del puño que defiende,
del pecho que cobija,
de los que no se vuelven,
de la mano que da,
del corazón que entrega.

La alegría que señala a los irresponsables,
la del grito
que sacude a los que duermen todavía.

Es tarea dura y lenta
esta de voltear los muros que nos ciegan la aurora.

Es tarea dura y lenta
pero es nuestra tarea.

*
Y aquí concluyo,
hermano,
estas líneas escritas con la sangre quemando,
esta carta
que quiere acercar tus latidos a mi pecho,
tu verdad vietnamita
a mi verdad latinoamericana,
tu hombre que eres a este hombre que soy,
seguro de saber no muy lejos nuestra total victoria
a pesar de toda la mentira,
de tanta
muerte
injusta
y toda la crueldad que tenemos en contra
de nuestra libertad y de nuestra esperanza.

Y si esto fuera poco,
si no alcanzara como motivo válido
el ser tan sólo un ser humano
para tener derecho a lo más elemental de la vida,
están los siglos que dejamos atrás,
agotados de haber bebido en ellos todo lo que sabemos,
y esto ya es suficiente:
razón de más para saber que el hombre todo lo transforma,
y que la historia marcha con nosotros.

___________







SED NATURAL (1965)





*

vengo a vencer tu cuerpo con mi sangre

con mis ojos viajando por tu cuello
a hundirme en la tibieza de tu arena
con mi espera imaginando encuentros
a violar la blancura de tu lecho
con mi ansiedad convertida en palabra
a vivir la poesía de tu aliento
con mis manos antiguas de alfarero
a dar forma a la altura del amor en tu tiempo

vengo a instaurar sobre tus labios
la calidez del tibio monosílabo

me iré por tu cintura de diciembre
a desatar veranos en tus senos
a inaugurar la vida de tu sexo
dulce y maduro fruto que deseo

llego desde el ímpetu más puro de la tierra
a establecer sobre tu cuerpo los principios del fuego
a perpetuar la memoria del sol y la alegría
y a morder el instante donde el tiempo
cubre todas muertes con sus redes.



*

el río desbordado del deseo
quiere anegar de gozo la geografía de tu cuerpo

curvar la claridad de tu cintura
con la pasión vuelta lengua de fuego

penetrar los profundos latidos arteriales
hasta hallar la vertiente del sueño de tu sangre

y ya sobre tus ojos anular la nostalgia
que rodará a tus pies como una luna ausente.



*

este sentirme caballo desbocado
galopando tu cuerpo amanecido
perfume agreste
que a su verdor de juventud me invita
me vuelve levedad
cuando voy crin al viento hacia tu orilla
a buscar el remanso donde sacio mi sed.



*

robando frutos tiernos de tu amor
desando la largura de mi erguido deseo
llevándote en la boca como fuego de miel
después de haber vibrado en tu interior
perpetuando el latido del hombre
cuando vuelvo a la noche que demoro a tu lado
desde la luz abierta del origen.



*

no conozco otra forma
y si la hay no es la mía

te amo abriendo hasta la herida
siénteme mordiéndote el olvido

cuando me buscas con suaves movimientos
te amo furiosamente remontando mi savia

no puedo amar serenamente lo que deseo con vehemencia

quiero amar este amor de tempestades
donde me vuelco con mi vida y mis muertes

vaciémonos de amor hasta agotarnos
hasta tocar el abandono
no quiero despertar de este desborde
sino después de habernos consumido.



*
este amor que te doy
y que me das
esta humedad de labios que se rozan
cuando vuelven sedientos de tu piel
y este intenso vibrar
de lo hondamente oscuro
al límite de luz donde habitamos
sobrepasa la voz
desborda musical
me desgrana en cantos
por este amor que te doy
y que me das.



*

a instinto desvelado
trepo tu monte virgen de lluvia seminal
donde nadie llegó
desencadeno la materia
lleno de plenitud tu cuenco natural

mientras en tus riberas me detenga
fluirán de mi existencia
estos ríos humanos
para mojar tus márgenes sensuales.



*

qué tiene tu piel
cuando me llama desde su ardiente vértigo
para que te habite
con este cuerpo mío que levanto en la tierra
para que te acaricie con mariposas liberadas
que en cada poro húmedo de tu extensión en llamas
dan forma y contenido a un nuevo tiempo

qué tiene la piel tuya que hago mía
cuando tu amor se viste con mi cuerpo.



*

no somos más que dos
pero tenemos lo necesario
para configurar la imagen del amor que nos une

este amor que es así porque así lo queremos
a veces deseo amoratado sobre tus largos brazos
a veces amapola como labios mordidos

este amor que algún día marchitará su verde
cuando todo misterio nos sea revelado
ni me asombre tu entrega presurosa
ni al poseerte quede en tus entrañas
cuando nada nuevo nos entregue
para encender el instante de los dos

este amor que habrá muerto
cuando ya no podamos liberarnos en gozo.

__________

7 POEMAS VERTICALES (1963)






1

Porque nada me es indiferente
vivo la realidad de cada día rebelándome.

He aprendido otra arte poética
que hasta ayer ignoraba:
me sumerjo en la vida de los hombres
para forjar el verso nuevo.

Es decir: junto al obrero río,
canto o blasfemo;
al lado del oscuro campesino
me inclino sobre el surco;
sentado junto al oficinista
me hastío entre expedientes.

Por eso el poema de hoy es tan distinto
del que ayer elaboraba en soledad,
casi fuera del tiempo.

Hoy estoy entre todos, en medio de la lucha,
ocupando el lugar que me ha sido asignado.



2

Mar no,
estrella no,
cielo tampoco;
sin embargo hay palabras que nacieron solas,
en completo abandono, desposeídas de todo,
pero que vibran puras,
terriblemente bellas en toda su fiereza,
y que encierran en sí la única verdad,
la sola esperanza
que perdura en el mundo,
como hombre, por ejemplo...



3

Hoy me hace falta un corazón multiplicado,
tal vez un poco menos mío, es cierto
–pero qué importa eso–;
un corazón a flor de piel,
palpable como la angustia, la pena, la alegría,
o como el grito que se deja entrever en el silencio.

Un corazón visible por la calle:
entre mis brazos como un ramo de flores,
entre mis manos como un fruto tierno;
recuperarlo de su oscuro recinto,
ya nunca más llevarlo adentro,
para que cada uno pueda hallar en él una esperanza,
un saludo de amigo,
un motivo de aliento.

Hoy me hace falta un corazón distinto.

Un corazón vestido de overol.
Un corazón que huela a tinta y papel nuevo.
Un corazón musical como el viento.
Un corazón amigo como un libro.
Un corazón con gorra, como los camioneros.
Un corazón sin saco ni corbata.
Un corazón valiente, transpirado, como el de los mineros.

Un corazón que sea el corazón de todos.

Un corazón juguete para los niños pobres.
Un corazón domingo para los jornaleros.
Un corazón albergue para los malheridos.
Un corazón reposo para los campesinos.
Un corazón mañana para los que hoy trabajan.
Un corazón refugio para los perseguidos.
Un corazón pañuelo para todo el que parte.
Un corazón consuelo para los doloridos.
Un corazón blindado para el soldado anónimo.
Un corazón cartilla para los que no aprendieron.
Un corazón recuerdo para los olvidados.
Un corazón ausencia para los que se fueron.

Estoy necesitando un corazón casi infinito,
a la medida de mi anhelo.

Para dejarlo aquí.
Para llevarlo allá.
Para traerlo acá.
Para dejarlo allí.

Multiplicado corazón que busco
dentro del corazón mío:
un corazón sin raza, sin color, sin idioma,
que sólo respondiera a la palabra hombre
cuando se lo llamara.

Un corazón total, ilimitado,
enteramente abierto hacia la vida de los otros.

Un corazón inmenso.

De todo cuanto digo estoy seguro:
hoy no me basta el corazón que tengo.



4

Tomad la mano que te extiendo,
yo tomaré la vuestra;
tended la mano libre
para que otro a su vez
se tome de ella.

Formad una cadena
de amor y trasparencia.

Debo sentir correr mi sangre
por las venas
de todos los hombres de la tierra.

____________



EL SIGNO DE TU VUELO (1962)







VI

Dura es la tierra y, obstinadamente,
dura la piel del tiempo que pisamos...
Rafael Alberti


Un hombre, al que jamás he visto antes,
me pidió unas monedas.

Lo invité a la mesa
donde estaba tejiéndote palabras,
extrañándote.
Sentado frente a mí pidió de beber cualquier cosa barata.
Venía de muy lejos,
donde el sol le negaba un poco de su luz,
en busca de trabajo.
Me contó pocas cosas,
pero siempre se dice aquello que más duele
...y ya con eso basta.

Después se perdió por las calles
envuelto en su silencio de lágrimas.

Era sólo un hombre que está solo
perdido entre la muchedumbre.

Hoy me sentí un poco más cerca de ti,
un poco más en mí,
un poco más en todos.
Hoy me he sentido más un poco cualquier hombre.



X

No sé cómo la duda pudo rozar mi frente.
¿Pero de quién dudé?
¿De ti que estabas lejos?
¿De mí que estaba solo?
No sé; hubo un momento de abandono, de sombra,
que me envolvió en sus brazos,
y una noche sin sueño detenía la aurora
mientras me iba a su oscura comarca.
¡Qué noche inmensa horadándome el alma!
¡Qué dolor lacerante taladrando el vacío!
¡Hasta cuándo! –me dije.
Me grité –¡Hasta cuándo!
Una áspera neblina envolvió todo
y parecía no finalizar nunca.
Te nombré con mi sangre.
Te llamé con mis nervios.
(La mañana llegaba golpeando claridades.)
Arriba estaba el sol.



XI

Amor mío de nombre pequeño que tienes las edad de mi alegría.
Amor mío de pupilas abiertas al espacio y sus constelaciones.
Amor mío que viajas en el viento dejando en el aire una canción
no registrada en pentagramas.
Amor mío tendido a la noche estelífera, a su silencio
impenetrable.
Amor mío en ascensión constante, de aurora sobre los campos
verdes y de mañanas sin repeticiones.
Amor mío que hueles a fruta madura de verano y suavidad de
brisa.
Amor mío de formas limitadas por curvas donde mis manos
colman su vacío.
Amor mío que dejas a tu paso la afirmación de una esperanza.
Amor mío, luz y contento como el volar de pájaros.
Amor mío que como el sol te derramas en fuerza y que te ofreces
como la lluvia bienhechora.
Amor mío, forma plena y lograda donde me vierto y me derramo.



XVII

He sabido por qué a veces nuestro amor nos duele:
de hombres está hecho este amor, y es por eso.

Hay un hueco en el tiempo hondo como un naufragio,
un vacío sin límites
que se llena sin que se colme nunca,
donde se depositan las memorias sombrías
de las iniquidades, las frustraciones,
las mentiras y todas las infamias
armadas contra el hombre.
Luego esto se convierte en vergonzosa crónica.

¿Habrá un mañana de abierta primavera hacia la vida?
¿Habremos sido justos,
o también estaremos convertidos en infamante historia?



XXIII

La luz perdió sus gestos en esta mañana de ceniza.
Alcanzo a ver un diminuto
rectángulo de cielo plomizo entre los edificios;
la lluvia juega manos de agua
tras los grandes cristales.

La soledad me inunda; las horas se demoran.
En tu no estar te nombro;
entonces me doy cuenta que estoy triste.

El viento, en la ventana, acerca tu recuerdo.

Martes.
Hoy no vendrás.
Un día impersonal en que me hastío.


____________

ARIES DOCE (1961)






poema en el tiempo

hay ganas de dejarse arrastrar por todo
cansado de buscar lo que nunca ha de darse

hay un caer muy hondo
dentro de corazón vencido
vacío de tanto desangrarse

un no saber lo que se sabe
pero un saber cierto de cuánto se nos miente

hay un no explicarse la tristeza
las manos anhelantes de formas precisas
el tedio entre grisáceos muros
los tallos ahuecados de la angustia
y las amargas desazones que el tiempo derrama
en iguales minutos
sobre las columnas derruidas de los hombros

y el dolor de saber que ya todo está dicho
y que nada se dijo sin embargo
para finalizar esta cadena de horas que nos duele
nos pesa
que venimos repitiendo lo mismo
para que no se nos olvide
para que vuelvan a repetirlo otros hombres
sin que puedan alterar siquiera el orden de una letra

hay un morir inexplicable entre cosas inútiles
del que cobramos conciencia día a día
horrorizados
para quedar ahogados entre gritos
en un final anónimo.



día tras día

sobre los párpados vencidos
tras las órbitas cansadas
hay una extraña sensación de dedos invisibles
presionando con fuerza el resumen de todas las horas anuladas
la angustia del tiempo repetido

este dolor que se arrastra más allá de los días del amor sin
dialéctica
en esa edad en que el cielo está lo suficientemente cerca como
para ser cielo
y lo suficientemente lejos como para indagarlo

este dolor que ha traspasado todas los fronteras permitidas
demorándose en la zona de este hoy absurdo y negativo
donde es necesario hallar un motivo cualquiera para el comienzo
de cada mañana
intentando afirmar la esperanza sobre lo más endeble
cuando no hay una realidad más firme para edificarla
verdaderamente
en tanto se prosigue sin saber hasta dónde

y hay una poesía oculta
que aunque no se dijo y tal vez no se llegue a decir nunca
existe en lo profundo de algún sueño lúcidamente viva
y es lo que más duele.



grito

si uno pudiera extraer desde las profundidades brumosas de
otras horas
el último otoño que todavía nos llora en las pupilas
deshacer esa red de recuerdos similar a la fina tela de una araña
lentísima
o desterrar de la memoria los signos alfabéticos
con los que se construye el nombre amado y sus bellezas

si uno pudiera decir de la soledad y de la pena diaria a cualquier
transeúnte
de la nostalgia que obliga a releer cartas marchitas
y sobre todo de la inmensa ternura
que se nos va pudriendo día a día como un fruto que aún nadie
ha tocado

si uno pudiera preguntar si en un rincón cualquiera hay alguien
que quiere ser amado
porque es mentira aquello de que el amor aguarda en una
esquina
que al pasar nos tenderá la mano

si uno pudiera horadar los sueños
penetrar en ellos
reencontrar la primera mirada y el primer beso de la primera
muchacha de abril
retenerla para siempre en una tarde creada para eso

si uno pudiera cerrar todas las heridas grises que fueron dejando
las citas sin presencias
enterrar la noche luego de agotarla
construirse una vida nueva no bien nacida la mañana
o revestirse de un absorto silencio y no pensar en nada

si cada abrazo jamás se destrenzara
si cada caricia tuviese el poder de retener a aquella que se ha
dado

si uno pudiera romper el destino invencible e inventarse un
horóscopo a gusto

si uno tuviera en quien volcarse íntegro
sabiéndose definitivamente amado.



paisaje al borde de la ciudad

a Marta Olivieri

el último hilo que unía la luz al horizonte se ha roto
sólo quedó un tenue resplandor violáceo

noche
cerrado círculo de oscuridad perpetua que cae sobre el río

en las dársenas duermen los barcos
por las calles la gente se apresura
alguien espera a quien ya no vendrá

el silencio acrecienta la agonía
el viento borra todo

desde el fondo del alma se clama por la aurora.



Milena

tal vez ayer al borde de la tarde otoño pálido
o esta mañana vestida de ceniza
no importa cuándo fue
alguna vez ha sido

las noches no tenían vientos esquinados
que golpean las risas de cemento de los ángeles
en las altas cornisas de arabescos en ese
que resquebraja el tiempo
ni los días girando en espirales húmedas
se le caían encima
en un incesante desprender suceso tras suceso

todo era más débil quizá pero más bueno
las tardes no abrían sus violentos crepúsculos
derribando la endeble construcción de una nueva esperanza
ni las sentía tan anónimas

nunca su sueño tan sin nadie
observando en el cielo los asteriscos que prende la noche

ahora su soledad tiene forma tangible
palpa sus duros bordes
siente

entonces los fatal
lo irremediable
entornando los ojos reconstruye con restos del ayer
lo inevitablemente muerto
que vuelve falsa realidad cada mañana.



muchacha gris

los desnudos ladrillo llagados acumulan años entre sus
intersticios
las esquinas dolidas de viento
anegadas de citas inconclusas
empalidecen de reflejos eléctricos

bajo el techo de cinc con agujeros como monedas
el tiempo sangra sobre semanas y estaciones
donde una muchacha lastimada de ausencia
sueña junto a la vieja radio que le miente un romance imposible

la humilde sopa humea en la cacerola remendada
ella no puede abandonar la siempre igual radionovela

cuántas hermosas alas intangibles
cuántos falsos cristales tratando de ocultar con espejismos la
agria realidad

la noche azul compacto remueve soledades

cuando el alba se filtre por las rendijas de la puerta
derramando tibieza en los húmedos rincones de la pieza
sus ilusiones serán gorriones muertos

cada noche comenzará la esperanza
cada mañana un pájaro morirá entre sus manos
la ciudad invulnerable proseguirá golpeándole los ojos
ella continuará en medio de la muchedumbre
esperando

sus sueños mariposas irreales.



dolida ausencia

mi soledad te esperaba en la tarde apoyada en la curva del
tiempo
pero no llegabas

una lluvia quebrada de cristales mojaba mi silencio
alguien pasó silbando viejas melodías
y el hilo de su música se enredó entre mis manos
frías de ausencia esperando tus manos

nombrándote para mi angustia me sorprendió la noche
el viento hirió de grises mis pupilas
entonces mi amor tuyo comenzó a dolerme
en el pequeño anillo que pusiste en mi dedo

la esquina se hizo absurda sin remedio
las calles sin tus pasos horadaban mi vientre
cada minuto sin tus ojos era un poco mi muerte

pero no llegaste

la lluvia en los cordones agonizaba trasparente.



signo

en esta soledad desprovista de azul
repite mi dolor tu último gesto despidiendo a la tarde

la noche llega con sus oscuras manos cargadas de presagios
llena de celestes círculos el aire
y quedo demorado
vuelto sin hoy hacia el recuerdo
allí donde muestra la ausencia
el horizonte mío que palpitó en tu pecho
los dorados crepúsculos llenándote los ojos
la verdad de tu alma
cristal de múltiples reflejos
que se pudo quebrar con sólo un rumor de alas

eras toda invadida de distancias
porque habías traspasado los límites oníricos
quise olvidar el tiempo
el espacio
volver hacia la reconstrucción de tu esperanza
porque aún eras un manojo de flores silvestres
cuando mi canto comenzó a forjarte

eras también lo que hoy no eres
vértigo mío de entonces
fuego a orillas del mar
herida vertical de mis días presentes

qué lejos sin embargo todo aquello

sobre estas latitudes todo inútil
sobre este ser fatal todo silencio

la soledad aumenta en torno al alma
la lejanía acrecienta esta llameante angustia
qué pena nuestra negada primavera

pero algo mío quedó en tu presencia
creando una nueva flor sobre tu boca
y el dulzor de una estrella entre tus labios.



posibilidad del reencuentro total

a Nodier Lucio

volveremos a ser nosotros mismos
una mañana que no nos nombrará el calendario
cuando los chicos no voceen diarios en las esquinas sin sueño
ni la herrumbre que justifica al tiempo
cubra de abandono las marmóreas lápidas
cuando no tengamos que mirar los faroles que mal alumbran las
cortadas
a través de las ramas de los árboles
temiendo que la angustia adivine nuestra camuflada presencia
cuando no predestinemos a las flores en su destino de perfume
a yacer junto a una imagen que alguna vez tuvimos cerca
cuando el otoño no ahogue de grises los barrios humildes
cuando las muchachas de vestidos baratos y zapatos sin
descanso
no entornen los ojos después de una novela
ni cierren las ventanas evitando el crepúsculo
cuando las tardes se decidan a navegar en los barcos de papel
que olvidaron los niños descalzos
en los charcos sin luna que ribetean los cordones
cuando algunos verbos conjuguen en presente y otros sólo en
pasado
y ese pasado no acose la cabeza del hombre
volveremos a ser sin edad
como los ríos subterráneos que nacieron con la tierra.



solo y de pie sobre los días

qué soledad
qué pozo
qué pena inmensa la del hombre

con qué violencia de animal hambriento lo devoran los días
después de haber caído sobre sus hombros débiles

cómo el tiempo le taladra los ojos
con los que espera ver la flor prometida

entre tanto vacío su sola permanencia
en medio de fracasos su verdad que no muere

cómo duele este dolor del hombre
que me llega de lejos
como un griterío de muertos ignorados
acusándome acaso de no ser aún mejor

no es ni miedo ni duda
punzada fría agujereándome el pecho
araña presurosa que teje en finas redes graves indecisiones
es dolor simplemente
mano invisible que asciende por las vértebras tibias
febrilmente a lo alto
y que de pronto es puño golpeando en plena cara
que da en lo más oscuro
en lo más profundo de las grietas que se abren en nuestra
permanencia vertical

y no es todo

lo más terrible es la impotencia
el saber de lo inútil de gritar y gritar
encerrado en un círculo de lágrimas adentro
y no tener más que viejas palabras para darle
y un invisible abrazo
que igual no alcanzaría a cubrir las espaldas de todos los hombres
de la tierra.

____________

TONOS NEUTROS (1959)







la realidad presente

nosotros que sabemos la muerte del fuego
los nombres limitados por el recuerdo
cuando la realidad se asombra en las fronteras de lo imaginado
nosotros que inventamos posibles verdades en la confrontación
diaria
nosotros los acumuladores de tristezas y desperdicios
en el rincón izquierdo de nuestra vida sin márgenes
los que en el silencio de la noche vacía
buscamos la mentira plausible de la mañana próxima
para evitar el ruido de cadenas de las horas
nosotros de cerebros ahuecados
por donde afloran las raíces profundas del olvido
los que construimos el miedo sobre mitos antiguos
y edificamos la duda sobre cuestiones resueltas hace tiempo
creemos en la absoluta integridad del aire
cuando vuelve la vida a su hondo enigma horizontal
nosotros los de extrañas metamorfosis permanentes
en los confines de la palabra elaborada sin pausa
permaneceremos con un gesto de escepticismo
agotados por la búsqueda en vano del sentido real de las cosas
nosotros viajeros decepcionados.



paso a nivel

con las manos repletas de cenizas la muchacha aguardaba la
señal
la tarde desplegaba a esa hora fuegos de artificio
a lo lejos niños que cantaban rondas ingenuas
el adiós en el viento la irrealidad en su boca una fantasía barata
en sus cabellos

es extraño presentir el inicio de la muerte
la noche antes del comienzo de la liberación final
es un día con los pies hacia arriba
y el recuerdo del mar que alguna vez vio
tiene flores deshojadas en la superficie de ondas perfectas

el cielo absorbe una humareda espesa el rojo de la alarma se
agita
alguien cierra una ventana para evitar la noche sobre los tejados
plomizos

los niños siempre van adelante
los viejos asumen el miedo de la realidad que huye y no
comprenden
un gato contempla desde el bostezo semicircular del puente

en ningún lado estaba escrito que así tenía que ser
el momento fue escogido a voluntad

lo que no se explica es el hormiguero de cabezas
insignificancias reducidas a vista de pájaro
lo que no se concibe es el parloteo inútil las falsas
exclamaciones de rigor
la mentira de sentimientos inventados expande sus tentáculos
sobre rostros de indiferencia sin máscaras

la muchacha no sabía nada de esto
pero ya había llenado el reloj de sus posibilidades

nació hacia su libertad cuando quiso
la muchedumbre que se alborota alrededor de su no presencia
aún necesita aprender de las voces interiores

el adiós en el viento la irrealidad en su boca una fantasía barata
en sus cabellos
la nada total detrás de la vida
ella lo sabía

la libertad plena permanencia intangible.



zapatos iluminados

mis zapatos de suelas de movimiento de astros y voz agria
mis zapatos donde los días inventaron caminos y diálogos
rechinantes
mis zapatos de nacimiento ordenado y de vidriera céntrica
mis zapatos con destino de hombre y filosofía callejera
mis zapatos de auroras repetidas y de alegría nueva
de casa ordenada y de identificación con barro y piedras
de conocimiento de inservibles papeles
que son como una ropa interior de diarios
mis zapatos donde el tiempo se apoyó en sus costados
para que una tarde de lluvia me llorara de abajo
mis zapatos de bocas hambrientas y de humedad nocturna
mis zapatos heridos de luna en un azul tiempo
de determinación lograda y desprecio instantáneo
mis zapatos de realidad diaria y de madrugada invernal
mis zapatos de muerte previsible y de abandono en un baldío
mis zapatos de esperas y desilusiones para que pueda saberme
posible.



perdido encuentro

andenes sin despedidas semáforos inmóviles silencio
el cielo extiende un panorama de luces demasiado vivas

esta cotidiana escenografía de hallazgo posible a altas horas
nocturnas
puede hacer que uno llegue a identificarse con el abandono

todavía más desgarrador encontrarse al descuido con una mujer
de pupilas cargadas de pasado
que lleva en su boca en sus cabellos
un espeso vaho de múltiples alientos de hombres anónimos

todo se enmarca dentro de la somnolencia de un guardabarreras
que hamaca de espaldas al indicador de salida una luz roja de
peligro

las lámparas eléctricas luciérnagas tísicas
desprenden reflejos marchitos de amarillo viejo
sobre paredes mal vestidas de afiches multicolores

el momento para el encuentro definitivo
quizás esté esperando que uno toque con dedos sin temblor de
papel usado
el brazo de esa mujer que de tan frágil quebró sus esperanzas
antes que otras
y escupió decidida el rostro multifacético de lo convencional

el arrepentimiento nace después del hecho consumado
y es lo más terrible
pero la indecisión es fruto fuera de sazón

una sola mirada apenas calculada
hubiera bastado para recorrer todas las formas de velada
desnudez
una palabra mínima la habría reclinado sobre nuestros
hombros
y ahora no pisaríamos el crucigrama de algunas veredas
pateando la diaria soledad hacia los cordones como un paquete
de cigarrillos ajado y vacío
se habría evitado la noche agobiante
que prende sobre los árboles de gastado ropaje el anuncio del
día
el corazón tendría una húmeda tibieza momentánea

una noche perdida

la mujer quedó sola dormitando en un banco de plaza
mientras el viento frío comenzaba a envolver su cuerpo lleno
de abrazos invisibles.



zona nocturna

a Ernesto De Mattía

la noche hunde sus manos en el riachuelo sucio
sin contacto de algas frágiles afloran desde lo profundo
lastimando ondas fugitivas

la razón de la verdad de las horas
suspendida en las esferas gotea puntos suspensivos

el hombre grita su soledad
los ojos sin ver la boca deshabitada de palabras

las hojas hexágonos descoloridos
danzan espirales arremolinadas sobre el ajedrezado de las
veredas
para la anciana que cobijan portones abandonados

el hombre agotado los hombros vencidos
las azoteas agobiadas de banderas blancas y húmedas
con las estrellas sus ojos enrojecen
y el cielo azul desteñido zumbando su oscuridad junto a sus
oídos insensibles

las prostitutas compran el pan a precio exorbitante
sus miradas monótonas sus corazones repletos de monedas
la vida al revés noche vacía
enumeración de lechos tibios
calles sin luz en las esquinas
paredes húmedas de fábricas donde las máquinas laceran la
carne

el hombre solo a perpetuidad con su destino triangular
volcado en aguas espesas junto a estrellas ahogadas en un fondo
negruzco de petróleo y maderos
inmarcesiblemente puras

la aurora con su clarín de asombro
sol grito redondo.



una noche colmada de heridas

la noche con su remordimiento azul
y sucias nubes recortadas a tijeretazos
vuelca sobre los monumentos de las plazas alfanjes de luz

en los rincones de las calles
donde el pan se muerde con lástima
el llanto del crudo dolor que los hombres no legitiman
se hiere entre las ramas de los árboles
donde vientos de invierno inventan miedos

a la vieja le duelen las manos de barro
al pasar adivino una flor en su boca.



cuerpos correspondidos

cuerpos correspondidos tiempos correspondidos
donde aflora la melodía milenaria
en un ritmo de amor de interminables sueños
eterno y repetido movimiento nacido en los días
cuando el hombre era permanencia absoluta
cuerpos correspondidos
volitar en las entrañas con sed de tierra humedecida
poder azul de los ojos amantes.



calle de barrio con estatua y noche de verano

la luz cae amarilla sobre su cabeza verde
un perro dejó en el basamento de granito un mapa sin bandera

la noche nueva contagiada de enero
derramada sobre el rectángulo sucio del refugio
sueña bajo los bancos de patas amuradas sus lentas eclosiones

siempre hay quince años para contar estrellas
todavía con la verdad entre paréntesis del abandono
todavía con la esperanza edificada de continuo sobre las misma
cosas repetidas

los cordones su muerte de contorno
el tacho viejo el cajón de manzanas sin manzanas
sus escasos desperdicios como el cuerno de la no abundancia

es innecesario repetirse en la tristeza

las criaturas de mirada de sentido único
marean sus parejos sueños sobre caballos a lunares
elefantes a rayas trasversales cisnes sin lago
de la calesita con equino de ojos vendados

la pequeña casa gris de húmedas paredes combadas
tiene abierta su puerta de madera apolillada y mano de
llamador
para que las glicinas no se enturbien
para que el tango de perfil que escapa de la ventana sin luz
se enrosque entre las piernas de la muchacha callejera
que quedó esperando con un gesto curvado de luna

al llegar a las avenidas subrayadas de vías
se ignora el dolor vivo de los que sueñan

las horas sobre los días corren a velocidades insensatas
poco importa
mañana ha de ser todo el mismo engaño de hoy

a qué repetirse la soledad
el corazón de estopa empapado de lágrimas.



panorama urbano en febrero
con muchacha que espera inútilmente

noche sofocante noche de palpitaciones violentas
nocturna hora herida de verano
en la que alguien
cualquiera
rompe fotografías anuda soledades

ella su tiempo detenido
el ardor violeta de sus pupilas
sus pálidas manos de pulsaciones febriles
junto a mis pies rozándolos
la sombra prolongada de su cuerpo inquieto

un viento leve y pegajoso adhiere a las vidrieras
alas fragmentadas perfume de mariposas amarillas

aguardar dolido de incertidumbre

quizás el niño que abandonó el triciclo junto a un árbol
quiere ver un descarrilamiento de tranvías
tal vez el viejo que ya no confía en su bastón vegetal
haya citado a la muerte en un banco de plaza

las baldosas despiden una extraña tibieza
aire monótono aire gelatinoso

a la muchacha la espera se le hace incomprensible
cuando se pregunte dónde ir
la bocacalle le parecerá una alucinación inesperada
entonces se sorprenderá al darse cuenta que está muerta

la noche agita sus cabellos lacios
tristeza dolor azul.



Vanda

Vanda tenía los ojos negros, y dentro una
punta áurea; sus cabellos eran rubios...

Vasco Pratolini


los vértices de una estrella geométrica le enredaban el alma
el dolor letal de su raza encerrado en dos triángulos celestes
desprendíase desde el fondo de la noche italiana
ella sentía arder en sus raíces el judaísmo perseguido

esa primavera abandonada de espaldas a su juventud
mientras el Arno movía aguas indiferentes
recortaba su sombra de contornos brillantes
contra el húmedo pretil del puente

la evasión le rozaba los sentidos
y una pregunta sin respuesta moría en sus labios
finas antenas sensitivas
la obsesión del porqué vertical
y ese rumor ajado y seco de la palabra dios

el amor simple como el aire
vertía en sus pupilas ondas de un mar imaginado
y el viaje deseado en trenes que desconocía

siempre algo quedaba sin responder en medio de la vida
como si no encontraran el laberinto de sus oídos
pero ya la tarde había volcado en su cabellera mecida por el
viento
un perdurable perfume de exaltaciones

el río desbordó sus aguas sucias una noche de presagio y
de gritos
después todo volvió a su matemática realidad como siempre

en el estuario un cuerpo de marfil y oro
bogaba sin rumbo preciso hamacando la muerte
mientras los sueños corrían descalzos por los arrabales
la vida de Vanda había sobrepasado el tiempo
sus cuatro trapecios azules.



a Van Gogh

tu nombre áspero y tu oreja holandesa muerta en Arlés
demasiado viva y demasiado muerta
tan impregnada de tu vida amarilla

tu locura intrínseca revelada en el girar redondo de los astros
tu amplio sombrero de paja deshilachado con cuatro velas de
estearina sobre su ala
iluminando tu noche sola hipersensible y fantástica
tus botines desamparados sangrados de inviernos que
perduraron a la tragedia
y tu única realidad

quizá fue alegría sólo ese florecer del duraznero
en una tarde sin lastimaduras en sus espejos
el ritmo impreciso de los cuervos
revoloteando sobre las agujas de los trigales maduros
o el sol con sus serpentinas doradas
envolviendo de asombro tu pincel brusco
cuando tus manos de venas dilatadas aun no habían asido el
revólver de un solo disparo

la sed de inmensidad saciaba tu vacío por tus ojos desorbitados
y el llamado vivo de los colores fue un grito desde las sombras
golpeándote las lágrimas
perforando las paredes rojas de tu destino.



lluvia

la lluvia viene por el tiempo con destino mojado
a inventar ríos sobre las paredes
a dibujar sobre los vidrios la evasión pretendida
se contorsiona en el aire como una pajarita de papel
incolora desarticulada
que alguien soplara desde abajo

la lluvia es como el sueño
tiene contornos infinitos es angosta y silencio
recuerdo vivo vértice de hoja seca y lo que menos duele del
otoño

la lluvia entrecerrado ojos
muchacha nacida para el libro de versos

la lluvia con su dolor de siglos
donde el hombre recuesta su monotonía

la lluvia que se extiende sobre el asfalto multiplicando ciudades
invertidas
con su algo de mujer su promesa
con su destierro de perfil
su arquitectura de lágrimas y su angustia
su sueño sin edad de piedra y trino

con su primer vuelo su primer parpadeo
su soledad de nada
sus ojos afiebrados de adolescente sin respuesta
con sus bordes de quietud verdosa donde los días
humedecen sus agujas
y sus primeros movimientos de aire

lluvia
lugar donde nos quedamos frente a una ventana
mientras un espejo nos fotografia de espaldas.

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